El boom energético de Neuquén exige mano de obra que el mercado aún no puede proveer

La expansión de Vaca Muerta tensiona el mercado laboral neuquino: más vacantes, perfiles técnicos escasos y una brecha de capacitación que preocupa al sector.
Energía01/06/2026RedacciónRedacción

El empleo en el sector energético neuquino atraviesa un momento de tensión productiva poco común: la demanda laboral crece a un ritmo que supera la capacidad de formación local, y esa brecha comienza a convertirse en un cuello de botella para la expansión de Vaca Muerta. En un año en que Argentina consolida su posición como exportador neto de gas y avanza en la construcción del gasoducto Perito Moreno y sus ramales, la escasez de perfiles técnicos calificados no es un problema futuro. Es un problema de hoy, que ya está encareciendo costos operativos, alargando plazos de proyecto y generando una competencia feroz entre operadoras por los mismos trabajadores especializados.

El mercado laboral del upstream neuquino viene creciendo de forma sostenida desde 2022, cuando la recuperación pos-pandemia y el alza de precios internacionales reactivaron la inversión en Vaca Muerta. Entre ese año y 2025, el empleo registrado en actividades de extracción de petróleo y gas en Neuquén creció aproximadamente un 35%, pasando de alrededor de 18.000 puestos directos a más de 24.000, según estimaciones del Observatorio de Empleo del Ministerio de Trabajo de la Nación y datos de la Cámara de Empresas de Servicios Petroleros (CASP). Si se suman los empleos indirectos y los vinculados a la cadena de valor —transporte, logística, construcción de campamentos, mantenimiento industrial— la cifra total supera los 70.000 puestos en la provincia. Ese número, notable en sí mismo, convive con una tasa de desempleo en el Gran Neuquén que en el primer trimestre de 2026 se ubicó en torno al 6,8%, uno de los niveles más bajos del país, lo que ilustra el agotamiento relativo del reservorio de trabajadores disponibles.

Hoy, las principales operadoras activas en la Cuenca Neuquina —YPF, Vista Energy, Pampa Energía, Tecpetrol, Shell y TotalEnergies, entre otras— reportan dificultades concretas para cubrir posiciones técnicas en áreas como perforación direccional, completación de pozos, ingeniería de reservorios, mantenimiento de equipos de fractura hidráulica y supervisión de facilidades de superficie. YPF, que tiene comprometida una inversión de más de 5.000 millones de dólares anuales en Vaca Muerta para el período 2025-2027, estima que necesita incorporar entre 1.500 y 2.000 profesionales y técnicos adicionales por año solo para sostener su plan de desarrollo. Las empresas de servicios petroleros —Halliburton, SLB, Calfrac, Sanjel— enfrentan el mismo fenómeno: sus flotas de fractura operan con equipos y cuadrillas al límite, y el reclutamiento de operadores calificados se ha convertido en una variable crítica de sus propuestas comerciales. En paralelo, el sector de midstream y generación eléctrica suma demanda propia: el avance de proyectos de generación térmica con gas de Vaca Muerta y la expansión de redes de transporte incorporan perfiles que compiten con los del upstream por el mismo pool de técnicos.

Los desafíos son múltiples y se retroalimentan. El primero es estructural: el sistema educativo técnico de Neuquén, pese a contar con institutos como el ICES (Instituto de Capacitación en Energía y Servicios) y las carreras técnicas de la Universidad Nacional del Comahue, no escala a la velocidad que exige el sector. Los ciclos de formación de un técnico en perforación o un operador de planta demoran entre 18 y 36 meses, mientras que la demanda del mercado tiene una lógica trimestral. El segundo desafío es salarial: los salarios del sector, aunque entre los más altos de la economía formal argentina, están sujetos a negociaciones paritarias con los sindicatos Oil&Gas (Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo y Gas Privado) y el STPNG (Sindicato de Trabajadores Privados de la Actividad del Petróleo y Gas de Neuquén y Río Negro), que en 2025 cerraron incrementos superiores al 100% anual. La presión salarial, sumada a la escasez de oferta, genera rotación elevada y costos de incorporación que las empresas trasladan —parcialmente— a sus estructuras de costos operativos. El tercer desafío es geográfico: una porción relevante de la demanda se concentra en el área de Loma Campana, El Orejano y Bandurria Sur, zonas de acceso restringido que requieren regímenes de trabajo rotativo (7x7, 14x14), lo que reduce el universo de candidatos dispuestos a aceptar esas condiciones. Sin embargo, el potencial es igual de claro: Neuquén está a las puertas de un ciclo de inversión que podría llevar la producción de petróleo no convencional a más de 600.000 barriles diarios hacia 2030 —frente a los aproximadamente 350.000 actuales— y la de gas a superar los 200 millones de m³/día. Cada escalón de ese crecimiento implica más empleo, más demanda de servicios y más presión sobre el mercado laboral.

