Los centros de datos evalúan financiar proyectos de uranio ante la presión energética de la IA, afirma el CEO de NexGen

El auge de la inteligencia artificial impulsa a grandes operadores de data centers a analizar inversiones directas en minería de uranio para asegurar energía firme y libre de carbono.

Energía18/02/2026RedacciónRedacción

El crecimiento exponencial de la demanda eléctrica asociada a la inteligencia artificial y la computación en la nube está empezando a reconfigurar la cadena de valor energética. Según el CEO de NexGen Energy, compañías globales de centros de datos estarían evaluando respaldar financieramente proyectos de uranio para garantizar suministro estable a largo plazo. El movimiento refleja una preocupación creciente por la disponibilidad de energía firme y baja en emisiones en un contexto de electrificación acelerada.

La industria de data centers, dominada por gigantes tecnológicos como Microsoft, Amazon y Google, enfrenta proyecciones de consumo eléctrico sin precedentes. La expansión de la IA generativa y el procesamiento de grandes volúmenes de datos podrían duplicar o triplicar la demanda energética del sector en menos de una década, especialmente en Estados Unidos y Europa. Frente a la intermitencia de las renovables y las limitaciones en redes de transmisión, la energía nuclear vuelve a posicionarse como alternativa estratégica por su factor de capacidad superior al 90%.

En este escenario, empresas mineras como NexGen —desarrolladora del proyecto Rook I en Saskatchewan— ven una oportunidad inédita: contratos de suministro a largo plazo o incluso participación directa de grandes consumidores en la financiación de nuevos yacimientos. La lógica es similar a la que históricamente aplicaron las petroleras integradas o, más recientemente, los acuerdos de compra de energía (PPAs) en renovables. Asegurar uranio hoy implica blindar costos y disponibilidad de generación nuclear en los próximos 20 o 30 años.

El eventual ingreso de capital corporativo tecnológico en la minería de uranio podría tensionar aún más un mercado que ya muestra señales de estrechez estructural. Tras años de subinversión post-Fukushima, la oferta global enfrenta desafíos geopolíticos y regulatorios, mientras que países como Estados Unidos, Francia y China avanzan en planes de expansión nuclear o extensión de vida útil de reactores. Si los data centers efectivamente avanzan en esquemas de “upstream energético”, el uranio podría consolidarse como uno de los activos estratégicos más disputados de la transición energética digital.

Te puede interesar