Neuquén licitó el proyecto de riego para 54.000 hectáreas en el Corredor del Viento

La provincia abrió sobres por $1.179 millones para planificar la ampliación de infraestructura hídrica entre Picún Leufú y Piedra del Águila.
Energía17/07/2026RedacciónRedacción

El Gobierno de Neuquén abrió este martes los sobres de la licitación para elaborar el proyecto ejecutivo de ampliación y mejora de la infraestructura de riego del Corredor Productivo del Viento, con un presupuesto oficial de 1.179.710.681 pesos a valores de noviembre de 2025. El estudio abarcará aproximadamente 54.000 hectáreas con aptitud para incorporar riego en los departamentos Picún Leufú y Collón Curá, sobre el valle del río Limay Medio. El plazo de ejecución previsto es de 360 días corridos, al cabo de los cuales la empresa adjudicataria deberá entregar el proyecto ejecutivo y la documentación licitatoria que habilitará la contratación de las obras físicas definitivas.

La iniciativa se inscribe en una estrategia provincial más amplia de diversificación productiva que cobra especial urgencia en un contexto donde la economía de Neuquén sigue siendo estructuralmente dependiente de la renta hidrocarburífera. En 2025, las regalías petroleras y gasíferas representaron más del 50% de los ingresos propios de la provincia, una concentración que los sucesivos gobiernos han intentado morigerar con inversión en agricultura bajo riego, agroindustria y turismo. El Alto Valle del río Negro y la zona del Limay Medio han sido históricamente las áreas con mayor potencial de expansión de la frontera agropecuaria en la Patagonia norte, pero la falta de infraestructura hídrica ha frenado ese crecimiento durante décadas. La licitación de hoy representa el primer paso formal hacia la concreción de un proyecto que figura en la planificación territorial neuquina desde hace más de quince años.

El área de estudio se divide en tres sectores: Picún Leufú Cabecera, Valle del Limay Medio Aguas Abajo y Valle del Limay Medio Aguas Arriba. Las 54.000 hectáreas relevadas representan una superficie equivalente a casi el doble del área irrigada actualmente en toda la cuenca del Limay en territorio neuquino, que ronda las 28.000 a 30.000 hectáreas bajo riego efectivo, según datos del Ente Provincial del Agua y Saneamiento (EPAS). De concretarse las obras futuras, la expansión implicaría un salto productivo de magnitud para una región que hoy combina fruticultura de pepita, ganadería extensiva y una incipiente horticultura de escala. El presupuesto licitado de aproximadamente 1.180 millones de pesos cubre exclusivamente los estudios y el proyecto ejecutivo; la inversión en obras de infraestructura propiamente dicha —canales, compuertas, drenajes y caminos de servicio— se estima en un múltiplo de ese valor, con cifras preliminares que en proyectos comparables de la región rondan entre 500 y 1.500 dólares por hectárea habilitada según la complejidad de las obras civiles. Eso ubicaría la inversión total entre 27 millones y 81 millones de dólares para las futuras obras físicas. Participaron del proceso licitatorio tres empresas oferentes, cuyas propuestas serán evaluadas bajo un sistema de ponderación que combina calidad técnica y oferta económica.

El impacto potencial sobre la economía local es significativo. Las comunidades de Picún Leufú y Piedra del Águila concentran una población estimada de 7.700 habitantes, con una base económica limitada y alta dependencia de empleos públicos y transferencias provinciales. La incorporación de 54.000 hectáreas productivas bajo riego generaría demanda sostenida de mano de obra agrícola, servicios logísticos y agroindustriales, con un efecto multiplicador que los estudios de factibilidad deberán cuantificar. Desde la perspectiva hídrica, el proyecto se apoya en la disponibilidad de agua del sistema Limay-Comahue, cuya regulación a través de los embalses de Alicurá, Piedra del Águila, Pichi Picún Leufú y El Chocón garantiza caudales relativamente estables. Sin embargo, la creciente tensión entre demanda energética, consumo urbano y uso agrícola del recurso hídrico exigirá una gestión integrada que el estudio deberá modelizar. El cambio climático agrega presión: la reducción de nevadas en la cordillera registrada en los últimos diez años anticipa una menor disponibilidad de agua de deshielo en el largo plazo, lo que refuerza la urgencia de modernizar los sistemas de riego por eficiencia y no solo expandir la superficie servida.

Lo que viene es una cadena de decisiones críticas. En los próximos 30 a 45 días, el Ministerio de Economía, Producción e Industria completará la evaluación técnica de las tres ofertas y definirá la adjudicación. A partir de allí, el reloj de los 360 días comenzará a correr para la empresa ganadora. El verdadero test político y financiero llegará cuando el proyecto ejecutivo esté completo y la provincia deba comprometer los fondos para las obras físicas: ese financiamiento podría provenir de préstamos del Banco Interamericano de Desarrollo o del Banco Mundial, organismos con los que Neuquén mantiene líneas activas para infraestructura hídrica, o bien de fondos propios en un escenario fiscal que dependerá en buena medida de la evolución de la producción en Vaca Muerta y del precio internacional del petróleo. También habrá que monitorear la articulación con los municipios beneficiarios y con las comunidades mapuche presentes en el área de influencia, dado que el estudio incluye evaluaciones de impacto ambiental y social cuya complejidad puede condicionar los tiempos del proceso.

Puntos clave

  • La licitación cubre exclusivamente los estudios y el proyecto ejecutivo por $1.179 millones; las obras físicas de infraestructura hídrica requerirán una inversión estimada de entre 27 y 81 millones de dólares según la complejidad final del diseño.
  • Las 54.000 hectáreas relevadas representan casi el doble del área actualmente bajo riego efectivo en la cuenca del Limay en territorio neuquino, lo que implicaría duplicar la superficie irrigada de la región.
  • El proyecto responde a la necesidad estructural de Neuquén de reducir su dependencia fiscal de las regalías hidrocarburíferas, que en 2025 superaron el 50% de los ingresos propios provinciales.
  • La disponibilidad de agua del sistema Limay-Comahue está garantizada por cuatro grandes embalses, pero la gestión integrada entre uso energético, urbano y agrícola será determinante para la viabilidad de largo plazo.

Preguntas del sector

¿Cuál es la fuente de financiamiento prevista para las obras físicas una vez aprobado el proyecto ejecutivo?

Neuquén mantiene líneas de crédito activas con el BID y el Banco Mundial para infraestructura hídrica y productiva. Sin embargo, el monto requerido para las obras —estimado en decenas de millones de dólares— excede la capacidad de financiamiento con fondos propios en el corto plazo, por lo que la provincia deberá gestionar un préstamo específico o incorporar el proyecto en programas nacionales de desarrollo rural. La velocidad de ese proceso dependerá del resultado electoral de 2027 y de la dinámica fiscal provincial.

¿Qué nivel de eficiencia hídrica exigirá el proyecto frente a la reducción de nevadas cordilleranas?

Los sistemas de riego tradicionales por manto o surco tienen eficiencias de entre el 40% y el 55% en la región. El proyecto deberá evaluar la incorporación de riego presurizado —goteo o aspersión— al menos en los sectores con cultivos de mayor valor agregado, lo que puede elevar la eficiencia por encima del 85%. Esa reconversión tecnológica implica una inversión por hectárea sensiblemente mayor pero es la única alternativa viable si los caudales disponibles se reducen un 15% o 20% en los próximos 20 años, escenario que los modelos climáticos regionales consideran probable.

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