Las perspectivas para los próximos 24 meses marcan una intensificación del fenómeno. La licitación de nuevas áreas de no convencional, el arranque del tren de LNG de YPF-Petronas en Punta Colorada y la expansión de la capacidad de transporte de gas añadirán entre 8.000 y 12.000 empleos directos adicionales según proyecciones de la Subsecretaría de Energía de Neuquén. Para evitar que la escasez de talento frene esa expansión, hay decisiones urgentes sobre la mesa: ampliar los cupos y la financiación del ICES, acelerar los programas de formación dual entre empresas y escuelas técnicas, y revisar los regímenes de contratación para facilitar la movilidad de trabajadores de otras provincias. La provincia, el gobierno nacional y las operadoras llevan meses debatiendo un acuerdo marco de capacitación que incluya fondos de las regalías para financiar infraestructura educativa. Si ese acuerdo se concreta antes de fin de 2026, puede cambiar el panorama. Si no, el cuello de botella laboral seguirá siendo el talón de Aquiles de la mayor apuesta energética de la Argentina en décadas.

Puntos clave

  • El empleo directo en el upstream neuquino supera los 24.000 puestos y creció un 35% entre 2022 y 2025, con más de 70.000 empleos si se suma la cadena de valor.
  • YPF necesita incorporar entre 1.500 y 2.000 técnicos y profesionales por año para sostener su plan de inversión de más de 5.000 millones de dólares anuales en Vaca Muerta.
  • La formación técnica local no escala a la velocidad de la demanda: los ciclos educativos demoran entre 18 y 36 meses mientras el mercado opera en lógica trimestral.
  • La producción de petróleo no convencional podría alcanzar 600.000 barriles diarios hacia 2030, lo que implica entre 8.000 y 12.000 empleos directos adicionales en el corto plazo.

Preguntas del sector

¿Qué perfiles técnicos son los más escasos en Vaca Muerta hoy?

Los perfiles con mayor déficit son operadores de equipos de fractura hidráulica, técnicos en perforación direccional, ingenieros de completación de pozos y supervisores de facilidades de superficie. También escasean los técnicos en instrumentación y control para plantas de tratamiento de gas, un cuello de botella que se agrava con la expansión del midstream.

¿Cómo se comparan los salarios del sector con el promedio de la economía neuquina?

Un operador de perforación con experiencia en Vaca Muerta puede percibir entre 2.500 y 4.000 dólares mensuales en equivalente al tipo de cambio oficial, lo que representa entre tres y cinco veces el salario promedio de la economía formal neuquina. Los técnicos jerárquicos y los profesionales con especialización pueden superar ese rango, lo que convierte al sector en el de mayor remuneración de la provincia.

¿Qué rol juegan los sindicatos en la gestión del empleo en el sector?

Los sindicatos Oil&Gas y el STPNG tienen una presencia muy activa: participan en la definición de los regímenes de trabajo rotativo, en las paritarias que fijan los pisos salariales y, en algunos casos, en los programas de capacitación a través de sus propias escuelas de formación sindical. Su rol es determinante para la estabilidad laboral del sector, aunque también genera tensiones cuando las operadoras buscan flexibilidad para incorporar perfiles de otras provincias o para modificar esquemas de turnos.

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