Fabricante de EE.UU. desafía a los chinos con tecnología de electrólisis en Brasil

Electric Hydrogen aterriza en el país con módulos modulares de 100 MW y apuesta al mercado interno de fertilizantes y combustibles sintéticos.
Energía19/12/2025RedacciónRedacción

La estadounidense Electric Hydrogen anunció su desembarco en Brasil con una propuesta ambiciosa: competir directamente con los fabricantes chinos que hoy dominan el mercado global de electrolisadores para hidrógeno verde. Su oferta se apoya en la tecnología propia HYPRPlant, una solución PEM modular de 100 MW, diseñada para ser preensamblada y desplegada con rapidez, reduciendo costos de instalación hasta en un 30% frente a alternativas chinas instaladas fuera de Asia.

A diferencia de otros desarrollos brasileños orientados a la exportación, la estrategia inicial de Electric Hydrogen se centra en la demanda doméstica. Su gerente regional, Gabriela da Rocha Oliveira, destaca el potencial en fertilizantes verdes y combustibles sostenibles de aviación (e-SAF), sectores que requieren soluciones escalables y suministro confiable. Con más del 95% de sus fertilizantes importados y una matriz eléctrica renovable, Brasil ofrece condiciones únicas para este tipo de proyectos industriales.

La compañía también evalúa la localización parcial de su cadena de suministro en el país, en línea con su enfoque modular y de ingeniería estandarizada. Mientras el núcleo tecnológico seguirá siendo producido en Massachusetts, Electric Hydrogen prevé avanzar en la “tropicalización” de componentes, fomentando un ecosistema local de proveedores. Esta estrategia podría mejorar los plazos, abaratar costos y facilitar el cumplimiento de requisitos regulatorios o fiscales brasileños.

Un punto clave para la viabilidad de estos proyectos es el acceso competitivo a energía renovable. Oliveira plantea que el productor de hidrógeno verde debe ser tratado como un consumidor especial, con beneficios similares a los de la autoproducción o la generación distribuida. Si bien Brasil cuenta con costos de generación bajos, los elevados cargos e impuestos pueden erosionar esa ventaja. La política energética deberá acompañar si se quiere transformar esta promesa industrial en una realidad exportadora y de sustitución de importaciones.

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