
Brasil reconfigura su matriz energética: impacto regional del giro hacia el gas y las renovables
Redacción
Brasil ha comenzado una reconfiguración estratégica de su matriz energética, priorizando el desarrollo de gas natural y energías renovables. El nuevo plan decenal del Ministerio de Minas y Energía (PDE 2033) proyecta una reducción relativa de la dependencia hidroeléctrica y un aumento significativo del gas termoeléctrico y la solar fotovoltaica.
Este giro responde a factores múltiples: variabilidad hidrológica, necesidad de asegurar despacho firme, y un impulso a la industrialización descentralizada con energía más confiable. La infraestructura de regasificación, junto con nuevos contratos de importación de gas desde Bolivia y Argentina, apuntalan la estrategia.
Para los países vecinos, el cambio brasileño puede tener efectos mixtos. Por un lado, abre oportunidades para exportadores de gas como Bolivia, Argentina e incluso Guyana. Por otro, impone una mayor competencia por inversiones en renovables y por fondos multilaterales.

El mercado eléctrico brasileño también avanza hacia una mayor liberalización, con señales de precio más eficientes y reglas que favorecen inversiones privadas en generación distribuida y almacenamiento. Esto podría atraer jugadores internacionales y regionales.
En este contexto, Argentina deberá repensar su inserción energética regional. Mientras se expande Vaca Muerta y se construye el Gasoducto Norte, una integración gasífera con Brasil adquiere mayor relevancia geopolítica y económica.
Brasil no busca ser autosuficiente, sino resiliente. Su política energética apunta a diversificar riesgos, descentralizar la oferta y reducir vulnerabilidades climáticas. En un mundo que gira hacia la transición energética, esa lógica puede marcar el paso para otros.






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