
EPEN invierte $221 millones en infraestructura eléctrica del Alto Neuquén
Redacción
El Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN) destina más de 221 millones de pesos a un plan de mejoras edilicias en localidades del norte provincial, con obras en ejecución en Los Miches y Varvarco, pliegos licitatorios en elaboración para Las Ovejas y Manzano Amargo, y proyecciones de intervención en Barrancas, Buta Ranquil, Chos Malal y Tricao Malal. La iniciativa apunta a modernizar la infraestructura operativa y de atención al público de los servicios eléctricos que el EPEN gestiona en la región conocida como Alto Neuquén, uno de los territorios más extensos y de menor densidad poblacional de la provincia.
El plan se enmarca en un contexto de expansión sostenida del sistema eléctrico neuquino impulsada, en parte, por el crecimiento de la actividad hidrocarburífera en Vaca Muerta y por la incorporación de nuevas comunidades rurales al tendido formal de distribución. El EPEN administra la distribución eléctrica en el interior provincial —excluyendo el área metropolitana de Neuquén capital, cubierta por Camuzzi y luego por la propia distribuidora municipal— y atiende a más de 180.000 usuarios en localidades que van desde Zapala hasta los parajes más remotos de la Línea Sur y el norte cordillerano. La región del Alto Neuquén, que incluye el departamento Minas y parte de los departamentos Chos Malal y Pehuenches, históricamente concentró déficits de infraestructura edilicia que limitaron tanto la calidad del servicio como las condiciones laborales del personal técnico.
Las obras actualmente en ejecución en Los Miches incluyen refacción exterior de mampostería, subdivisión interna del depósito para incorporar espacios técnicos, instalaciones de agua, gas, electricidad y cloacas, y equipamiento de cocina. En Varvarco, los trabajos son de mayor envergadura: refacciones integrales en los edificios existentes —mampostería, pintura, cubiertas, zinguería—, recambio de pisos, aberturas, cielorrasos y sanitarios en el edificio de atención al público, restitución del cerco perimetral y portones de seguridad vehicular y peatonal. En paralelo, la Unidad Regional Norte del EPEN trabaja en los pliegos para construir edificios nuevos en Las Ovejas y Manzano Amargo, con licitación prevista para el segundo semestre de 2026. Estas dos localidades carecen actualmente de instalaciones propias adecuadas para la operación del servicio, lo que obliga al personal a trabajar en condiciones edilicias precarias o en espacios alquilados. La inversión total declarada de 221 millones de pesos equivale, al tipo de cambio oficial vigente a junio de 2026, a aproximadamente 220.000 dólares, un monto modesto en términos absolutos pero significativo para localidades con menos de 2.000 habitantes cada una y con presupuestos de obra históricamente postergados.

El impacto de estas inversiones trasciende la mejora edilicia puntual. El Alto Neuquén es una zona estratégica desde el punto de vista energético: Buta Ranquil alberga instalaciones vinculadas al transporte de hidrocarburos hacia Chile, y la región de Chos Malal concentra actividad de exploración y producción de petróleo y gas que requiere un sistema eléctrico confiable como soporte operativo. La consolidación de la infraestructura del EPEN en esa región contribuye a reducir los tiempos de respuesta ante cortes y emergencias, un factor crítico en un territorio donde las distancias entre localidades superan frecuentemente los 100 kilómetros y las condiciones climáticas invernales son severas. Además, el fortalecimiento edilicio permite retener personal técnico calificado en la zona, evitando la rotación que históricamente afectó a los servicios eléctricos del interior profundo neuquino.
La hoja de ruta del EPEN para el norte provincial incluye, tras Las Ovejas y Manzano Amargo, intervenciones en Barrancas —localidad limítrofe con Mendoza y punto de cruce energético relevante— y Buta Ranquil, seguidas de trabajos en oficinas de Chos Malal y Tricao Malal. El cronograma sugiere que el organismo proyecta completar el grueso de las obras del Alto Neuquén antes de finales de 2027, aunque la ejecución dependerá de la disponibilidad presupuestaria provincial y de los tiempos de los procesos licitatorios. Lo que habrá que seguir de cerca es si el EPEN avanza simultáneamente en la modernización tecnológica de los sistemas de medición y telegestión en estas localidades, una condición necesaria para que la mejora edilicia se traduzca en una mejora real de la calidad del servicio eléctrico.
Puntos clave
- El EPEN ejecuta obras edilicias en el Alto Neuquén por más de 221 millones de pesos, con trabajos en curso en Los Miches y Varvarco próximos a finalizar.
- Las Ovejas y Manzano Amargo recibirán edificios nuevos para sus servicios eléctricos, con licitación prevista para el segundo semestre de 2026.
- La hoja de ruta incluye intervenciones posteriores en Barrancas, Buta Ranquil, Chos Malal y Tricao Malal, cubriendo los principales nodos operativos del norte provincial.
- La infraestructura edilicia del EPEN en zonas remotas es un factor directo de retención de personal técnico y de reducción de tiempos de respuesta ante emergencias eléctricas.
Preguntas del sector
¿Cómo se financia este plan de obras y qué porcentaje proviene de tarifa versus presupuesto provincial?El EPEN se financia mediante una combinación de ingresos tarifarios —a través de los cargos de distribución que percibe en las localidades del interior— y transferencias del presupuesto provincial. Las obras de infraestructura edilicia suelen imputarse al presupuesto de inversión del organismo, que en 2025 rondó los 15.000 millones de pesos. Los 221 millones destinados al Alto Neuquén representan menos del 2% de ese total, lo que indica que se trata de una partida complementaria dentro de un plan de inversión más amplio dominado por obras de red eléctrica.
¿Cuál es el estándar de calidad de servicio que el EPEN debe cumplir en localidades como Varvarco o Manzano Amargo, y cómo impactan las condiciones edilicias en ese indicador?El EPEN está sujeto a los índices SAIDI y SAIFI para medir interrupciones del servicio, aunque en localidades aisladas del interior los parámetros regulatorios admiten márgenes más amplios que en zonas urbanas. Las condiciones edilicias deficientes afectan directamente el tiempo de respuesta ante fallas: sin depósitos adecuados para herramientas y materiales, el personal debe gestionar cada intervención con logística improvisada, lo que puede extender las interrupciones varias horas. La mejora edilicia, en ese sentido, tiene un impacto mensurable en los indicadores de calidad aunque no sea la variable más visible del sistema.



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