
Brasil: el Foro del Gas exige un pacto nacional para blindar el mercado de choques externos
Redacción
El Foro del Gas de Brasil emitió un pronunciamiento público en el que demanda con urgencia un acuerdo nacional orientado a incrementar la oferta y la competitividad del gas natural, con el objetivo de fortalecer la soberanía energética del país y reducir su exposición a perturbaciones del mercado internacional. La convocatoria se produce en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica: según estimaciones de Wood Mackenzie, los contratos de Petrobras con las distribuidoras estaduales registrarán un ajuste promedio del 13% a partir del 1° de mayo, traccionado por el impacto de la guerra en Oriente Medio sobre el precio del crudo Brent, que actúa como principal indexador en los contratos de gas en Brasil.
La estructura de precios del mercado brasileño de gas natural refleja una dependencia estructural que el propio Foro define como evidencia de baja competencia. Brasil importa una porción relevante de su consumo de gas mientras, paradójicamente, reinjecta más del 50% de su producción interna. Esta dualidad configura un mercado donde los precios no responden a la lógica de la oferta doméstica disponible, sino a variables externas que el país no controla. El ajuste previsto para mayo es consecuencia directa de la escalada del Brent ante el conflicto en la región del Golfo, y el próximo reajuste trimestral de agosto podría profundizar esa tendencia si el conflicto se intensifica.
El Foro del Gas, que agrupa asociaciones empresariales con fuerte representación del segmento industrial, advierte que el volumen de gas reinjectado en Brasil supera los 100 millones de metros cúbicos diarios, equivalente al triple del consumo industrial nacional. La entidad señala que esta situación obliga al país a importar gas a precios internacionales significativamente más elevados, generando un sobrecosto innecesario para la industria. Entre las medidas prioritarias que la organización impulsa figuran: ampliar la oferta de gas disponible para el mercado interno, reducir los costos de infraestructura, incrementar la concurrencia entre productores y avanzar en la sustitución de fuentes más contaminantes por gas como combustible de transición.

El impacto de esta configuración de mercado se extiende más allá del sector energético. La dependencia del Brent como referencia de precios encarece los insumos para industrias intensivas en energía, erosiona la competitividad de las cadenas productivas y limita el proceso de reindustrialización que Brasil intenta impulsar. El Foro plantea que una agenda de soberanía energética no es solo una política sectorial, sino una condición para el crecimiento económico, la generación de empleo y la descarbonización progresiva de la matriz productiva. En un escenario donde la geopolítica del petróleo permanece volátil, la reforma estructural del mercado de gas se convierte en una prioridad estratégica con consecuencias macroeconómicas directas.



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