Neuquén minero: litio, cobre y la apuesta del subsuelo patagónico más allá del shale

La provincia avanza en exploración de minerales críticos mientras busca diversificar su matriz productiva ante el declive hidrocarburífero de largo plazo.
Minería y Recursos Estratégicos12/06/2026RedacciónRedacción

Argentina atraviesa un momento de redefinición de su mapa productivo, y Neuquén no es la excepción. La provincia que construyó su prosperidad sobre el petróleo y el gas —y que hoy concentra el grueso de la producción no convencional del país gracias a Vaca Muerta— empieza a mirar con seriedad otro patrimonio que yace en su subsuelo: los minerales críticos. El litio, el cobre, el cobalto y otras tierras raras han escalado posiciones en la agenda de inversión global a una velocidad que pocos anticipaban hace cinco años. En ese contexto, la pregunta que se hacen inversores, funcionarios y analistas es directa: ¿puede Neuquén convertirse en un jugador relevante de la minería estratégica, o seguirá siendo una promesa geológica sin traducción económica?

La historia minera de Neuquén es modesta pero no nula. La provincia registra antecedentes en la extracción de sal, áridos, bentonita y algo de oro en la zona cordillerana. Sin embargo, el boom hidrocarburífero de las últimas décadas desplazó cualquier ambición minera hacia un segundo plano estructural. El marco regulatorio provincial, basado en la Ley 2413 de Minería, mantuvo una postura relativamente abierta a la exploración, aunque sin los incentivos fiscales ni la infraestructura institucional que caracterizaron a provincias como San Juan, Jujuy o Santa Cruz. El punto de inflexión llegó con el auge global de la transición energética: la demanda de litio creció un 140% entre 2020 y 2025 según datos del US Geological Survey, y el cobre —esencial para cables, transformadores y vehículos eléctricos— proyecta un déficit global de oferta de entre 6 y 10 millones de toneladas anuales para 2035. Argentina, con el llamado Triángulo del Litio y sus depósitos porfíricos de cobre en la Puna y la Patagonia, quedó en el centro del radar.

En Neuquén, los proyectos más concretos de exploración minera se ubican en el sector cordillerano, entre los departamentos de Ñorquín, Minas y Loncopué. La empresa australiana Estrella Resources, junto con socios locales, avanza en la evaluación de anomalías de cobre en la zona de Varvarco, con perforaciones preliminares que arrojaron leyes que justifican una segunda fase de exploración. Por su parte, el gobierno provincial habilitó en 2024 un nuevo catastro minero digital que amplió las áreas de libre acceso a la exploración en un 35%, buscando atraer capitales de riesgo que hasta ahora miraban más hacia Mendoza o San Juan. En cuanto al litio, si bien Neuquén no posee salares de magnitud comparable a los de Jujuy o Salta, existen indicios de depósitos tipo pegmatita en el sector andino que han generado interés de al menos tres empresas junior canadienses. Los trabajos de prospección geofísica realizados entre 2023 y 2025 sugieren concentraciones que podrían superar los 800 ppm de litio en algunas muestras, aunque la distancia a infraestructura logística es un factor limitante crítico. También merece mención el proyecto de hierro-titanio de Auca Mahuida, cuya evaluación económica preliminar estima reservas de magnetita superiores a 200 millones de toneladas, aunque su viabilidad depende fuertemente de los costos de transporte y del precio internacional.

Los desafíos son múltiples y estructurales. El primero es logístico: las áreas con mayor potencial minero en Neuquén están ubicadas en zonas de difícil acceso cordillerano, con rutas de ripio que se vuelven intransitables en invierno y a cientos de kilómetros de los puertos de exportación de Bahía Blanca o San Antonio Oeste. El segundo es de agua: la minería a cielo abierto demanda volúmenes hídricos que generan tensión con comunidades mapuche y con la actividad agrícola del norte patagónico. El conflicto social en torno a la consulta previa e informada —exigida por el Convenio 169 de la OIT— ha frenado proyectos en otras provincias y Neuquén no está exenta de ese riesgo. El tercer obstáculo es fiscal: la coexistencia de regalías provinciales, retenciones nacionales y el esquema del RIGI —el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones aprobado en 2024— genera incertidumbre sobre el esquema final de tributación para proyectos que recién entrarían en producción en 2030 o más tarde. La oportunidad, en cambio, es real: la proximidad geográfica con Chile —principal productor mundial de cobre— podría facilitar corredores bioceánicos y esquemas de procesamiento conjunto. Además, la tradición técnica de Neuquén en manejo de recursos naturales —con profesionales formados en la Universidad Nacional del Comahue y en la experiencia de YPF y las operadoras privadas— representa un capital humano que pocas provincias mineras tienen disponible.

