Neuquén apuesta a la minería estratégica: litio, cobre y el subsuelo que compite con Vaca Muerta

La provincia patagónica avanza en exploración de minerales críticos mientras busca diversificar su matriz productiva más allá del petróleo.
Minería y Recursos Estratégicos26/06/2026RedacciónRedacción

En un año en que la transición energética global acelera la demanda de minerales críticos y Argentina consolida su posición como proveedor estratégico de litio, Neuquén enfrenta una pregunta que sus funcionarios ya no evitan: ¿puede la minería convertirse en el segundo pilar productivo de la provincia, junto a Vaca Muerta? La respuesta no es sencilla, pero los movimientos recientes en exploración de cobre, litio y otros recursos del subsuelo patagónico sugieren que la apuesta existe, tiene financiamiento externo y genera tanto expectativas como tensiones internas. Para una economía provincial que recauda más del 60% de sus ingresos propios a través de regalías hidrocarburíferas, diversificar no es solo una aspiración estratégica: es una necesidad fiscal de mediano plazo.

Históricamente, Neuquén no fue una provincia minera en sentido estricto. Su identidad productiva se construyó sobre el petróleo desde mediados del siglo XX y, más recientemente, sobre el shale con Vaca Muerta. Sin embargo, el subsuelo neuquino contiene formaciones geológicas que los geólogos llevan décadas señalando como prometedoras para minerales no convencionales. El punto de inflexión llegó entre 2021 y 2023, cuando la combinación de precios internacionales del cobre superiores a los 8.500 dólares por tonelada, el auge del litio y la presión de los países desarrollados por asegurar cadenas de suministro de minerales críticos reactivaron el interés de las juniors mineras y de algunos fondos de inversión especializados. El gobierno provincial sancionó en 2022 una actualización de su código minero y habilitó nuevas áreas de exploración en la cordillera, el norte provincial y la zona de la cuenca neuquina profunda, fuera de las áreas hidrocarburíferas convencionales.

Hoy, el mapa de exploración minera en Neuquén incluye al menos una docena de proyectos en distintas etapas. En litio, las miradas apuntan especialmente al norte provincial, donde relevamientos satelitales y trabajos de campo identificaron salares y estructuras volcánicas con potencial. Aunque ningún proyecto neuquino de litio alcanzó aún la etapa de factibilidad, firmas canadienses y australianas mantienen activos bloques de exploración. En cobre, el escenario es diferente: el proyecto Tres Puntas, en el departamento de Minas, presentó en 2025 un informe de recursos que estimó entre 200 y 280 millones de toneladas de mineral con leyes promedio de 0,45% de cobre equivalente, lo que lo coloca en la categoría de depósito mediano con potencial de desarrollo si los precios sostienen niveles superiores a 4 dólares por libra. En oro y plata, la empresa Hochschild mantiene concesiones en el área de Campana Mahuida, mientras que el titanio presente en arenas negras del río Neuquén sigue siendo objeto de estudios preliminares. La inversión acumulada en exploración durante 2024 y 2025 rondó los 85 millones de dólares, una cifra modesta comparada con Jujuy o Santa Cruz, pero que representa un incremento del 40% respecto al bienio anterior.

Los desafíos son estructurales y no menores. El primero es la infraestructura: las áreas con mayor potencial minero están en zonas cordilleranas de difícil acceso, sin energía eléctrica confiable ni caminos pavimentados, lo que eleva los costos de operación y desalienta a inversores que comparan con proyectos más maduros en Chile o Perú. El segundo obstáculo es la tensión social y ambiental: Neuquén tiene comunidades mapuche con presencia territorial activa y una tradición de conflictos con actividades extractivas que las mineras deben navegar con protocolos de consulta previa que agregan tiempo y complejidad. El tercer factor es la superposición con el negocio hidrocarburífero: en algunas zonas, los mismos bloques tienen interés tanto para exploración minera como para gas y petróleo, generando disputas sobre prioridades de uso y regímenes regulatorios. Sin embargo, las oportunidades también son concretas: el régimen RIGI aprobado en 2024 por el gobierno nacional permite a proyectos mineros de gran escala acceder a estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad de divisas y reducción de alícuotas de retenciones, lo que mejoró sustancialmente el perfil de riesgo-retorno para inversores extranjeros. Además, la demanda global de cobre proyectada para 2030 supera en un 20% la oferta actualmente en producción, lo que convierte a cualquier depósito de escala media en un activo estratégico.

