El gigante sudamericano crea marco legal para subsidiar combustibles con ingresos extraordinarios del petróleo

El gobierno envió al Congreso un proyecto que permite usar recaudación extra del petróleo para reducir impuestos a combustibles.
Energía24/04/2026RedacciónRedacción

El gobierno federal de Brasil presentó ante el Congreso un proyecto de ley complementaria —identificado como PLP 114/2026— que habilita al Estado a destinar la recaudación extraordinaria generada por el alza de los precios internacionales del petróleo a la reducción de tributos sobre combustibles y biocombustibles. En concreto, el texto autoriza aplicar esos fondos a recortes en el PIS/Cofins y la Cide que gravan la gasolina, el gasoil, el etanol y el biodiesel. La iniciativa fue presentada durante una conferencia de prensa conjunta de los ministros de Hacienda, Dario Durigan; de Planificación y Presupuesto, Bruno Moretti; y de Relaciones Institucionales, José Guimarães.

La medida surge en un contexto de tensión geopolítica sostenida en Oriente Medio, que ha presionado al alza los precios internacionales del crudo y generado inquietud en los mercados de combustibles domésticos. Brasil, como productor y exportador relevante de petróleo, enfrenta el desafío de trasladar esa renta adicional hacia los consumidores, sin comprometer el equilibrio fiscal. El gobierno ya había implementado reducciones impositivas sobre el combustible de aviación (QAV), el gasoil y el biodiesel antes de este anuncio. El gas licuado de uso residencial contaba previamente con tasa federal cero.

El proyecto define con precisión las fuentes de ingreso que podrán computarse como recaudación extraordinaria: regalías y participación especial de la Unión en la explotación de petróleo y gas natural; ingresos por comercialización de hidrocarburos; IRPJ y CSLL del sector oil & gas; dividendos de empresas estatales del rubro; e ingresos por el Impuesto a la Exportación establecido mediante la Medida Provisional 1340, cuya validez fue recientemente respaldada en sede judicial. La vigencia de las rebajas tributarias se extendería por períodos renovables de dos meses, mientras persista el conflicto en Oriente Medio. Los ministros no precisaron el impacto fiscal global, aunque subrayaron el principio de neutralidad: el techo de las exenciones no podrá superar la recaudación adicional efectivamente registrada.

Desde el punto de vista regulatorio, el mecanismo implica una excepción transitoria a la Ley de Responsabilidad Fiscal, al contabilizar por fuera de los límites vigentes tanto los ingresos extraordinarios como los gastos asociados a las desgravaciones. El proyecto requiere aprobación parlamentaria para entrar en vigor, lo que introduce incertidumbre sobre los plazos. Una eventual extensión de la medida a la gasolina y el etanol —aún no confirmada— tendría impacto directo sobre los precios al consumidor y sobre la competitividad relativa de los biocombustibles. Para el sector energético, el esquema sienta un precedente relevante: vincula estructuralmente la renta petrolera con la política de precios domésticos, abriendo un debate de largo plazo sobre sostenibilidad fiscal y traslado de volatilidad internacional al mercado interno.

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