
Regalías petroleras: el motor fiscal de Neuquén en 2026
Redacción

Las regalías petroleras representan el eje financiero de la provincia de Neuquén. En 2026, en un contexto donde la producción de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta consolidó su posición como principal generador de ingresos fiscales regionales, entender la mecánica de estos royalties es fundamental para analizar la sostenibilidad fiscal provincial y los desafíos que enfrenta el territorio patagónico. Los cambios en precios internacionales, volúmenes de producción y regulación tributaria impactan directamente en la capacidad de la provincia para financiar servicios públicos, infraestructura y empleo.
Neuquén ha dependido históricamente de la explotación de hidrocarburos. Desde el descubrimiento de los primeros yacimientos en la década de 1960, las regalías petroleras se convirtieron en la principal fuente de financiamiento provincial. En los años noventa, durante la desregulación del sector bajo el gobierno de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, la provincia negoció acuerdos con operadores privados que definieron el régimen de regalías: inicialmente del 12% sobre el valor de la producción. Durante el ciclo de precios altos (2003-2008), Neuquén acumuló superávit fiscales significativos, con ingresos que alcanzaban los 4.500 a 5.000 millones de pesos anuales en el período 2005-2008. La crisis de 2008-2009 marcó un quiebre: los precios cayeron, la producción convencional se estancó, y la provincia enfrentó déficits crecientes. El descubrimiento y desarrollo de Vaca Muerta a partir de 2011 reabrió expectativas, aunque con un modelo productivo radicalmente diferente: operadores multinacionales, inversiones multimillonarias en infraestructura, y una curva de producción más lenta que la convencional. Hacia 2020, la producción no convencional representaba apenas el 15% del total provincial; para 2025, ese porcentaje alcanzaba el 55%, y las proyecciones para 2026 indicaban que superaría el 65%.
En octubre de 2026, el panorama fiscal neuquino muestra una recuperación gradual sostenida en ingresos de regalías. Los datos disponibles indican que la producción provincial de petróleo se mantiene en torno a 420.000 barriles diarios, con una composición aproximada: 275.000 bd de yacimientos convencionales (en declive) y 145.000 bd provenientes de Vaca Muerta. La producción de gas alcanza 42 millones de metros cúbicos diarios totales, de los cuales unos 15 millones provienen del shale gas. El precio promedio del barril de Brent fluctuó entre 75 y 82 dólares durante los primeros tres trimestres de 2026, generando ingresos por regalías estimados en 3.200 a 3.600 millones de pesos mensuales (cifras nominales). Esto representa una mejora del 18% respecto a 2025, cuando los precios internacionales fueron más volátiles. Los actores clave permanecen siendo: YPF (operador principal con participación estatal, productor de aproximadamente 55% de petróleo provincial y 45% de gas), Shell (operador de Vaca Muerta con 30% de la producción no convencional), TotalEnergies (accionista de Vaca Muerta con producción creciente), y operadores convencionales como Tecpetrol y otras empresas menores. Las inversiones acumuladas en Vaca Muerta alcanzaron 16.000 millones de dólares al cierre de 2025, con compromisos de inversión adicionales para 2026-2028 que rondan los 8.000 millones de dólares.

A pesar de la recuperación de ingresos, Neuquén enfrenta desafíos estructurales significativos. Primero, la volatilidad de precios: una caída de 10 dólares por barril impactaría en aproximadamente 180-200 millones de pesos mensuales en regalías, equivalente a 2.100 millones de pesos anuales. El presupuesto provincial 2026 fue confeccionado con precios proyectados de 76 dólares/barril; variaciones hacia abajo generarían presiones sobre el gasto corriente. Segundo, la dependencia fiscal: las regalías e ingresos relacionados (impuestos a las empresas petroleras) representan el 52% de los ingresos tributarios provinciales. Una transición energética global acelerada podría erosionar demanda de hidrocarburos en el mediano plazo, reduciendo rentas fiscales. Tercero, la infraestructura de transporte: la producción de gas de Vaca Muerta se enfrenta a limitaciones logísticas; gran parte debe ser exportada o comercializada en mercados distantes, generando costos de transporte que reducen el ingreso neto por regalías. La ampliación del gasoducto Presidente Nestor Kirchner (ex Troncal) que alcanzó los 30 millones de metros cúbicos diarios en 2025, alivia parcialmente esta restricción, pero nuevas inversiones en infraestructura de transporte serían necesarias para maximizar ingresos. Por el lado de las oportunidades: la demanda global de gas natural licuado (GNL) se recupera post-pandemia, y proyectos de exportación de GNL desde Argentina (Vaca Muerta Gas) podrían duplicar ingresos por metro cúbico. La adopción de tecnologías de reducción de emisiones en operaciones upstream (monitoreo de metano, energías renovables en sitio) podría mejorar márgenes operativos. El desarrollo de cadenas industriales derivadas (petroquímica, transformación de gas) generaría encadenamientos que multipliquen el impacto fiscal original.
La perspectiva para 2026-2027 depende de tres variables críticas: (1) estabilidad de precios internacionales en el rango 75-85 dólares/barril; (2) mantenimiento o crecimiento de volúmenes de producción, particularmente de Vaca Muerta, hacia 200.000-250.000 bd en 2027; (3) definición de marcos regulatorios consistentes que incentiven inversión multinacional pero aseguren captación fiscal para la provincia. El gobierno de Rolando Figueroa ha priorizado la promoción de inversiones en Vaca Muerta y la modernización de la regulación tributaria. Están en discusión ajustes al régimen de regalías (potencialmente diferenciados por tipo de hidrocarburo y ubicación del yacimiento) que reflejen más precisamente el ciclo económico actual. La recaudación por regalías proyectada para 2026 es de 43.000-46.000 millones de pesos, sin cambios significativos en la alícuota (que se mantiene en 12% para petróleo y 7-10% para gas según el caso). Esto financia aproximadamente el 35% del presupuesto provincial total. La decisión de cómo asignar estos ingresos —entre gasto corriente, inversión pública, amortización de deuda y fondos de estabilización— determina la trayectoria fiscal de largo plazo de Neuquén.




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