GyP y GeoPark solicitaron el RIGI para invertir más de USD 1.000 millones en Vaca Muerta

El proyecto apunta a multiplicar por trece la producción de los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste en tres años.
Energía15/05/2026RedacciónRedacción

Gas y Petróleo del Neuquén (GyP) y la operadora chileno-colombiana GeoPark presentaron formalmente la solicitud de adhesión al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) para desarrollar un polo de producción no convencional en Vaca Muerta. El proyecto contempla una inversión superior a los 1.000 millones de dólares en los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, con el objetivo de escalar la producción desde los actuales 1.500 barriles de petróleo por día (bbl/d) hasta los 20.000 bbl/d en un plazo de tres años. El salto equivale a multiplicar por más de trece veces el volumen actual, una magnitud de crecimiento que ubica al proyecto entre los desarrollos no convencionales de mayor velocidad de escalamiento en la Cuenca Neuquina.

El RIGI, aprobado en julio de 2024 como parte de la Ley de Bases, se consolidó rápidamente como el instrumento de política energética más relevante del ciclo inversor en curso. Desde su sanción, el régimen acumuló adhesiones provinciales y proyectos en sectores como hidrocarburos, minería, infraestructura y agroindustria. En el segmento petrolero, el RIGI permite a las empresas acceder a estabilidad fiscal por 30 años, libre disponibilidad del 100% de las divisas generadas a partir del séptimo año y reducción de alícuotas en el impuesto a las ganancias. Para Neuquén, cuya economía depende en más del 60% de los ingresos derivados de la actividad hidrocarburífera, atraer proyectos de esta escala bajo ese paraguas regulatorio es una prioridad de gestión.

GeoPark opera en Argentina a través de dos áreas contiguas en la Cuenca Neuquina: Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste. Aunque la compañía tiene presencia en cinco países latinoamericanos —Chile, Colombia, Brasil, Perú y Argentina—, su exposición al shale oil argentino ha crecido en los últimos dos años junto con el resto del sector. El proyecto estructurado bajo el RIGI prevé la integración operativa de ambas áreas mediante un Vehículo de Proyecto Único (VPU), una figura jurídica que permite canalizar la inversión de forma consolidada y acceder a los beneficios del régimen de promoción. El esquema incluye perforación masiva de pozos horizontales multilaterales, infraestructura compartida de recolección y transporte, y la construcción de una planta central de procesamiento (CPF) en Puesto Silva Oeste. Las CPF son instalaciones críticas en desarrollos de escala: reducen costos operativos, mejoran la eficiencia de separación de fluidos y permiten incrementar el factor de recuperación de los pozos. En el contexto de Vaca Muerta, donde la densidad de pozos por kilómetro cuadrado crece año a año, la infraestructura centralizada es condición necesaria para sostener curvas de producción ascendentes.

Para GyP, la participación en este proyecto tiene una dimensión estratégica que va más allá del flujo de regalías. La empresa estatal neuquina actúa como socio minoritario en bloques no convencionales —un modelo que replica en distintas áreas de la cuenca— y su presencia garantiza al gobierno provincial una ventana directa sobre los planes de desarrollo, los volúmenes de producción y la ejecución del capex comprometido. Si el proyecto cumple su hoja de ruta y alcanza los 20.000 bbl/d en 2029, el incremento de producción generará un impacto directo en las regalías provinciales: con un precio de referencia de 60 dólares por barril (WTI referencia Medanito), cada 10.000 bbl/d adicionales representan aproximadamente 43 millones de dólares anuales en regalías para Neuquén, asumiendo una alícuota del 12%. El salto productivo total del proyecto podría traducirse en más de 80 millones de dólares anuales de ingresos adicionales para las arcas provinciales en el escenario de máxima producción. Para la economía de Neuquén, que en 2025 captó inversiones energéticas récord superiores a los 6.000 millones de dólares, este nuevo proyecto refuerza una tendencia que convirtió a la provincia en el principal receptor de inversión directa extranjera del país en el segmento no convencional.

Lo que viene es igualmente relevante. La aprobación formal del VPU por parte de la Secretaría de Energía de la Nación y la certificación del proyecto bajo el RIGI son los próximos hitos administrativos. Una vez habilitado, el esquema de desembolsos estará sujeto a los compromisos de perforación establecidos en el plan de desarrollo, que en proyectos de esta envergadura suelen estructurarse en tramos anuales con revisiones de cumplimiento. El mercado estará atento a la velocidad de ejecución del capex: la diferencia entre una promesa de inversión y el impacto concreto en producción depende de la capacidad logística disponible —equipos de perforación, tuberías, arena de fractura— y de la estabilidad del precio internacional del crudo. Con el Brent oscilando en torno a los 65-70 dólares por barril en las últimas semanas y el diferencial Medanito comprimido por la saturación de oleoductos en la cuenca, la ecuación económica del proyecto exigirá también avances en infraestructura de transporte. El oleoducto Vaca Muerta Sur, que impulsará YPF y sus socios para evacuar hasta 550.000 bbl/d hacia el Atlántico, es el eslabón crítico que determinará si proyectos como este pueden monetizar su producción sin restricciones de capacidad.

Puntos clave

  • GyP y GeoPark solicitaron el RIGI para un proyecto de USD 1.000 millones en los bloques Loma Jarillosa Este y Puesto Silva Oeste, con meta de 20.000 bbl/d en tres años.
  • El salto productivo proyectado —de 1.500 a 20.000 bbl/d— implica un factor de crecimiento de 13 veces, uno de los más agresivos anunciados en la Cuenca Neuquina bajo el RIGI.
  • En el escenario de plena producción, el proyecto podría generar más de 80 millones de dólares anuales en regalías adicionales para la provincia de Neuquén.
  • La ejecución efectiva del capex dependerá de la disponibilidad de capacidad de evacuación: el oleoducto Vaca Muerta Sur es el cuello de botella estructural del sistema.

Preguntas del sector

¿Qué ventajas concretas aporta el esquema de Vehículo de Proyecto Único (VPU) frente a un desarrollo convencional de dos bloques separados?

El VPU permite consolidar la inversión de ambas áreas bajo una sola estructura legal y contable, lo que facilita el acceso unificado a los beneficios del RIGI —estabilidad fiscal, exenciones arancelarias y libre disponibilidad de divisas— sin necesidad de tramitar dos aprobaciones independientes. Operativamente, habilita la compartición de infraestructura —ductos, plantas, equipos— entre bloques contiguos, reduciendo el capex total y los costos operativos unitarios. Es un instrumento especialmente eficiente cuando las áreas son adyacentes y el operador es el mismo, como ocurre en este caso.

¿Cuál es el riesgo de saturación de capacidad de transporte para un proyecto que proyecta 20.000 bbl/d adicionales en la cuenca?

La Cuenca Neuquina opera actualmente cerca del límite de capacidad de sus oleoductos principales, en particular el Oldelval y el sistema de Transandino. En períodos de alta producción, el diferencial entre el precio Medanito y el WTI se amplía precisamente por esa restricción logística. Un proyecto que suma 18.500 bbl/d netos al sistema en tres años necesita que la ampliación de Oldelval —prevista para 2026-2027— y el avance del oleoducto Vaca Muerta Sur estén operativos en tiempo y forma. De no concretarse esas obras en el cronograma previsto, GeoPark y GyP podrían enfrentar restricciones de evacuación que compriman el precio efectivo de venta y alarguen el período de recupero de la inversión.

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