
El gigante sudamericano proyecta récord de etanol en la zafra 2025/26 pese a caída en la producción de caña
Redacción
Brasil cerrará la zafra 2025/2026 de caña de azúcar con una producción estimada en 673,25 millones de toneladas, un 0,5% menos que el ciclo previo, según el cuarto y último relevamiento de la Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) publicado el 17 de abril. A pesar de esa contracción, el sector sucroenerético alcanzará la mayor fabricación de etanol de su serie histórica y la segunda producción de azúcar más elevada registrada por el organismo estatal.
Brasil consolida su posición como principal productor mundial de caña y referencia global en biocombustibles. La zafra 2025/26 es la tercera más voluminosa de la historia, superada únicamente por los ciclos 2022/23 y 2024/25. El desempeño del sector adquiere relevancia estratégica en un contexto de creciente demanda de energías renovables y de debate internacional sobre descarbonización del transporte, donde el etanol de segunda generación y el producido a partir de cereales ganan participación estructural en la matriz.
La fabricación total de etanol —sumando caña y maíz— alcanzaría 37.500 millones de litros, un incremento del 0,8% interanual. El factor determinante es el etanol de maíz, proyectado en 10.170 millones de litros, con un salto del 29,8% respecto a la zafra anterior y una participación del 27% en el volumen total. En sentido inverso, el etanol de caña retrocedería un 6,9%, hasta 27.330 millones de litros. La producción de azúcar se estima en 44,18 millones de toneladas, prácticamente estable (+0,1%). La caída en la productividad media nacional —de un 2,6%, hasta 75.184 kg/ha— obedece a condiciones climáticas adversas en 2024: sequías, temperaturas extremas e incendios que afectaron la rebrota en la región Centro-Sur. La superficie cosechada creció un 2,1%, hasta 8,95 millones de hectáreas, compensando parcialmente ese efecto. Por regiones, el Sudeste —núcleo productor del país— retrocede un 2,2%, a 430,1 millones de toneladas; el Centro-Oeste avanza un 3,4%, a 150,2 millones de toneladas, impulsado por mayor área; el Nordeste cae un 2%, a 53,3 millones de toneladas; el Norte retrocede un 7,1%, a 3,8 millones; y el Sur crece levemente, a 36 millones de toneladas.

El avance sostenido del etanol de maíz redefine la estructura de oferta del sector: en pocos años pasó de ser marginal a representar más de un cuarto de la producción nacional, diversificando la base de materias primas y reduciendo la exposición a la volatilidad climática que afecta a la caña. Para los inversores y operadores del mercado energético, esto implica una mayor resiliencia del suministro doméstico de biocombustibles. A nivel regulatorio, el desempeño del sector refuerza los argumentos a favor de mantener los mandatos de mezcla y de ampliar incentivos para la producción de etanol de segunda generación. La consolidación de Brasil como proveedor estratégico de biocombustibles líquidos tiene, además, implicancias directas para las negociaciones comerciales con la Unión Europea y otros mercados que avanzan hacia estándares de descarbonización más exigentes.



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