Neuquén canceló USD 750 millones de deuda y apunta a reducir el pasivo a la mitad en 2026

Figueroa confirmó que la provincia pagó deuda heredada sin frenar obra pública ni servicios esenciales.
Política y Regulación09/05/2026RedacciónRedacción

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, anunció que la provincia habrá cancelado casi la mitad de la deuda pública heredada al cierre de 2026, luego de haber abonado 750 millones de dólares desde que asumió la gestión en diciembre de 2023. El dato fue revelado durante la presentación de una línea de créditos hipotecarios del Banco Provincia del Neuquén destinados a construcción y refacción de viviendas, y constituye uno de los indicadores fiscales más relevantes que exhibe la administración provincial en lo que va de su mandato.

El anuncio se produce en un contexto macroeconómico que complica la ecuación fiscal de las provincias petroleras. Neuquén es la principal jurisdicción productora de hidrocarburos del país y concentra más del 50% de la producción de gas y cerca del 35% del petróleo nacional, traccionados en gran medida por el desarrollo de Vaca Muerta. Sin embargo, la caída de los ingresos reales en 2025 respecto de 2023 —reconocida por el propio Figueroa— refleja el impacto combinado de la inflación, la apreciación del tipo de cambio oficial y la presión sobre las regalías en términos reales. Las regalías hidrocarburíferas representan entre el 25% y el 30% de los ingresos totales de la provincia, lo que las convierte en la variable más sensible del equilibrio fiscal neuquino.

La deuda que recibió la gestión Figueroa en 2023 tenía una composición problemática: según el propio mandatario, aproximadamente la mitad de ese pasivo había sido contraído para financiar gasto corriente —sueldos, subsidios, gastos de funcionamiento— y no para inversión en infraestructura. Ese dato es técnicamente relevante porque implica que parte del endeudamiento no generó activos públicos que justificaran el costo financiero. El stock total de deuda heredada, del que se habrá cancelado cerca del 50% para fin de 2026, puede estimarse en torno a los 1.500 millones de dólares, cifra consistente con los registros del Ministerio de Economía provincial y con datos públicos del endeudamiento subnacional argentino. A modo de referencia, la deuda pública provincial consolidada de Neuquén al cierre de 2023 rondaba los 1.400 millones de dólares según las estadísticas del Ministerio de Economía de la Nación, lo que ubica el monto de cancelación anunciado en un rango creíble.

Para Vaca Muerta y la economía neuquina, la reducción del pasivo provincial tiene implicancias directas. Una provincia con menor carga de deuda en dólares tiene mayor margen para cofinanciar infraestructura crítica —gasoductos, rutas, obras de agua— que habilita el crecimiento de la actividad extractiva. La ampliación del Gasoducto Néstor Kirchner, la extensión hacia el norte y los proyectos de GNL de largo plazo requieren no solo inversión privada sino también acompañamiento estatal en infraestructura de superficie. Además, una gestión provincial con cuentas ordenadas mejora el perfil de riesgo para los inversores que operan en la cuenca, ya que reduce la probabilidad de shocks fiscales que deriven en litigios por regalías, modificaciones impositivas de emergencia o demoras en permisos. En 2025, Neuquén recibió inversiones comprometidas por parte de YPF, Shell, TotalEnergies, Vista Energy y Pan American Energy que, en conjunto, superaron los 5.000 millones de dólares en planes anuales para la cuenca no convencional.

La agenda fiscal de Neuquén para el resto de 2026 tendrá al menos tres variables que seguir de cerca. Primera: la evolución del precio del barril WTI y el gas en boca de pozo, que determinan el nivel de regalías y, por ende, la capacidad de repago sin ajuste del gasto social. Segunda: el ritmo de ejecución del plan de obras públicas, que Figueroa comprometió como destino prioritario de cualquier nuevo financiamiento. Tercera: la negociación del esquema de distribución de regalías con el gobierno nacional en el marco de las discusiones sobre el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y los proyectos de exportación de GNL, donde la participación provincial en los ingresos futuros está aún en definición. El desempeño fiscal de 2026 marcará también el piso desde el que la provincia negociará su posicionamiento en las grandes decisiones de infraestructura energética de la próxima década.

Puntos clave

  • Neuquén canceló 750 millones de dólares de deuda pública desde diciembre de 2023 y proyecta haber reducido el pasivo heredado a la mitad al cierre de 2026.
  • Aproximadamente el 50% de la deuda recibida había sido tomada para financiar gasto corriente, sin contrapartida en activos de infraestructura.
  • La reducción del endeudamiento se logró pese a una caída de los ingresos reales en 2025 respecto de 2023, lo que implica un ajuste significativo del gasto no prioritario.
  • El saneamiento fiscal mejora el perfil de riesgo provincial para los inversores de Vaca Muerta y amplía el margen para cofinanciar infraestructura habilitante del crecimiento hidrocarburífero.

Preguntas del sector

¿Cómo impacta la reducción de deuda provincial en las condiciones que Neuquén puede ofrecer a los proyectos de GNL y exportación de largo plazo?

Una provincia con menor pasivo en dólares y cuentas equilibradas tiene mayor credibilidad para comprometer estabilidad regulatoria e impositiva en el tiempo, un factor que los inversores en infraestructura de exportación —que requieren horizontes de 20 a 30 años— ponderan explícitamente en sus modelos de riesgo. Además, reduce la probabilidad de que una crisis fiscal derive en modificaciones unilaterales de las alícuotas de ingresos brutos o de las regalías, que son las dos palancas tributarias más sensibles para la ecuación económica de los proyectos.

¿Qué proporción de los ingresos provinciales proviene de regalías y cuán vulnerable es la trayectoria de deuda a una corrección del precio del petróleo?

Las regalías hidrocarburíferas representan entre el 25% y el 30% de los recursos totales de Neuquén en un año normal, aunque esa participación puede oscilar significativamente según el precio del barril y el tipo de cambio oficial. Una caída del WTI de 10 dólares por barril sostenida durante un año implica una pérdida de ingresos provinciales del orden de los 150 a 200 millones de dólares anuales, lo que podría forzar una revisión del ritmo de cancelación de deuda o del nivel de obra pública comprometido.

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