
Nación baja las retenciones al crudo convencional para evitar su rezago frente a Vaca Muerta
El beneficio fiscal apunta a reactivar áreas maduras, con una nueva escala de alícuotas atadas al precio internacional del Brent.


La autorización para importar gas natural licuado marca un giro regulatorio profundo y acelera la apertura del mercado energético argentino.
Política y Regulación05/02/2026
Redacción
El Gobierno argentino formalizó en los últimos días la autorización para que empresas privadas puedan importar y comercializar gas natural licuado (GNL), una decisión que redefine el esquema histórico del abastecimiento gasífero y reduce el rol operativo del Estado. La medida se inscribe en la estrategia de desregulación impulsada por la administración de Javier Milei, con el objetivo de atraer inversiones, ganar eficiencia y trasladar señales de precios más claras al mercado.

Hasta ahora, la importación de GNL había estado fuertemente concentrada en empresas con participación estatal, tanto en la contratación de cargamentos como en la logística asociada. Con el nuevo marco, generadores eléctricos, grandes consumidores industriales y traders energéticos podrán cerrar contratos de suministro en forma directa, asumiendo riesgos comerciales y financieros que antes estaban mayormente socializados. Desde el Ministerio de Economía sostienen que el cambio permitirá reducir costos fiscales y mejorar la previsibilidad del sistema.
El impacto regulatorio es relevante en un contexto de transición: mientras la producción local de gas crece al ritmo de Vaca Muerta, la infraestructura de transporte sigue siendo un cuello de botella. La posibilidad de importar GNL sin intermediación estatal aparece como una herramienta de corto plazo para cubrir picos de demanda invernal, aunque también expone a los privados a la volatilidad de los precios internacionales y a la competencia directa con el gas doméstico.
En términos políticos, la decisión refuerza el mensaje de retiro del Estado de actividades consideradas “no estratégicas” y traslada al sector privado un rol central en la seguridad de suministro. El desafío hacia adelante será coordinar esta apertura con un marco tarifario y contractual estable, que evite distorsiones y garantice que la liberalización del GNL se traduzca en eficiencia sistémica y no en mayores riesgos para el abastecimiento.

El beneficio fiscal apunta a reactivar áreas maduras, con una nueva escala de alícuotas atadas al precio internacional del Brent.

La medida entrará en vigor en 2027 e impulsa cambios estructurales en infraestructura, contratos y flujos energéticos a nivel mundial.

El Parlamento Europeo suspendió el proceso de ratificación del pacto comercial con el Mercosur al solicitar un dictamen jurídico, lo que podría demorar inversiones clave.

El gobierno de Trump rebautizó al NREL, reflejando un cambio de enfoque hacia fuentes fósiles y seguridad energética.

La cumbre climática cerró sin acuerdo sobre una hoja de ruta para eliminar hidrocarburos, pese al respaldo de más de 80 países.

La medida busca reactivar áreas maduras y aliviar la carga fiscal sobre operadoras chicas en un segmento en retroceso.

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