
Neuquén financiará con CAF dos obras eléctricas clave por 155 millones de dólares
Redacción
El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, anunció este martes que la provincia ejecutará dos obras eléctricas estratégicas con financiamiento del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF): el proyecto Alivilla —interconexión eléctrica Alicurá-Villa La Angostura— y el cierre del Anillo Norte entre Las Lajas y Chos Malal. La inversión total asciende a 155,3 millones de dólares, de los cuales 137,8 millones provienen de un préstamo de CAF y el saldo restante, aproximadamente 17,5 millones, será aportado por la provincia. El plazo de ejecución previsto es de cuatro años.
El anuncio se realizó desde Colombia, en el marco del Foro Internacional de Integración Regional en América Latina y el Caribe organizado por CAF, y llega en un momento en que Neuquén consolida su posición como principal provincia exportadora neta de energía de Argentina. La paradoja es conocida pero no por eso menos significativa: la misma provincia que aporta más del 50% del gas natural y cerca del 45% del petróleo convencional y no convencional del país mantiene localidades enteras funcionando con generadores a gasoil. Villa La Angostura, uno de los destinos turísticos más relevantes de la Patagonia, gasta 21 millones de dólares anuales en combustible para autoabastecerse eléctricamente. Villa Traful, de menor escala, depende de GLP tras el traslado de su central generadora fuera del casco urbano.
El proyecto Alivilla contempla la construcción de entre 85 y 90 kilómetros de línea de alta tensión de 132 kV que vinculará Villa La Angostura con la futura estación transformadora Pampa Alicurá, ubicada en las proximidades de la Central Hidroeléctrica Alicurá. El tendido se conectará a una obra subterránea existente, construida hace casi una década por el Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN) en el marco del frustrado proyecto Alipiba —la interconexión Alicurá-Pilcaniyeu-Bariloche—, que nunca contó con financiamiento nacional. La decisión de avanzar de forma autónoma implica que la provincia resignifica una inversión previa que había quedado inutilizada por la falta de acción del Estado nacional. Por su parte, el cierre del Anillo Norte abarca 160 kilómetros de infraestructura eléctrica y busca eliminar el riesgo de cortes masivos en una región que históricamente queda aislada por condiciones climáticas extremas —nevadas, vientos patagónicos— que afectan las líneas de distribución existentes.

El impacto sobre la economía provincial es múltiple. En el plano inmediato, la eliminación del costo de generación a gasoil en Villa La Angostura —esos 21 millones de dólares anuales representan una carga que hoy recae sobre el sistema provincial y los propios usuarios— mejora estructuralmente la ecuación fiscal energética de la provincia. En términos de desarrollo territorial, la incorporación de ambas zonas al Sistema Argentino de Interconexión (SADI) habilita la radicación de inversiones que hoy son inviables por la inestabilidad del suministro. En el contexto de Vaca Muerta, donde el foco de la inversión privada se concentra en la cuenca neuquina central, esta apuesta provincial por la periferia del territorio apunta a corregir una asimetría estructural: el boom del shale genera riqueza fiscal, pero esa riqueza no se había traducido en infraestructura para las comunidades más alejadas. El gobernador lo graficó con precisión al mencionar el caso de Añelo, la ciudad que creció al calor del no convencional y cuyos habitantes se calefaccionaban con leña hasta hace pocos años.
Hacia adelante, el programa integral de infraestructura provincial tiene varios frentes simultáneos que merecen seguimiento. El gasoducto de Añelo —que multiplicará por ocho la capacidad actual— y el de Rincón de los Sauces son obras que responden a la demanda del sector hidrocarburífero. El Gasoducto Cordillerano, cuyas obras fueron retomadas con financiamiento del Banco Provincia del Neuquén (BPN) a Camuzzi, restableció factibilidades de conexión para miles de familias en Villa La Angostura, San Martín de los Andes y Junín de los Andes, paralizadas desde 2022. La Central Multipropósito Nahueve, que en 90 días comenzará a inyectar energía al sistema, suma generación renovable de pequeña escala en el norte provincial. Y el esquema de «canasta energética» que la provincia está construyendo a partir de las nuevas concesiones hidroeléctricas —con regalías liquidadas sobre el precio real de venta y hasta el 50% cobrable en especie en los primeros años— abre una herramienta de política energética sin precedentes a nivel subnacional en Argentina. La asignación de descuentos a frigoríficos, hoteles y establecimientos vitivinícolas con esa canasta es una señal de que la provincia busca usar el recurso energético como palanca de competitividad sectorial. Las decisiones pendientes son la velocidad de ejecución de las licitaciones, la capacidad operativa del EPEN para gestionar obras de esta escala de forma simultánea y el impacto que el cronograma de cuatro años puede tener en un contexto de volatilidad cambiaria que afecta los costos en dólares de la ingeniería y los equipos electromecánicos.
Puntos clave
- La inversión total del programa es de 155,3 millones de dólares, con 137,8 millones aportados por CAF y el resto por Neuquén, en un plazo de ejecución de cuatro años.
- Villa La Angostura gasta actualmente 21 millones de dólares anuales en generación eléctrica a gasoil; el proyecto Alivilla elimina ese costo al conectarla al SADI mediante 85-90 km de línea de 132 kV.
- El cierre del Anillo Norte cubre 160 kilómetros de infraestructura eléctrica entre Las Lajas y Chos Malal, eliminando el riesgo de cortes masivos por condiciones climáticas en el norte provincial.
- La provincia avanza en una «canasta energética» con regalías hidroeléctricas en especie para subsidiar a sectores productivos, un mecanismo inédito a nivel provincial en Argentina.
Preguntas del sector
¿Cuál es el riesgo cambiario y de ejecución de un programa de 155 millones de dólares a cuatro años en el contexto macroeconómico argentino?Los préstamos de CAF se denominan en dólares y se repagan en la misma moneda, lo que protege al organismo pero expone a la provincia a variaciones en su flujo de ingresos en pesos. Neuquén mitiga este riesgo porque sus principales fuentes de ingreso —regalías hidrocarburíferas y regalías hidroeléctricas— están indexadas al precio del petróleo y el gas en dólares. Sin embargo, la ejecución de obras de infraestructura eléctrica en Argentina tiene un componente significativo de equipos importados (transformadores, cables de alta tensión, sistemas SCADA) cuyos precios en pesos fluctúan con el tipo de cambio. El cronograma de cuatro años exige una planificación de compras y contrataciones que anticipe esas variaciones para evitar sobreprecios o paralizaciones.
¿Por qué la provincia optó por el proyecto Alivilla en lugar de insistir en el Alipiba original, y qué implica técnicamente esa decisión?El Alipiba —Alicurá-Pilcaniyeu-Bariloche— requería participación y financiamiento del Estado nacional porque parte del trazado atraviesa territorio de Río Negro y su destino final era Bariloche, una ciudad fuera de la jurisdicción neuquina. Al no tener viabilidad política ni financiera nacional, la provincia rediseñó el proyecto para que el beneficio quede íntegramente dentro de su territorio: conecta Villa La Angostura y Villa Traful al sistema neuquino mediante la subestación Pampa Alicurá. La ventaja técnica es que el EPEN ya construyó el tramo subterráneo final hace una década, lo que reduce costos y tiempos. La limitación es que Bariloche —que también depende de suministro inestable— queda fuera de la solución, aunque eso ya era una decisión que excedía la capacidad unilateral de Neuquén.



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