
Shell y el INPA lanzan un centro de biotecnología para restauración forestal en la Amazonia
Redacción
Shell Brasil y el Instituto Nacional de Investigaciones de la Amazonia (INPA), dependiente del Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil, formalizaron el lanzamiento del Centro de Innovación Biotecnológica para la Recuperación de Áreas Degradadas (CIBRAD). El acuerdo, suscripto el 9 de abril, apunta a desarrollar tecnologías orientadas a soluciones basadas en la naturaleza, articulando investigación científica con startups y empresas privadas para acelerar la restauración forestal a escala en la región amazónica.
La iniciativa se inscribe en el marco del avance de la bioeconomía como eje de política pública y atracción de inversiones en Brasil. El país enfrenta el desafío de revertir décadas de deforestación: aproximadamente el 20% de la superficie original de la Amazonia —equivalente a un millón de kilómetros cuadrados— ha sido degradado. En ese contexto, el gobierno federal ha impulsado instrumentos como el Plan Nacional de Bioeconomía (PNDBio) y el mercado voluntario de carbono como palancas de financiamiento para la transición ecológica.
La inversión inicial de R$ 18,7 millones proviene de Shell Brasil a través de la cláusula de investigación, desarrollo e innovación (PD&I) de la Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), que obliga a empresas del sector a destinar un porcentaje de sus ingresos a proyectos científicos. El CIBRAD operará desde la sede del INPA en Manaos y coordinará un consorcio de proyectos con instituciones de los nueve estados que integran la Amazonia Legal. Entre los programas destacados figuran el NanoRad's 2.0, que combina biotecnología y nanotecnología para optimizar plantaciones forestales, y el Amazon GeneBank, orientado a la conservación de semillas y microorganismos regionales. Las investigaciones abarcan diez especies de alto valor, como la castaña, el andiroba, el cumaru, la caoba, la copaíba y el caucho. También participan las startups Krilltech y Bioflore.

Desde el punto de vista estratégico, el CIBRAD representa la convergencia de tres agendas que ganan peso en los mercados internacionales: la restauración ecológica a escala industrial, el desarrollo de cadenas productivas con especies nativas y el posicionamiento en el mercado de carbono. El esquema de gobernanza —con un Consejo Directivo y un comité técnico-científico mixto— busca garantizar transparencia en la aplicación de fondos y credibilidad ante auditores y potenciales compradores de créditos de carbono. Para Shell, el proyecto también consolida su perfil de transición energética en América del Sur, en un momento en que las petroleras enfrentan creciente presión regulatoria y reputacional para demostrar compromisos concretos de descarbonización.



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