Vaca Muerta y Corredor del Viento: 55.000 hectáreas bajo riego para diversificar la economía neuquina

Neuquén impulsa dos megaproyectos de irrigación: 5.000 hectáreas en Vaca Muerta y 50.000 en el Corredor del Viento, con agua captada antes de que la usen las petroleras.
Economía y Mercados06/09/2026RedacciónRedacción

Neuquén proyecta irrigar 55.000 hectáreas mediante dos iniciativas estratégicas que buscan transformar la matriz productiva provincial más allá de la dependencia hidrocarburífera. El primero, ubicado en la región de Vaca Muerta, contempla una primera etapa de 5.000 hectáreas bajo riego por pivote, mientras que el Corredor del Viento —entre Piedra del Águila y Picún Leufú— apunta a poner en producción cerca de 50.000 hectáreas, prácticamente duplicando la superficie irrigada actual de la provincia.

Esta estrategia se enmarca en el reconocimiento del gobierno provincial de que la producción de hidrocarburos, aunque estratégica, no puede ser la única fuente de ingresos fiscales y empleo en Neuquén. Históricamente, la economía neuquina ha estado concentrada en la actividad petrolera y gasífera, con ciclos de bonanza y crisis ligados directamente a los precios internacionales del crudo y el gas natural. La caída de inversión energética entre 2018 y 2022, junto con los efectos de la pandemia, dejó en evidencia la vulnerabilidad de un modelo productivo monocultural. La diversificación agrícola e agroindustrial surge como una respuesta estructural a esta dependencia, aprovechando los recursos hídricos disponibles en la provincia y la experiencia acumulada en rubros como producción frutihortícola y ganadera.

En Vaca Muerta, el proyecto específico se enfoca en cultivos de alto valor agregado y resistencia a condiciones de clima árido: forrajes, olivos, frutos secos, uva y cerezas. La innovación radica en el sistema de captura de agua denominado redes azules, que permite acceder al recurso hídrico antes de que sea utilizado por las empresas petroleras en operaciones de fractura hidráulica. Este modelo colaborativo busca optimizar el uso del agua sin entrar en conflicto con la industria energética. En el caso de Cutral Co y Plaza Huincul, se reutilizará agua ya consumida por ambas ciudades para actividades agroproductivas. Por su parte, el Corredor del Viento prioriza la producción ganadera, particularmente el engorde bovino y la producción de forraje, en línea con la capacidad productiva de la región y el objetivo provincial de sustituir importaciones de carne que actualmente demanda Neuquén. Este corredor ya se encuentra en fase de proyecto ejecutivo, con un financiamiento que combinará recursos públicos, participación privada y esquemas de financiamiento específicos.

Los impactos esperados en Vaca Muerta y en la economía neuquina son significativos. Primero, la diversificación productiva generaría miles de empleos directos e indirectos en sectores agrícola-agroindustrial, reduciendo la vulnerabilidad a ciclos energéticos. Segundo, la captura de agua previa a uso petrolero establece un precedente de coexistencia entre industria hidrocarburífera y agricultura, crucial para la aceptación social del desarrollo de Vaca Muerta en una provincia donde la población demanda mayor diversificación. Tercero, rubros como vino, aceite de oliva y frutos secos tienen mercados de exportación desarrollados y márgenes superiores a commodities tradicionales, lo que potenciaría la capacidad exportadora de Neuquén más allá de energéticos. El Corredor del Viento, al duplicar la superficie bajo riego, impactaría especialmente en departamentos como Picún Leufú y Piedra del Águila, historicamente dependientes de ganadería extensiva de baja rentabilidad, generando oportunidades de agregación de valor en engorde y productos cárnicos.

Las decisiones técnicas y regulatorias pendientes son críticas. Primero, el esquema de financiamiento del Corredor del Viento requiere definición: la participación privada debe ser atractiva para inversores agropecuarios sin comprometer el control público de los recursos hídricos. Segundo, la interfaz entre operaciones petroleras y captación agrícola en Vaca Muerta necesita protocolos ambientales rigurosos para evitar contaminación cruzada entre agua de fractura y sistemas de riego. Tercero, la disponibilidad hídrica total en ambas zonas debe ser validada mediante estudios hidrológicos independientes para asegurar sostenibilidad de largo plazo. Finalmente, la logística comercial y agroindustrial (empaque, transporte, procesamiento) debe desarrollarse en paralelo para que la producción no se quede en tierra. El gobierno provincial tiene la oportunidad de posicionar a Neuquén como un polo agroindustrial de primer orden en la región patagónica, aprovechando la renta petrolera para financiar transformación productiva irreversible.

Puntos clave

  • Dos megaproyectos sumarían 55.000 hectáreas bajo riego: 5.000 en Vaca Muerta y 50.000 en Corredor del Viento, duplicando la superficie irrigada actual de Neuquén.
  • Sistema de captura de agua previa en Vaca Muerta garantiza coexistencia entre producción agrícola y operaciones petroleras, validando modelos de uso compartido de recursos hídricos.
  • Diversificación de matriz productiva reduce dependencia de ciclos de precios energéticos, generando ingresos fiscales estables desde sectores agroindustrial y ganadero.
  • Proyecto ejecutivo del Corredor del Viento avanza; financiamiento requiere combinación de fondos públicos y participación privada aún en definición.

Preguntas del sector

¿Cómo se garantiza que la captación de agua previa en Vaca Muerta no interfiera con las operaciones de fractura hidráulica de las petroleras?

Mediante protocolos de coordinación con operadores energéticos que mapean las redes azules (acuíferos no ligados a operaciones de fractura) antes de cualquier captación agrícola. Estudios hidrológicos independientes deben validar que el volumen disponible no compromete la rentabilidad petrolera ni la sostenibilidad del acuífero. La responsabilidad de monitoreo recaería en una comisión mixta provincial-empresarial.

¿Qué horizonte de retorno financiero tienen estos proyectos comparados con la renta petrolera?

La agricultura irrigada en Neuquén históricamente genera márgenes de 15-25% anual en cultivos de alto valor (vino, aceite, frutos secos), versus volatilidad extrema en energía. Sin embargo, la escala es menor: 55.000 hectáreas representarían ingresos brutos anuales de $200-300 millones (precios 2026), versus $2.000+ millones de regalías petroleras. El objetivo es complementariedad, no sustitución: diversificar flujos sin depender de un solo sector.

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