
Neuquén adjudicó el puente sobre el arroyo Carranza en la RP 5, corredor clave de Vaca Muerta
Redacción
El gobierno de Neuquén adjudicó la construcción del puente sobre el arroyo Carranza en la Ruta Provincial 5 por un monto de 9.197.685.978 pesos, con un plazo de ejecución de 690 días corridos. La obra quedó en manos del consorcio Servipet – Coarco y contará con un anticipo financiero del 20% del contrato —equivalente a unos $1.839 millones— para acelerar el inicio de los trabajos. La intervención reemplazará los dos badenes de hormigón existentes que actualmente interrumpen la circulación durante eventos climáticos intensos, una limitación que compromete directamente la logística de uno de los corredores de acceso al corazón de Vaca Muerta.
La Ruta Provincial 5, que une Punta de Agua con Rincón de los Sauces en el extremo noreste de la provincia, es una arteria de creciente relevancia para la industria hidrocarburífera. Rincón de los Sauces concentra una parte significativa de la producción convencional de petróleo de la cuenca Neuquina y opera como base logística para operaciones en bloques del norte de Vaca Muerta. En los últimos cinco años, el tránsito pesado sobre esta traza creció de manera sostenida al ritmo de la expansión del shale: camiones de arena de fractura, equipos de perforación, cisternas y vehículos de transporte de personal componen hoy la mayor parte del flujo vehicular sobre la ruta. La ausencia de una estructura permanente sobre el arroyo Carranza representaba un punto de quiebre operativo recurrente, especialmente durante el verano, cuando las tormentas convectivas en la cordillera y la precordillera generan crecidas aluvionales que desbordan los badenes en cuestión de horas.
El proyecto fue diseñado con parámetros de resiliencia climática que contemplan crecidas con recurrencia de 100 años para diseño y 200 años para verificación técnica, estándares que reflejan la creciente preocupación del sector público por la adaptación de la infraestructura vial a escenarios hidrológicos extremos. La obra incluye, además del puente propiamente dicho, accesos y obras de arte complementarias orientadas a optimizar el escurrimiento en la zona. La ejecución estará bajo la órbita de la Subsecretaría de Recursos Hídricos, dependiente de la Secretaría de Ambiente y Recursos Naturales del Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, lo que subraya el enfoque hídrico del diseño más allá de la dimensión vial. El sistema de contratación elegido —Unidad de Medida y Precios Unitarios— permite ajustar los montos conforme al avance real de la obra, una modalidad habitual en proyectos de infraestructura en contextos de variabilidad de costos como el argentino.

El impacto de esta inversión sobre la logística de Vaca Muerta es concreto y medible. Rincón de los Sauces produce históricamente entre 15.000 y 20.000 barriles diarios de petróleo equivalente, y cualquier interrupción en el acceso a la localidad —ya sea por corte de ruta, colapso de infraestructura vial o restricción climática— se traduce en demoras en la operación de pozos, retrasos en el abastecimiento de insumos y sobrecostos logísticos que impactan sobre la rentabilidad de los proyectos. Para la economía de Neuquén, que recauda regalías sobre la producción de hidrocarburos, la previsibilidad operativa de estos corredores tiene un correlato fiscal directo. En 2025, las regalías hidrocarburíferas representaron más del 35% de los ingresos propios de la provincia, una dependencia que convierte a la infraestructura de acceso a los yacimientos en una prioridad presupuestaria de primer orden.
Con 690 días de plazo, la obra podría estar concluida hacia mediados de 2028, en un escenario en que Vaca Muerta proyecta alcanzar el millón de barriles diarios de petróleo equivalente antes de 2030. La carrera por esa meta exige no solo inversión en pozos y facilidades de superficie, sino también en la red de infraestructura vial, de transporte y de servicios que sostiene la operación cotidiana del yacimiento. En ese contexto, el puente sobre el arroyo Carranza es un engranaje menor en escala pero crítico en función: un eslabón frágil que, una vez fortalecido, elimina un riesgo operativo recurrente para toda la cadena logística del norte neuquino. La adjudicación al consorcio Servipet – Coarco, dos empresas con trayectoria en el sector de servicios petroleros y construcción en la región, sugiere además una apuesta por operadores con conocimiento del entorno y experiencia en obras bajo condiciones de operación simultánea con la actividad hidrocarburífera.
Puntos clave
- La obra fue adjudicada por $9.197.685.978 al consorcio Servipet – Coarco, con un anticipo financiero del 20% para garantizar el inicio inmediato de los trabajos.
- El puente reemplazará dos badenes que generan cortes recurrentes en la RP 5, corredor vial entre Punta de Agua y Rincón de los Sauces, localidad con producción convencional activa y conexión con bloques del norte de Vaca Muerta.
- El diseño contempla resiliencia ante crecidas con recurrencia de hasta 200 años, elevando el estándar de infraestructura vial en zonas de alta exposición climática y operación hidrocarburífera intensa.
- Con un plazo de 690 días, la obra podría concluir hacia mediados de 2028, en línea con la fase de mayor expansión productiva proyectada para Vaca Muerta.
Preguntas del sector
¿Qué riesgo operativo concreto elimina este puente para las empresas que operan en el norte de Vaca Muerta?Los badenes actuales sobre el arroyo Carranza colapsan durante tormentas convectivas estivales, generando cortes que pueden extenderse entre 12 y 72 horas. En esos períodos, el acceso a localidades como Rincón de los Sauces queda interrumpido, lo que paraliza el ingreso de insumos críticos —arena de fractura, agua de proceso, personal técnico— y puede forzar la suspensión temporal de operaciones en pozos activos. El puente elimina ese cuello de botella de forma permanente.
¿Por qué se eligió el sistema de Unidad de Medida y Precios Unitarios para esta contratación?Este sistema permite ajustar el monto final del contrato según las cantidades de obra efectivamente ejecutadas, en lugar de fijar un precio global cerrado. En un contexto de variabilidad de costos de construcción —materiales, combustibles, mano de obra— como el argentino, esta modalidad reduce el riesgo financiero para el contratista y, en teoría, evita que las empresas sobreestimen los presupuestos para cubrirse ante imprevistos. Es la modalidad estándar para obras viales e hidráulicas de mediana y gran escala en Neuquén.



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