Neuquén y Biobío lanzan corredor bioceánico con eje en Vaca Muerta y el Paso Pichachén

Figueroa y autoridades chilenas firmaron acuerdos de infraestructura vial y cooperación energética para convertir el paso fronterizo en un nodo logístico regional.
Energía10/06/2026RedacciónRedacción

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, y el gobernador de la Región del Biobío, Sergio Giacamán, firmaron este miércoles dos declaraciones conjuntas que establecen compromisos concretos de infraestructura vial y cooperación energética en torno al Paso Internacional Pichachén. El acuerdo incluye la pavimentación de más de 200 kilómetros de rutas provinciales en territorio neuquino y 58 kilómetros de la Ruta Q-45 en el lado chileno, además de la creación de una Mesa de Cooperación e Integración Energética entre ambas jurisdicciones. La reunión, celebrada en el Espacio Duam de la capital neuquina, contó con la presencia del canciller chileno Francisco Pérez Mackenna, la ministra de Energía de Chile Ximena Rincón González, y el secretario de Coordinación de Energía y Minería de la Nación, Daniel González, lo que elevó el rango político del encuentro a nivel bilateral pleno.

El Paso Pichachén no es un punto fronterizo menor. Ubicado en el norte neuquino, a unos 2.600 metros sobre el nivel del mar entre los departamentos de Loncopué y Mulchén, constituye uno de los tres pasos habilitados para tránsito vehicular en la provincia, junto a Icalma y Pino Hachado. Históricamente subutilizado por la falta de pavimento en las rutas de acceso y la ausencia de controles integrados, el corredor Neuquén–Biobío representa la conexión más directa entre los yacimientos hidrocarburíferos del norte neuquino —incluyendo bloques activos de Vaca Muerta en Añelo y Rincón de los Sauces— y los puertos de Concepción, Talcahuano y San Vicente sobre el Pacífico. Argentina interrumpió el suministro de gas a Chile en 2004, cuando la crisis energética interna obligó a priorizar el mercado doméstico, generando un quiebre de confianza que Figueroa reconoció explícitamente durante el encuentro. Reconstruir esa credibilidad es el trasfondo político de toda esta negociación.

En términos de infraestructura, los compromisos firmados son los más detallados registrados para este corredor. Por el lado argentino, Neuquén se comprometió a gestionar financiamiento para pavimentar los tramos que conectan Pichachén con El Cholar, Los Guañacos, Los Miches y Andacollo; avanzar con la Ruta Provincial N° 21 entre Loncopué, El Huecú y El Cholar; impulsar la RP N° 6 hacia Rincón de los Sauces y Octavio Pico —área de alta densidad productiva de shale oil—; y la RP N° 7 desde Añelo. Se suma la coordinación con Río Negro para asfaltar un tramo de la RP N° 57 que conecte con la RN N° 151 y abra salida hacia los puertos atlánticos. Por el lado chileno, el gobierno del Biobío comprometió la pavimentación de los 58 kilómetros de la Ruta Q-45 hasta el límite internacional y la provisión de maquinaria para despeje de nieve, lo que habilitaría la operatividad del cruce durante los meses de mayor acumulación invernal, cuando hoy permanece prácticamente cerrado. Ambos gobiernos acordaron también el establecimiento de un Sistema de Controles Integrados en el complejo aduanero y migratorio del lado chileno, un requisito logístico indispensable para el tráfico comercial pesado.

El eje energético del acuerdo es donde el impacto potencial sobre Vaca Muerta resulta más significativo. La Mesa Neuquén–Biobío de Cooperación e Integración Energética buscará identificar proyectos para el transporte de hidrocarburos hacia el Pacífico, explorar oportunidades de complementación en gas natural y energía eléctrica, e intercambiar experiencias en transición energética. Chile importó en 2024 aproximadamente 10 millones de metros cúbicos diarios de GNL para satisfacer su demanda de generación eléctrica e industrial, en buena medida porque el gas argentino dejó de fluir en forma confiable dos décadas atrás. La cuenca Neuquina produce hoy más de 160 millones de m³/día de gas, con una capacidad de evacuación que sigue siendo el principal cuello de botella para las exportaciones. La delegación recorrió instalaciones de YPF en Loma Campana —donde la compañía opera junto a Chevron el bloque con mayor densidad de pozos no convencionales del país— y fue recibida por el presidente de la empresa, Horacio Marín, una señal política de que el acuerdo tiene respaldo operador. Desde la perspectiva neuquina, el corredor Pichachén–Biobío permitiría diversificar las rutas de exportación de hidrocarburos más allá del eje sur hacia el Estrecho de Magallanes vía VACA MUERTA GNL o del oleoducto Trasandino —paralizado desde 2006— que conecta Puente Malal con Concón.

