
Eólica global bate récord en 2025, pero el gigante sudamericano pierde impulso por exceso de oferta
Redacción
La industria eólica mundial estableció un nuevo récord en 2025 al incorporar 165 GW de capacidad instalada, elevando el total global a más de 1.299 GW, según el informe anual del Global Wind Energy Council (GWEC). China concentró la mayor parte de la expansión, con más de 120 GW agregados en el año. Brasil, por su parte, conservó el quinto puesto en el ranking mundial con 2,3 GW de nuevas instalaciones, aunque la tendencia doméstica muestra una marcada desaceleración frente al dinamismo del mercado asiático, que entre China e India aportó el 80% del total global —unos 131 GW—.
El caso brasileño contrasta con el crecimiento del 40% registrado en las inversiones eólicas a escala internacional. Desde 2022, el país arrastra un desequilibrio estructural entre capacidad de generación y demanda efectiva, agravado por insuficiencias en la infraestructura de transmisión. Este desajuste ha desalentado la contratación de nuevos proyectos y frenado el ciclo de inversión en energías renovables, en un contexto macroeconómico donde el crecimiento económico —y por ende el consumo energético— se mantiene deprimido.
Elbia Gannoum, presidenta ejecutiva de la ABEEólica y vicepresidenta del Consejo del GWEC, señaló que Brasil atraviesa «por primera vez en su historia una reducción de inversiones en energía eólica vinculada a factores macroeconómicos». La ejecutiva proyectó que la recuperación del sector no llegará antes de 2027, traccionada por la demanda de centros de datos y por los procesos de descarbonización industrial. En paralelo, la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) advierte que el ritmo de instalación global debería superar los 200 GW anuales hasta 2030 para alcanzar la neutralidad de carbono, umbral que aún no se ha alcanzado. A escala internacional, el conflicto en Oriente Medio suma presión: el IISD estimó que los principales importadores mundiales destinaron 314.000 millones de dólares en subsidios a combustibles fósiles durante 2024, mientras la ONG 350.org calculó ganancias del sector de petróleo y gas por 150.000 millones de dólares en los primeros 50 días de la guerra.

Para Brasil, el escenario de corto plazo implica una ventana de inversión postergada y menor capacidad de aprovechar el ciclo alcista global en renovables. La falta de señales de demanda firme y las limitaciones de la red de transmisión configuran un riesgo de rezago tecnológico y competitivo frente a mercados que avanzan con mayor velocidad. A nivel regulatorio, la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (ANEEL) abrió recientemente una consulta pública para mejorar la regulación sobre excedentes de energía distribuida, lo que sugiere que las autoridades reconocen la necesidad de ajustes sistémicos. Si los proyectos vinculados a centros de datos y a la demanda industrial descarbonizada materializan contratos de largo plazo, la recuperación del sector eólico podría acelerarse hacia 2027-2028, aunque el contexto geopolítico global y la volatilidad de los precios de los combustibles fósiles añaden incertidumbre al horizonte de planificación.



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