Perforación no convencional en Neuquén: la carrera por bajar costos y multiplicar la eficiencia

La cuenca neuquina consolida su liderazgo en shale con mejoras tecnológicas que redefinen los parámetros de rentabilidad del sector.
Energía22/07/2026RedacciónRedacción

En julio de 2026, la perforación no convencional en la cuenca neuquina ya no es una promesa: es el motor central de la política energética argentina. Vaca Muerta concentra más del 50% de la producción total de gas natural del país y cerca del 45% del petróleo, con una trayectoria de crecimiento sostenido que convierte a Neuquén en una pieza estratégica de la balanza comercial nacional. En un contexto donde Argentina necesita divisas genuinas, la eficiencia operativa en el upstream no convencional dejó de ser una discusión técnica para convertirse en una variable macroeconómica de primer orden. Cada punto porcentual de reducción en el costo de perforación se traduce directamente en más pozos habilitados, más producción exportable y mayor retorno para el fisco provincial y nacional.

El desarrollo masivo de Vaca Muerta comenzó a tomar escala real entre 2017 y 2019, cuando YPF, junto a Shell, Total Austral y Tecpetrol, demostró que los pilotos de perforación podían replicarse de forma sistemática. En ese período, el costo promedio de un pozo horizontal en shale rondaba los 12 a 15 millones de dólares, con etapas de fractura que no superaban las 20 a 25 por pozo. Para 2022, la industria ya operaba con pozos de entre 25 y 35 etapas de fractura, y los tiempos de perforación habían caído de manera significativa. El hito más relevante fue la reducción del tiempo de perforación medido en días por cada 1.000 metros perforados: en 2019 se necesitaban entre 7 y 9 días para perforar esa extensión; en 2025, los mejores operadores bajaron esa marca a menos de 4 días. Esa compresión de tiempos, combinada con la incorporación de equipos de última generación y la profesionalización de los servicios locales, permitió bajar el costo promedio por pozo a un rango de entre 8 y 10 millones de dólares para los operadores más eficientes.

En el estado actual del sector, los datos de 2026 muestran una actividad de perforación que mantiene un ritmo de entre 55 y 65 equipos activos en la cuenca, con picos históricos en el primer semestre que superaron los 60 rigs simultáneos. YPF sigue siendo el actor dominante, con más del 40% de los pozos perforados, aunque la participación privada pura —a través de compañías como Vista Energy, Pampa Energía, Pluspetrol y las internacionales TotalEnergies y Shell— creció consistentemente. Vista Energy, en particular, ha posicionado su bloque Bajada del Palo Oeste como un benchmark de eficiencia: reportó costos de lifting por debajo de los 4 dólares por barril y tiempos de perforación que compiten con los mejores estándares del Permian Basin en Texas. La producción de petróleo no convencional de la cuenca supera los 450.000 barriles diarios, mientras que el gas shale aporta más de 80 millones de metros cúbicos por día, cifras que hace cinco años eran impensables. Las inversiones comprometidas para 2026 en el segmento upstream no convencional superan los 7.500 millones de dólares, con planes de expansión de infraestructura de compresión, colectoras y plantas de tratamiento que acompañan el crecimiento del volumen extraído.

Sin embargo, el sector enfrenta desafíos estructurales que ninguna mejora tecnológica resuelve por sí sola. El primero es logístico: la congestión en los corredores viales y ferroviarios que conectan la cuenca con los puertos patagónicos genera cuellos de botella que elevan el costo operativo total. El gasoducto Néstor Kirchner amplió la capacidad de transporte de gas, pero el sistema de evacuación de líquidos —petróleo y condensados— sigue bajo presión. El segundo desafío es la cadena de valor local: aunque los servicios de perforación y fractura mejoraron notablemente, la dependencia de equipamiento importado —especialmente bombas de alta presión para fractura hidráulica, cabezales y sistemas de medición— introduce vulnerabilidad cambiaria. Una depreciación del peso o restricciones al acceso de divisas puede encarecer de golpe el capex de las operadoras. El tercer desafío es el recurso humano: la escasez de mano de obra calificada en Neuquén capital y en las localidades de Añelo y Rincón de los Sauces presiona salarios y limita la velocidad de escala. Por el lado de las oportunidades, la curva de aprendizaje sigue siendo pronunciada y positiva. La adopción de herramientas de inteligencia artificial para la optimización de diseño de pozos, la telemetría en tiempo real y el uso de simuladores de yacimiento con machine learning permitieron a varios operadores reducir en un 15% adicional los tiempos improductivos en 2025. La exploración de nuevas formaciones dentro de la cuenca —como Los Molles, que podría agregar reservas de gas significativas— abre una nueva frontera de desarrollo que recién comienza a explorarse con perforación estratigráfica.