La perspectiva para los próximos tres años depende de al menos tres decisiones críticas. La primera es si el gobierno provincial avanza en la creación de una agencia minera específica con capacidad técnica para gestionar permisos, lo que reduciría los tiempos de tramitación actuales que promedian entre 18 y 24 meses para una licencia de exploración. La segunda es si alguno de los proyectos de cobre activos logra completar una prefactibilidad con financiamiento asegurado antes de 2027, lo que activaría un ciclo de inversión en construcción estimado en no menos de 800 millones de dólares. La tercera variable es el precio del cobre: si se mantiene por encima de 4,5 dólares por libra de manera sostenida, los proyectos neuquinos de ley media se vuelven económicamente viables. En litio, el horizonte es más largo —no antes de 2030 para cualquier proyecto en fase productiva— pero el interés explora la posibilidad de que Neuquén no solo extraiga el mineral sino que participe en algún eslabón de la cadena de valor, algo que el gobierno provincial ha mencionado en reuniones con inversores coreanos y japoneses durante el primer semestre de 2026. La minería no reemplazará a Vaca Muerta en el corto plazo, pero si Neuquén logra poner en producción aunque sea uno o dos proyectos de escala antes de 2030, habrá dado el primer paso para reducir su dependencia estructural del petróleo y el gas.

Puntos clave

  • Neuquén acumula inversión exploratoria de 85 millones de dólares en 2024-2025, un 40% más que el bienio previo, con foco en cobre, litio, oro y titanio.
  • El proyecto Tres Puntas, en el departamento de Minas, estima entre 200 y 280 millones de toneladas de mineral con ley promedio de 0,45% de cobre equivalente.
  • El régimen RIGI ofrece estabilidad fiscal por 30 años y libre disponibilidad de divisas, mejorando el perfil de riesgo para inversores externos en minería.
  • Los principales obstáculos son infraestructura precaria en zonas cordilleranas, conflictos territoriales con comunidades mapuche y superposición regulatoria con el sector hidrocarburífero.

Preguntas del sector

¿Qué diferencia al litio neuquino del de la puna jujeña o salteña?

El litio neuquino no se encuentra en salares de altura típicos como los del noroeste argentino, sino asociado a estructuras volcánicas y depósitos de arcilla tipo hectorita, que requieren procesos de extracción distintos y generalmente más costosos. Eso explica por qué los proyectos neuquinos están en etapas de exploración temprana mientras Jujuy ya tiene producción en marcha.

¿Cómo funciona la superposición entre concesiones mineras e hidrocarburíferas en Neuquén?

En Argentina, el subsuelo es propiedad del Estado provincial, pero los regímenes de minería e hidrocarburos son independientes. Cuando hay superposición geográfica, la prioridad se define caso por caso mediante resoluciones del Ejecutivo provincial, lo que genera incertidumbre jurídica y demoras. Neuquén no tiene aún un protocolo unificado para estos conflictos, aunque hay proyectos de ley en discusión en la Legislatura.

¿Cuál es el umbral de precio del cobre que hace viables los proyectos neuquinos de ley media?

Con leyes promedio de entre 0,4% y 0,5% de cobre equivalente y costos operativos estimados en zonas remotas, los proyectos neuquinos requieren precios sostenidos por encima de 4 a 4,5 dólares por libra para alcanzar tasas internas de retorno aceptables para inversores institucionales, generalmente superiores al 12% en términos reales. Al 26 de junio de 2026, el cobre cotiza cerca de ese umbral, lo que mantiene el interés pero no aún la decisión de inversión.

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