Gas to Digital: Neuquén apuesta a convertir Vaca Muerta en plataforma para data centers e IA

El COPADE propone transformar el excedente energético de Vaca Muerta en infraestructura digital de alto valor agregado.
Energía17/05/2026RedacciónRedacción

El secretario del COPADE, Rubén Etcheverry, presentó durante el cierre de la IA Week Neuquén una estrategia concreta para reorientar parte del potencial energético de Vaca Muerta hacia la economía digital global: el concepto "Gas to Digital", que propone utilizar la capacidad de generación de energía de la cuenca neuquina para alimentar centros de datos, plataformas de inteligencia artificial y servicios de computación en nube destinados al mercado internacional. La propuesta se expuso ante especialistas, inversores y empresarios del sector tecnológico reunidos durante tres jornadas en el Polo Tecnológico de la ciudad de Neuquén.

El planteo no surge en el vacío. Argentina atraviesa un momento bisagra en su matriz energética: Vaca Muerta produjo en 2025 un promedio de 105 millones de metros cúbicos diarios de gas, con picos que superaron los 120 MMm³/d durante el invierno, y la producción de petróleo no convencional ya representa más del 45% del total nacional. El desafío estructural del país sigue siendo el mismo de la última década: cómo agregar valor a esa producción en lugar de exportar exclusivamente commodities. En ese contexto, la propuesta de convertir energía barata y abundante en infraestructura digital constituye un salto conceptual significativo respecto del debate habitual sobre GNL o petroquímica.

La demanda global de energía para inteligencia artificial es uno de los fenómenos económicos más relevantes de la década. Los grandes centros de datos de empresas como Microsoft, Google, Amazon y Meta consumen entre 20 y 50 megavatios cada uno, y los llamados hiperscalers —instalaciones de escala masiva— pueden demandar entre 100 y 500 MW de potencia continua. A nivel mundial, se estima que los data centers consumirán cerca de 1.000 teravatios-hora anuales para 2026, el equivalente a la demanda eléctrica de Japón. En este escenario, regiones con energía abundante, estable y competitiva tienen una ventaja estructural que hasta hace poco no estaba en el radar de los planificadores energéticos argentinos. El precio del gas en boca de pozo en Vaca Muerta se ubica en torno a los 3,5 a 4 dólares por millón de BTU, un nivel que permite generar electricidad a costos sensiblemente inferiores a los de Europa o el sudeste asiático.

Para Neuquén, el impacto potencial de esta estrategia va mucho más allá de la retórica tecnológica. La provincia depende en más del 70% de sus ingresos fiscales de las regalías hidrocarburíferas, lo que la expone de manera directa a la volatilidad del precio del petróleo y el gas. Diversificar hacia servicios digitales de alto valor agregado implicaría no solo nuevas fuentes de empleo calificado —un sector que actualmente no supera el 5% de la fuerza laboral provincial— sino también la posibilidad de capturar renta de una industria global que no está sujeta a los ciclos de commodities. La instalación de un solo centro de datos de escala media puede representar inversiones de entre 200 y 500 millones de dólares y generar entre 200 y 500 empleos directos de alta calificación, además de dinamizar proveedores locales de construcción, telecomunicaciones y servicios profesionales.

Lo que viene es la traducción de este concepto en política pública concreta. La propuesta del COPADE abre al menos tres frentes de decisión que permanecen sin resolver: primero, el marco regulatorio para atraer inversiones en infraestructura digital con anclaje energético local, algo que hoy no existe en la legislación provincial ni nacional; segundo, la disponibilidad efectiva de potencia eléctrica firme y confiable en la región, un cuello de botella real dado que el sistema de transmisión del norte neuquino tiene capacidad limitada y los proyectos de ampliación del tendido eléctrico llevan años de retraso; y tercero, la conectividad de fibra óptica de alta capacidad necesaria para que un centro de datos en la Patagonia pueda competir con instalaciones de Sao Paulo, Santiago o Bogotá. Sin avances simultáneos en estos tres ejes, el concepto "Gas to Digital" corre el riesgo de quedarse en una presentación de diapositivas.

Puntos clave

  • Vaca Muerta produce más de 105 MMm³/d de gas, con energía a costos competitivos globalmente (3,5-4 USD/MMBTU en boca de pozo), lo que la posiciona como base viable para alimentar centros de datos e IA.
  • La demanda global de energía para data centers e inteligencia artificial superará los 1.000 TWh anuales en 2026, creando una ventana de oportunidad para regiones con excedente energético como el norte neuquino.
  • La instalación de un hiperscaler de escala media puede representar entre 200 y 500 millones de dólares de inversión y generar centenares de empleos calificados, diversificando la base económica provincial.
  • Los cuellos de botella reales son el marco regulatorio inexistente, la capacidad limitada de transmisión eléctrica y la conectividad de fibra óptica: sin avances en estos tres frentes, la estrategia no se materializa.

Preguntas del sector

¿Qué capacidad de generación eléctrica firme tiene hoy Neuquén para alimentar centros de datos de escala y cuál es el déficit de transmisión?

El sistema de transmisión del norte neuquino opera con restricciones estructurales. Las líneas de alta tensión que vinculan la cuenca con el SADI tienen capacidad limitada y varios proyectos de ampliación, como la línea Comahue-Cuyo, acumulan demoras. Para alojar un hiperscaler de 200 MW se requeriría generación dedicada —térmica a gas o renovable— con conexión directa, lo que implica inversión en infraestructura de transmisión específica que hoy no está presupuestada ni licitada a nivel provincial ni nacional.

¿Existe algún antecedente en América Latina de una región hidrocarburífera que haya escalado exitosamente hacia la atracción de centros de datos aprovechando su ventaja energética?

El caso más cercano es el de Vaca Muerta con las plantas de licuefacción móvil, donde el valor agregado local es aún limitado. En América Latina, Chile ha avanzado en la atracción de data centers aprovechando energía solar barata en el norte, con inversiones de Google y Microsoft. Colombia y Brasil lideran la instalación de hiperscalers en la región. Ninguna cuenca petrolera latinoamericana ha logrado aún una conversión sistemática hacia infraestructura digital, lo que hace de la propuesta neuquina un experimento sin modelo regional comprobado.

Te puede interesar