
Nación baja las retenciones al crudo convencional para evitar su rezago frente a Vaca Muerta
El beneficio fiscal apunta a reactivar áreas maduras, con una nueva escala de alícuotas atadas al precio internacional del Brent.


La medida entrará en vigor en 2027 e impulsa cambios estructurales en infraestructura, contratos y flujos energéticos a nivel mundial.
Política y Regulación26/01/2026
Redacción
Los países de la Unión Europea aprobaron de forma definitiva la ley que prohíbe la importación de gas natural ruso —tanto por gasoducto como en forma de GNL— a partir de 2027. La decisión sella un giro estratégico iniciado tras la invasión de Ucrania en 2022 y formaliza el desacople energético de Moscú, que hasta entonces había sido el principal proveedor del bloque. Si bien contempla excepciones temporales para contratos vigentes, el objetivo político es claro: reducir la dependencia de recursos fósiles de origen ruso a cero.

El nuevo marco legal forzará a los Estados miembros a rediseñar sus esquemas de suministro y acelerar la construcción de terminales de regasificación, interconectores y almacenamiento. También fomentará acuerdos de largo plazo con proveedores alternativos como Noruega, Estados Unidos, Argelia y Qatar. El proceso implicará fuertes inversiones públicas y privadas, con foco en seguridad energética y diversificación.
En términos de mercado, el veto altera los flujos globales de GNL, encarece ciertos contratos spot y fortalece la posición negociadora de los exportadores no rusos. Empresas europeas con contratos legacy deberán afrontar riesgos legales y financieros al momento de su terminación anticipada o no renovación. A su vez, Rusia redobla su apuesta por desviar sus exportaciones hacia Asia, especialmente a China e India, aunque con infraestructura aún limitada.
La Comisión Europea defendió la medida como un paso clave hacia la autonomía energética del bloque y la descarbonización. Sin embargo, analistas advierten sobre el costo de transición: precios volátiles, posibles cuellos de botella y la necesidad de adaptar marcos regulatorios para nuevos proveedores. El reemplazo del gas ruso no será inmediato ni lineal, y exigirá una estrategia coordinada entre países, empresas y organismos multilaterales.

El beneficio fiscal apunta a reactivar áreas maduras, con una nueva escala de alícuotas atadas al precio internacional del Brent.

El Parlamento Europeo suspendió el proceso de ratificación del pacto comercial con el Mercosur al solicitar un dictamen jurídico, lo que podría demorar inversiones clave.

El gobierno de Trump rebautizó al NREL, reflejando un cambio de enfoque hacia fuentes fósiles y seguridad energética.

La cumbre climática cerró sin acuerdo sobre una hoja de ruta para eliminar hidrocarburos, pese al respaldo de más de 80 países.

La medida busca reactivar áreas maduras y aliviar la carga fiscal sobre operadoras chicas en un segmento en retroceso.

La presión internacional por abandonar petróleo, gas y carbón crece, con implicancias concretas para exportadores como Argentina.

Más de 1.600 representantes de la industria fósil asisten a la cumbre climática en Brasil, eclipsando a la mayoría de las delegaciones nacionales.

Mientras Europa endurece exigencias ambientales a sus proveedores de gas, Brasil apuesta a la economía verde como motor de empleo. Argentina debe leer ambos movimientos como advertencia estratégica.



