
Vaca Muerta financia la infraestructura sanitaria que la Nación abandonó
Redacción

Neuquén destinará más de 100 mil millones de pesos en agua y saneamiento financiados con regalías de Vaca Muerta y canon del agua. Ese es el desafío que enfrenta la provincia en los próximos años para completar una infraestructura que lleva más de una década rezagada. Al asumir el gobierno provincial en 2023, encontró cerca de 400 obras paralizadas y desfinanciadas por la Nación, un legado de déficit sanitario que obligó al Estado neuquino a asumir directamente proyectos que de otro modo habrían permanecido abandonados, dejando a decenas de miles de habitantes dependiendo de pozos sépticos.
La decisión de convertir la renta petrolera en agua potable y saneamiento representa un quiebre en la forma tradicional de administrar las regalías en Neuquén. Históricamente, ese dinero se distribuía entre el presupuesto general y fondos de corto plazo. Ahora, el gobierno provincial trata al agua con la misma importancia estratégica que a los hidrocarburos. El canon que pagan las operadoras por el agua utilizada en las perforaciones no convencionales de Vaca Muerta ha sido elevado progresivamente, con el doble objetivo de incentivar la reutilización del recurso en un contexto de emergencia hídrica regional y de financiar obras de saneamiento en todo el territorio provincial. En marzo de 2026, el gobernador Rolando Figueroa anunció un esquema integral que destinaría 11 mil millones de pesos específicamente a obras hídricas y creación de un fondo de infraestructura para el desarrollo de Vaca Muerta, además de comprometer a empresas energéticas en el financiamiento de obra pública mediante acuerdos de gobernanza.
Los números concretos de este modelo son significativos. La planta Tronador, la de mayor envergadura de la Patagonia, trata actualmente el 85% de los líquidos sanitarios de Neuquén capital; se proyecta su última ampliación posible dentro del predio actual. La refuncionalización de los pozos de bombeo N° 4 y N° 8 en calle Drury demandará una inversión de 1.020 millones de pesos y beneficiará directamente a 80 mil habitantes del oeste capitalino, descomprimiendo una cuenca sanitaria crítica. En Zapala, por primera vez en su historia, la ciudad tendrá un sistema de tratamiento de efluentes propio gracias a una inversión histórica financiada en conjunto con el municipio. Localidades como Loncopué y Huinganco replicarán el mismo esquema. En Cutral Co y Plaza Huincul, la ampliación de las lagunas de tratamiento de líquidos cloacales avanza bajo un modelo tripartito con aportes iguales del municipio de Plaza Huincul, de Cutral Co y de la Provincia, permitiendo que el servicio domiciliario llegue a numerosas familias que hoy no lo tienen.

El impacto en Vaca Muerta y la economía de Neuquén es directo pero menos visible que las regalías totales. Los 2 mil millones de dólares anuales que genera la actividad petrolera no convencional en la provincia no pueden absorber indefinidamente la carga de infraestructura básica que la Nación debería financiar. Sin embargo, el aumento del canon del agua crea un mecanismo de realimentación: cuanto más agua consumen las operadoras en sus perforaciones, mayor es el dinero disponible para financiar plantas de tratamiento y acueductos que benefician a la población. Este círculo virtuoso solo es posible porque Vaca Muerta genera flujo de caja constante, diferente a otras provincias que dependen de transferencias nacionales para estas obras. La emergencia hídrica que afecta a la región (precipitaciones por debajo de lo normal, descenso de acuíferos) hace que este financiamiento cruzado sea no solo económicamente eficiente, sino también ambientalmente crítico: sin plantas de tratamiento adecuadas, los pozos sépticos degradan más rápidamente los acuíferos subterráneos de los que ya se extraen aguas.
El cambio de paradigma de esta gestión incluyó, además, asumir el mantenimiento de las plantas de tratamiento de líquidos cloacales, una tarea que históricamente no se realizaba porque la inversión requerida no estaba contemplada en la tarifa que pagan los usuarios. Ese mantenimiento hoy se financia con fondos específicos destinados a poner en valor la infraestructura existente. La planta del Parque Industrial de Neuquén y la de Chos Malal están en proceso de reacondicionamiento de equipamiento electromecánico e infraestructura edilicia. La culminación de la obra de calle Copahue, paralizada durante años, representa otro hito. El modelo neuquino, como lo llama localmente la administración provincial, busca sostener este esquema en el tiempo mediante licitaciones de 20 obras adicionales por más de 100 mil millones de pesos solo en agua y saneamiento. La pregunta abierta es si la renta de Vaca Muerta seguirá siendo suficiente cuando la producción de Vaca Muerta alcance su pico máximo y comience a declinar. Por ahora, en un contexto de desfinanciamiento de la obra pública nacional y volatilidad de precios internacionales, el modelo tripartito (provincia, municipios, operadoras) emerge como la única vía para completar infraestructura esencial que una década de abandono federal no permitió realizar.



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