La perspectiva para el segundo semestre de 2026 y los años inmediatos es de consolidación con selectividad. La baja del precio internacional del petróleo respecto a los picos de 2022 obliga a los operadores a sostener la eficiencia como variable de supervivencia competitiva. Las empresas que logren perforar pozos completos —con fractura incluida— por debajo de los 8 millones de dólares tendrán una ventana de rentabilidad robusta incluso con un WTI en el rango de 65 a 70 dólares por barril. Las decisiones que están sobre la mesa son críticas: el gobierno nacional debe resolver la estructura tarifaria del gas para el mercado interno, que sigue subsidiando implícitamente el consumo y desincentiva la inversión en segmentos de menor margen; la provincia de Neuquén negocia actualizaciones en las regalías y en los esquemas de participación local; y las empresas evalúan si acelerar la perforación de sweet spots maduros o destinar recursos a la delineación de nuevas áreas. Lo que está claro es que Vaca Muerta ya demostró su viabilidad técnica y económica. La pregunta ahora no es si se puede producir, sino a qué velocidad y con qué estructura de costos Argentina está en condiciones de sostener el crecimiento sin generar nuevas distorsiones regulatorias que ahuyenten el capital que el sector necesita.

Puntos clave

  • Los costos de perforación por pozo en los operadores más eficientes bajaron de 12-15 millones de dólares en 2019 a 8-10 millones en 2026, una reducción de hasta el 40%.
  • La cuenca neuquina supera los 450.000 barriles diarios de petróleo no convencional y los 80 millones de metros cúbicos diarios de gas shale en 2026.
  • La actividad de perforación mantiene entre 55 y 65 equipos activos simultáneos, con inversiones comprometidas que superan los 7.500 millones de dólares en el año.
  • Los principales desafíos estructurales son logísticos, de abastecimiento de equipamiento importado y de disponibilidad de mano de obra calificada en la cuenca.

Preguntas del sector

¿Cuál es el breakeven promedio de un pozo de shale oil en Vaca Muerta en 2026?

Para los operadores de mayor eficiencia, el breakeven de un pozo horizontal en Vaca Muerta se ubica entre 40 y 48 dólares por barril de WTI, considerando costos de perforación, fractura, terminación y gastos operativos iniciales. Los bloques con mejores características petrofísicas —como Bajada del Palo Oeste o Loma Campana— se acercan al extremo inferior de ese rango, mientras que áreas en etapa de desarrollo temprano pueden requerir precios superiores a los 55 dólares para ser rentables.

¿Qué tecnologías de fractura hidráulica están siendo adoptadas para mejorar la productividad inicial de los pozos?

Los operadores de avanzada en Vaca Muerta están incorporando diseños de fractura con mayor densidad de etapas —llegando a 40 o más por pozo—, uso de arenas de mayor calidad con mayor proporción de arena local de río para reducir costos, y técnicas de completación simultánea (zipper fracturing) que permiten fracturar dos pozos en paralelo desde el mismo pad, reduciendo los tiempos muertos entre etapas entre un 20% y un 30%.

¿Cómo impacta la formación Los Molles en la estrategia exploratoria de mediano plazo de la cuenca?

Los Molles, una formación generadora más profunda que Vaca Muerta, concentra el interés exploratorio de largo plazo por su potencial en gas húmedo y condensados. Sin embargo, sus profundidades —entre 4.000 y 5.500 metros— implican costos de perforación sensiblemente mayores y desafíos técnicos adicionales en la completación. Las perforaciones estratigráficas realizadas entre 2024 y 2025 confirmaron presencia de hidrocarburo, pero la escala comercial aún requiere varios años de pruebas piloto antes de convertirse en producción masiva.

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