El proceso tiene varias etapas críticas por delante. La pavimentación de las rutas provinciales comprometidas requiere financiamiento que aún no está confirmado: la Provincia de Neuquén arrastra restricciones presupuestarias asociadas a la caída de regalías en dólares por la apreciación cambiaria y la volatilidad del precio del crudo. En 2025, las regalías hidrocarburíferas representaron el 35% de los ingresos propios provinciales, pero la ecuación se tensiona cuando el tipo de cambio real erosiona el valor de los barriles liquidados en pesos. Por eso, la viabilidad del corredor depende también de que la Nación acompañe con fondos de infraestructura —algo que la presencia de Daniel González en el encuentro sugiere como posible— y de que Chile mantenga el compromiso con la Q-45 más allá del ciclo político. La Mesa de Cooperación Energética, por su parte, deberá resolver un problema técnico concreto: no existe hoy gasoducto habilitado entre la cuenca Neuquina y la Región del Biobío. Cualquier exportación de gas en volumen requeriría o bien la rehabilitación del Trasandino Norte —un proyecto con costos estimados en torno a los 800 millones de dólares según estudios previos— o la construcción de una terminal de licuefacción en la costa atlántica patagónica con regasificación en Biobío. Ambas opciones están en etapa de evaluación preliminar. Lo que se firmó esta semana es una declaración política con compromisos de infraestructura terrestre concretos; el salto energético de fondo sigue pendiente de ingeniería, financiamiento y decisión política a nivel federal.

Puntos clave

  • Neuquén comprometió la pavimentación de rutas clave hacia el norte provincial —RP 21, RP 6 y RP 7— que conectan Vaca Muerta y los yacimientos del Alto Neuquén con el Paso Pichachén, un corredor que hoy opera con tráfico mínimo por falta de asfalto.
  • Chile asumió la pavimentación de 58 km de la Ruta Q-45 y el equipamiento para despeje de nieve, condición operativa indispensable para garantizar la transitabilidad anual del paso.
  • La Mesa de Cooperación Energética Neuquén–Biobío abre formalmente la discusión sobre exportación de gas y electricidad hacia el Pacífico, un mercado que Argentina abandonó en 2004 y que Chile cubre hoy con GNL importado a costos superiores.
  • La visita a Loma Campana con Horacio Marín involucra a YPF como actor central del eventual suministro, lo que le da a los acuerdos respaldo operativo más allá de la retórica gubernamental.

Preguntas del sector

¿Qué infraestructura de transporte de hidrocarburos sería necesaria para que el corredor Pichachén–Biobío tenga impacto real en las exportaciones de gas desde Vaca Muerta?

El único ducto que conectó históricamente la cuenca Neuquina con Chile central fue el Gasoducto Trasandino Norte, que transportó gas desde Loma de La Lata hasta Concón entre 1997 y 2007. Su rehabilitación requeriría inversiones estimadas entre 600 y 900 millones de dólares, más acuerdos de take-or-pay a largo plazo que den certeza financiera a los operadores. Alternativamente, un esquema de GNL implicaría una planta de licuefacción en la costa atlántica —Punta Colorada o Bahía Blanca— con regasificación en terminales chilenas existentes, pero los tiempos de desarrollo no serían inferiores a cinco años desde la decisión de inversión.

¿Cuál es el volumen de tráfico comercial actual por el Paso Pichachén y qué capacidad logística potencial tendría el corredor una vez pavimentado?

El Paso Pichachén registra tráfico predominantemente ganadero y turístico estacional, con un volumen de camiones de carga prácticamente nulo debido al estado de las rutas de acceso. Estudios de corredores bioceánicos de la IIRSA estimaron para el eje Neuquén–Biobío un potencial de entre 800.000 y 1,2 millones de toneladas anuales de carga una vez completada la pavimentación, incluyendo producción agroindustrial del norte patagónico, minerales y eventualmente derivados de hidrocarburos. Para comparación, el Paso Cardenal Samoré —el más utilizado de la Patagonia norte— moviliza en torno a 400.000 camiones anuales.

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