Neuquén invertirá más de 1 billón de pesos en infraestructura con fondos de regalías petroleras

La provincia proyecta superar inversión récord en obras gracias al crecimiento de ingresos por hidrocarburos. Pogliano reclama actualizar coparticipación federal.
Economía y Mercados14/09/2026RedacciónRedacción

Neuquén proyecta cerrar 2026 con inversión en infraestructura superior al billón de pesos, financiada principalmente por regalías petroleras que representan casi el 50% de los ingresos corrientes provinciales. La secretaria de Hacienda y Finanzas, Carola Pogliano, confirmó que la provincia ejecutará más de 100 mil millones de pesos mensuales en obras públicas, consolidando una estrategia de autonomía fiscal respecto del financiamiento nacional.

El resultado refleja una transformación estructural en las finanzas neuquinas. Históricamente dependiente de transferencias coparticipables y fondos federales discrecionales, Neuquén ha girado hacia un modelo de financiamiento autónomo sustentado en la explotación de Vaca Muerta. Este cambio de paradigma marca una diferencia cualitativa con el resto de las provincias petroleras argentinas: mientras que provincias como Mendoza o Córdoba enfrentan restricciones fiscales crecientes, Neuquén genera superávit primario gracias al petróleo y gas de esquisto.

Los números son concretos: Pogliano informó que los ingresos corrientes mensuales rondan 7.500 millones de pesos, de los cuales 3.500-3.750 millones provienen de regalías hidrocarburíferas (12% sobre el precio neto del barril producido). A esto se suma recaudación de Ingresos Brutos vinculada a la cadena de valor de hidrocarburos, que constituye aproximadamente el 50% de ese tributo. El resultado hasta julio de 2026 es un superávit financiero de 200 mil millones de pesos acumulados, permitiendo acelerar inversión en rutas, escuelas técnicas, hospitales y conectividad. La ejecución prevista de 1 billón anual implica un gasto de obra pública 40% superior al presupuestado hace dos años, cuando la producción de Vaca Muerta aún atravesaba incertidumbres regulatorias.

Para Vaca Muerta, esto significa que la cadena de valor del petróleo y gas de esquisto financia directamente la infraestructura que requiere su propia expansión. Las 10 escuelas técnicas en construcción (con EPET N°25 inaugurada en Plottier), la mejora de redes viales y el refuerzo de sistemas de agua y energía son condiciones sine qua non para retener talento y atraer inversión en los polos productivos de Añelo, Loma Campana y Aguada Federal. La retroalimentación es evidente: mayor producción genera mayores regalías, estas financian infraestructura, que a su vez habilita nuevas inversiones oil & gas. Neuquén capturó así un círculo virtuoso que otras provincias no lograron replicar.

Sin embargo, Pogliano plantea una demanda estructural: la Ley de Coparticipación Federal (vigente desde 1988, con última revisión en 2004) asigna a Neuquén apenas el 1,72% de los recursos coparticipables federales. Sostiene que este coeficiente está desactualizado respecto del peso actual de la provincia en el PBI nacional. El dato es revelador: Neuquén genera casi el triple de lo que recibe en coparticipación según el peso que tiene en la economía. La funcionaria calcula que duplicar el coeficiente (3,44%) permitiría sumar 120 mil millones de pesos anuales adicionales (pasando de 120 a 240 mil millones), monto que transformaría la inversión en educación superior, investigación y diversificación económica. Este reclamo, avalado por el gobernador Rolando Figueroa desde hace más de un año, apunta a un debate nacional de fondo: si Neuquén financia con autonomía fiscal su desarrollo, ¿no debería recibir una coparticipación acorde a su capacidad contributiva? La pregunta trasciende lo técnico: expone la tensión entre federalismo de consensos y concentración de recursos en provincias productoras.

Las decisiones pendientes son críticas. Primero, la aprobación de una nueva ley de coparticipación federal requiere acuerdo del Congreso, donde Neuquén tiene peso limitado. Segundo, la sustentabilidad del modelo de financiamiento depende de mantener precios de hidrocarburos por encima de USD 60 por barril (precio de equilibrio para rentabilidad en Vaca Muerta); una caída bursátil del petróleo comprimiría regalías y obligaría a revisitar prioridades de inversión. Tercero, la provincia debe diversificar ingresos más allá de regalías: megaminería, turismo, manufactura avanzada son vías exploradas pero aún incipientes. El riesgo es institucional: si la bonanza hidrocarburífera se interrumpe, Neuquén enfrentaría una crisis fiscal severa tras haber estructurado gastos permanentes sobre ingresos volátiles. Por eso, convertir el superávit actual en activos productivos (fondos soberano, inversión en ciencia y tecnología, infraestructura que genere economías de aglomeración) es estratégico. La inversión en educación técnica apunta en esa dirección: forma capital humano capaz de emprender fuera del ciclo petrolero.

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