Neuquén apuesta al subsuelo: litio, cobre y minerales estratégicos que compiten con Vaca Muerta

La provincia patagónica acelera su transición hacia la minería de recursos críticos, con proyectos que podrían duplicar su matriz exportadora.
Minería y Recursos Estratégicos10/07/2026RedacciónRedacción

Argentina atraviesa un momento de redefinición productiva, y Neuquén está en el centro de esa transformación. La provincia que durante décadas construyó su identidad económica alrededor del petróleo y el gas —y que hoy sigue siendo el corazón de Vaca Muerta— comenzó a mirar con mayor seriedad hacia el subsuelo no hidrocarburífero. El litio, el cobre, el vanadio y otros minerales críticos que el mundo desarrollado necesita con urgencia para sostener la transición energética global representan una oportunidad que Neuquén no puede ignorar. En un contexto donde la demanda internacional de minerales estratégicos crece a tasas de dos dígitos anuales y donde el precio del litio carbonato, aunque volátil, sigue siendo estructuralmente alto por encima de los 10.000 dólares por tonelada, la pregunta ya no es si Neuquén puede ingresar al mapa minero argentino, sino cuándo y en qué condiciones.

El antecedente inmediato es significativo. Neuquén sancionó en 2021 la Ley 3.225, que adhirió al Código de Minería nacional y habilitó formalmente la actividad minera metalífera en su territorio, después de décadas de una prohibición práctica que surgió de la Ley 2.641 de 1989. Esa adhesión fue una señal política de enorme peso: la provincia dejó de mirar la minería como una actividad incompatible con su perfil productivo y comenzó a construir un marco regulatorio propio. Desde entonces, el Ministerio de Energía y Recursos Naturales neuquino registró más de 80 pedimentos de cateo activos en diferentes puntos del territorio, con foco en la cordillera y la precordillera andina. La superficie bajo exploración supera las 300.000 hectáreas, un número modesto comparado con Salta o Jujuy, pero que muestra una tendencia en aceleración. El antecedente del proyecto Huemul —un yacimiento de litio en salmuera ubicado en el sur provincial que ya tiene estudios de prefactibilidad— marcó el primer hito concreto de este nuevo ciclo.

El estado actual del sector minero neuquino combina expectativa con cautela. Los actores más activos son empresas junior de exploración, en su mayoría de capitales canadienses y australianos, que tomaron posiciones en la cordillera neuquina atraídas por las anomalías geológicas identificadas en los últimos años. Entre los proyectos más avanzados se destacan las exploraciones en el área de Rincón del Mangrullo para vanadio —un mineral clave para baterías de flujo estacionario—, y al menos tres iniciativas de litio en salmuera en la cuenca del Añelo y zonas limítrofes con Mendoza. El cobre tiene presencia en el corredor Villarino-Loncopué, donde estudios preliminares muestran pórfidos cupríferos con potencial económico. Según datos de la Secretaría de Minería de Nación, Neuquén recibió en 2025 inversiones de exploración por aproximadamente 45 millones de dólares, una cifra que triplica lo invertido en 2022 pero que todavía resulta marginal frente a los más de 400 millones que movilizaron Salta y Jujuy en el mismo período. La diferencia refleja tanto la mayor madurez geológica del norte como la menor infraestructura disponible en el sur.

Los desafíos son múltiples y están bien identificados. El primero es la aceptabilidad social: Neuquén tiene una comunidad mapuche con fuerte presencia territorial y un historial de conflictos vinculados a la actividad extractiva que obliga a cualquier proyecto a construir procesos de consulta previa libre e informada robustos y creíbles. El segundo es la infraestructura: la cordillera neuquina carece de caminos mineros, energía eléctrica y agua industrial en condiciones para sostener operaciones de escala. Construir esa infraestructura requiere inversión pública o esquemas de asociación público-privada que todavía no están estructurados. El tercero es la competencia interna: Vaca Muerta sigue absorbiendo la mayor parte del talento técnico, la maquinaria pesada y la capacidad institucional de la provincia. Sin embargo, las oportunidades son proporcionales a los obstáculos. Neuquén tiene geología favorable, un gobierno provincial con voluntad política explícita de diversificar la economía, y la ventaja de poder aprender de los errores y aciertos de Jujuy y Catamarca. Además, su posición logística —con acceso al puerto de San Antonio Este y al corredor bioceánico— le da un diferencial exportador no menor.

La perspectiva de mediano plazo indica que Neuquén podría tener su primer proyecto minero metalífero en producción antes de 2030, probablemente vinculado al litio o al vanadio antes que al cobre, cuyo ciclo de desarrollo suele ser más largo. Las decisiones que están en juego son de tres órdenes. En el plano político, el gobierno provincial debe avanzar en la actualización del régimen de regalías —actualmente fijado en el 3% mínimo legal— para garantizar que el beneficio fiscal sea competitivo y sostenible. En el plano técnico, la provincia necesita completar el mapa geológico detallado de al menos 15 áreas prioritarias que hoy tienen datos incompletos. Y en el plano social, el desafío más complejo: articular con las comunidades originarias un modelo de participación en los beneficios que no repita conflictos ya vistos en otras provincias. El litio y el cobre neuquinos no van a reemplazar a Vaca Muerta en el corto plazo —eso sería un error de escala—, pero pueden construir una segunda pata productiva que amortigüe la dependencia hidrocarburífera cuando los precios del petróleo y el gas sean menos favorables. En un país que necesita divisas y empleo genuino, ignorar ese potencial sería un lujo que Neuquén no puede permitirse.

Puntos clave

  • La Ley 3.225 de 2021 habilitó formalmente la minería metalífera en Neuquén, generando más de 80 pedimentos de cateo activos sobre 300.000 hectáreas.
  • La inversión en exploración minera llegó a 45 millones de dólares en 2025, triplicando los niveles de 2022 pero aún lejos de los líderes del norte argentino.
  • Los proyectos más avanzados apuntan al litio en salmuera y al vanadio, con el cobre en una etapa más incipiente en el corredor Villarino-Loncopué.
  • Los obstáculos principales son la aceptabilidad social con comunidades mapuche, la falta de infraestructura minera y la competencia de Vaca Muerta por recursos técnicos y humanos.

Preguntas del sector

¿Qué tipo de litio tiene potencial en Neuquén: salmuera o roca?

Los indicios más relevantes apuntan a litio en salmuera en zonas de cuencas cerradas, similar al modelo de la Puna. Los depósitos en roca tipo espodumena no han mostrado anomalías significativas en los estudios publicados hasta el momento, aunque la exploración es todavía incompleta en la franja cordillerana.

¿Qué régimen fiscal aplica hoy a la minería en Neuquén?

Neuquén aplica el régimen nacional de inversiones mineras (Ley 24.196), que incluye estabilidad fiscal por 30 años, deducción del 100% de los gastos de exploración y regalías de hasta el 3% sobre el valor en boca de mina. La provincia no ha modificado ese piso mínimo, aunque hay debate político interno sobre actualizarlo para minerales críticos.

¿Cuánto tiempo demanda llevar un proyecto de litio desde exploración hasta producción?

En el contexto argentino, el ciclo promedio de un proyecto de litio en salmuera desde la exploración inicial hasta la primera producción es de entre 8 y 12 años, incluyendo estudios de factibilidad, EIA, financiamiento y construcción. Los proyectos más eficientes del norte —como Livent en Catamarca— tardaron alrededor de una década desde los primeros cateos hasta la operación comercial.

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