De cara a los próximos tres a cinco años, el escenario más probable es el de una expansión gradual de la exploración, con dos o tres proyectos avanzando hacia estudios de factibilidad pero sin producción comercial antes de 2029 o 2030. El gobierno de Rolando Figueroa ha enviado señales de querer posicionar a Neuquén como provincia minera de segunda generación —no dependiente del petróleo en el largo plazo—, y en ese marco el ministerio de Energía y Recursos Naturales trabaja en actualizar el código minero provincial para alinearlo con los estándares ESG que exigen los fondos internacionales. La decisión clave en el corto plazo es si la provincia avanza con una ley específica de minerales críticos que otorgue ventajas diferenciales en términos de estabilidad fiscal y agilidad en los plazos de permiso ambiental, algo que Jujuy ya hizo con resultados concretos en captación de inversión. El escenario alternativo, menos optimista, es que la bonanza de Vaca Muerta —que hoy genera más de 5.000 millones de dólares anuales en inversión directa— continúe absorbiendo toda la atención política e institucional, postergando sine die la agenda minera. En ese caso, Neuquén perdería la ventana de oportunidad que abre la transición energética global justo en el momento en que el mundo más necesita los minerales que podrían estar bajo sus montañas.

Puntos clave

  • Neuquén avanza en exploración de cobre, litio y hierro-titanio en el sector cordillerano, con proyectos aún en etapa temprana pero con respaldo de empresas junior internacionales.
  • La demanda global de minerales críticos creció más de 140% entre 2020 y 2025, generando una ventana de oportunidad que la provincia debe capitalizar antes de 2030.
  • Los principales obstáculos son la infraestructura logística deficiente, los conflictos socioambientales con comunidades mapuche y la superposición de esquemas fiscales nacionales y provinciales.
  • Una ley provincial de minerales críticos con estabilidad fiscal y agilidad ambiental es la decisión regulatoria más urgente que enfrenta el gobierno de Figueroa en este sector.

Preguntas del sector

¿Qué tipo de depósitos de litio existen en Neuquén y cómo se comparan con los del Triángulo del Litio?

A diferencia de los salares de Jujuy y Salta —que concentran litio en salmueras con leyes de hasta 1.500 ppm y costos de extracción menores—, Neuquén presenta indicios de depósitos tipo pegmatita en el sector andino, con concentraciones preliminares de entre 600 y 900 ppm. Este tipo de yacimiento requiere extracción sólida y procesamiento más intensivo, lo que eleva los costos operativos y dificulta la competitividad frente a los grandes productores del norte argentino.

¿Qué es el RIGI y cómo aplica a proyectos mineros en Neuquén?

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, aprobado en 2024 en el marco de la Ley Bases, ofrece estabilidad fiscal por 30 años, reducción de retenciones, libre disponibilidad de divisas y amortización acelerada para proyectos que superen los 200 millones de dólares de inversión. Para la minería neuquina, el RIGI es relevante en proyectos de escala como los de cobre porfírico o hierro-titanio, aunque la adhesión provincial al régimen y la articulación con las regalías locales aún requieren reglamentación específica.

¿Cuál es el principal competidor regional de Neuquén en la captación de inversión minera patagónica?

Santa Cruz es el principal competidor, con una tradición minera consolidada —alberga el yacimiento de oro y plata Cerro Negro de Newmont, que produce más de 300.000 onzas anuales— y un marco institucional más maduro. Chubut, tras años de conflicto social que derivaron en la derogación y reimposición de su ley minera, también compite por proyectos de cobre y plata. Neuquén tiene la ventaja de su capital humano técnico y su proximidad a Chile, pero debe compensar su menor experiencia institucional minera.

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