Auquinco accede a agua potable de red: fin de décadas de precariedad hídrica

Obra de 1.225 millones de pesos financiada por CAF permitirá a 40 familias acceso seguro 24/7 con tratamiento e infraestructura integral.
Economía y Mercados11/10/2026RedacciónRedacción

El paraje Auquinco, localidad rural del norte neuquino cercana a Buta Ranquil, completará en breve su transición desde un sistema de abastecimiento precario hacia una red de agua potable formal. La obra Sistema de Agua Potable – Paraje Auquinco, priorizada por el gobernador Rolando Figueroa, representa una inversión de 1.225 millones de pesos financiada mediante crédito de la CAF (Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe) y ejecutada por la Unidad Provincial de Enlace y Ejecución de Proyectos con Financiamiento Externo (Upefe), bajo supervisión del Ente Provincial de Agua y Saneamiento (EPAS).

La iniciativa se inscribe en el rediseño provincial de la política hídrica integral que caracteriza la gestión actual en Neuquén. Hasta ahora, comunidades rurales como Auquinco permanecían rezagadas en términos de acceso a servicios básicos de saneamiento, un indicador crítico en provincias donde la dispersión territorial y los presupuestos limitados han postergado inversiones en infraestructura menor. La provincia ha identificado que decenas de pequeños parajes enfrentan condiciones similares de vulnerabilidad hídrica, combinando dependencia de fuentes informales con ausencia de tratamiento, cloración y reserva garantizada. Este proyecto piloto marca el comienzo de una estrategia más amplia de equidad territorial en materia de agua y saneamiento.

El sistema anterior en Auquinco dependía exclusivamente de la captación directa de agua cruda que egresaba de la turbina de la Microcentral del Ente Provincial de Energía del Neuquén (EPEN), sin tratamiento químico, sin cloración y sin tanques de reserva. La red existente era fragmentaria y no alcanzaba a todos los hogares, obligando a familias a organizar sus rutinas cotidianas en torno a la incertidumbre del suministro. Según relatos de habitantes, el sistema requería acarreos manuales frecuentes y desplazamientos nocturnos para mantener el acceso básico. Más de 40 familias permanecían expuestas a riesgos sanitarios derivados de agua sin tratamiento, con potencial impacto en tasas de enfermedades de origen hídrico, especialmente en población infantil y adulta mayor.

La nueva infraestructura comprende componentes técnicos integrados: una obra de toma mejorada, acueducto de alimentación, tanquillas rompecarga para control de presión, tanque de reserva de capacidad adecuada, sala de cloración con control de calidad, red de distribución con conexiones domiciliarias y cerco perimetral en zona de captación para prevenir contaminación por ingreso de animales. La disponibilidad 24/7 de agua tratada modifica sustancialmente la ecuación económica y sanitaria del paraje: permite actividades productivas (pequeña agricultura, ganadería de subsistencia), mejora condiciones de higiene familiar, reduce costos de transporte de agua y, críticamente, elimina exposición a patógenos hídricos. Para la población rural neuquina, este tipo de infraestructura básica es precondición para arraigo, inversión privada local y acceso a educación de calidad sin ausentismo por crisis de abastecimiento.

La decisión de usar excavaciones manuales con herramientas livianas en lugar de maquinaria pesada evidencia un enfoque de preservación ambiental adaptado a territorios sensibles. En zonas de Patagonia norte donde la disponibilidad de agua está asociada a cuencas frágiles y ecosistemas estepe-andinos, la minimización de impacto en suelo y vegetación resulta estratégica. Este modelo de ejecución establece un precedente para futuras obras rurales de similar escala. La ministra de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales, Leticia Esteves, enfatizó que la gestión del agua trasciende lo técnico-hidráulico: vincula preservación del recurso, garantía de acceso, tratamiento de efluentes y generación de condiciones para desarrollo territorial. En el contexto de Neuquén, donde la economía energética (hidrocarburos, energía hidroeléctrica) requiere legitimidad social en territorios rurales, la expansión de servicios básicos funciona como consolidación de arraigo comunitario.

Las próximas fases de política hídrica provincial incluirán intervenciones similares en otras comunidades rurales dispersas. El financiamiento CAF abre ventana para proyectos de envergadura mediana en saneamiento, agua potable y tratamiento de efluentes, con plazos de ejecución y tasas de interés accesibles. Auquinco representa un caso piloto: si la obra funciona operativamente según diseño, servirá como validación para replicar el modelo en otros parajes de Buta Ranquil, Pichi Mahuida, Catriel y zonas similares. Pendiente además queda monitoreo continuo de calidad del agua, capacitación a operadores locales, tarificación asequible para población de bajos ingresos y vinculación con planes de crecimiento productivo rural. La decisión de priorización por el gobernador Figueroa también refleja un giro político hacia balancear inversión en hidrocarburos (Vaca Muerta, infraestructura energética) con demandas acumuladas en servicios rurales, aspecto electoral y de gobernanza crítico en territorios donde la distribución de recursos por décadas favoreció centros urbanos.

Puntos clave

  • Auquinco accede a su primer sistema de agua potable de red con inversión de 1.225 millones de pesos, financiado por CAF bajo dirección del gobernador Rolando Figueroa, impactando a 40 familias rurales.
  • El sistema anterior carecía de tratamiento, cloración y reserva, obligando a acarreos manuales y desplazamientos nocturnos; la nueva infraestructura garantiza suministro 24/7 con agua clorada y controlada.
  • La obra piloto establece modelo replicable para otras comunidades rurales dispersas en norte neuquino, combinando equidad territorial, preservación ambiental (excavaciones manuales) y legitimidad social en zonas de actividad energética.
  • Política hídrica provincial se reorienta hacia gestión integral: agua potable, tratamiento de efluentes y preservación de recursos, ligando servicios básicos a condiciones para arraigo y desarrollo productivo rural.

Preguntas del sector

¿Cuál es la capacidad operativa de EPAS para mantener y monitorear continuo calidad de agua en sistemas rurales dispersos como Auquinco?

EPAS requiere expansión de capacidad técnica local (operadores, laboratorios móviles, protocolos de monitoreo) en territorios remotos. El proyecto incluye sala de cloración, pero la sostenibilidad depende de entrenamiento permanente de personal y presupuesto operativo garantizado, aspectos críticos en gestión pública provincial de servicios rurales.

¿Qué tarificación se aplicará a familias de Auquinco y cómo se financiará operación y mantenimiento?

La viabilidad fiscal exige definición temprana de modelo tarifario que equilibre asequibilidad para población rural de bajos ingresos con sustentabilidad financiera de EPAS. Subsidios provinciales o fondos de transferencias podrían ser necesarios; alternativa es integración con cooperativas de agua de usuarios locales que compartan costos operativos.

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