Figueroa prorroga la emergencia agraria en Neuquén por sequía histórica

El gobernador extendió por seis meses la emergencia agraria en casi todo el territorio provincial ante un déficit hídrico sin precedentes desde 1998.
Energía27/06/2026RedacciónRedacción

El gobernador Rolando Figueroa firmó el decreto 862/2026 que prorroga por seis meses —a partir del 1 de julio de 2026— la emergencia agraria y el desastre agrario por sequía en prácticamente todo el territorio neuquino, con excepción de los valles irrigados de los departamentos Añelo y Confluencia. La medida se encadena con los decretos 1303/2025 y 17/2026, lo que indica que el régimen de crisis hídrica lleva ya más de un año vigente en la provincia, y que las condiciones estructurales que lo motivaron no solo persisten sino que se han agravado. Los caudales diarios de las cuencas del Collón Curá y del Neuquén registraron valores iguales o inferiores al mínimo histórico de 1998, un año que quedó grabado en la memoria del sector agropecuario patagónico como referencia de crisis extrema.

El agro neuquino opera en un contexto de fragilidad crónica: la superficie provincial bajo riego es acotada, concentrada en los valles del río Neuquén y en torno a la confluencia con el Limay, mientras que la ganadería extensiva —caprina y bovina— depende de pastizales naturales en zonas áridas o semiáridas que son las primeras en resentirse ante déficits pluviométricos prolongados. La provincia no tiene una economía agraria de escala comparable a la pampeana, pero el sector agropecuario articula comunidades rurales, economías regionales y cadenas de valor que incluyen al chivito y el cordero patagónico, con denominación de origen y demanda creciente en mercados premium. Cualquier contracción severa de la oferta forrajera impacta directamente en el stock ganadero y en la capacidad de reposición de rodeos y majadas, daño que tarda años en revertirse.

El informe hidrometeorológico elaborado por la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC) es el insumo técnico central del decreto. El dato más significativo: el 70% de las precipitaciones en las cuencas de los ríos Limay y Neuquén se concentra entre mayo y agosto, y ese período fue altamente deficitario en 2025. El resultado es un fuerte déficit hidrológico que se expresa en caudales mínimos históricos en tres cuencas clave —Neuquén, Limay y Collón Curá— y en una acumulación nival por debajo de los promedios históricos. El INTA, por su parte, confirmó la persistencia del déficit hídrico estructural y relevó en campo la caída tanto en cantidad como en calidad de la oferta forrajera nativa e implantada. Estos dos organismos —AIC e INTA— dan respaldo científico a una decisión administrativa que, de otro modo, podría leerse como meramente política.

El impacto sobre la economía de Neuquén es multicapa. En el plano inmediato, la prórroga habilita a los productores que cuenten con certificado de emergencia o desastre agrario a acceder a beneficios fiscales, refinanciación de deudas con el fisco provincial y, eventualmente, asistencia crediticia con tasas subsidiadas. En el plano estructural, la sequía en los departamentos del interior —Minas, Pehuenches, Chos Malal, Loncopué— amenaza la continuidad de unidades productivas familiares que no tienen espalda financiera para absorber dos o tres temporadas consecutivas de merma productiva. Neuquén tiene aproximadamente 1,2 millones de cabezas caprinas y cerca de 300.000 ovinas, concentradas en esas zonas. Una caída del 15% al 20% en la parición —valor plausible en contextos de estrés hídrico severo— implica una contracción de la oferta futura que repercute en toda la cadena. Por otro lado, la exclusión de los valles irrigados de Añelo y Confluencia del régimen de emergencia es significativa: allí se concentra la actividad frutihortícola bajo riego tecnificado, que tiene acceso garantizado al recurso hídrico a través de canales y no depende de las precipitaciones directas. Esa distinción técnica es correcta y evita distorsiones en la aplicación del régimen.

Lo que viene es tan relevante como lo que ya ocurrió. La acumulación nival de la temporada 2026 —que se completa entre julio y agosto— será el indicador determinante para saber si la crisis hídrica se extiende al ciclo agrícola-ganadero 2026/2027. Si las precipitaciones de invierno resultan nuevamente deficitarias, el cuadro podría justificar una nueva prórroga en enero de 2027, configurando un estado de emergencia casi permanente que exigiría una respuesta de política pública más estructural y no solo coyuntural. En paralelo, el gobierno provincial lanzó el programa Neuquén Productivo con una inyección de 4.000 millones de pesos en el sector agroindustrial, señal de que hay conciencia de que la asistencia de emergencia no alcanza y que se requiere reconversión productiva. Las decisiones pendientes incluyen la actualización del padrón de productores beneficiarios, la agilización de los certificados de emergencia —históricamente un cuello de botella burocrático— y la coordinación con Nación para acceder a las herramientas del sistema de emergencia agropecuaria nacional, que puede complementar los recursos provinciales con líneas del Banco Nación y del Fondo de Sustentabilidad.

Puntos clave

  • Los caudales del Collón Curá y del río Neuquén alcanzaron valores iguales o menores al mínimo histórico registrado en 1998, el umbral de referencia para crisis hídricas extremas en la región.
  • El 70% de las precipitaciones en las cuencas del Limay y Neuquén ocurren entre mayo y agosto; ese período fue altamente deficitario en 2025, con efectos que se proyectan sobre toda la temporada productiva 2026.
  • La prórroga excluye los valles irrigados de Añelo y Confluencia, donde se concentra la frutihorticultura bajo riego, lo que refleja un criterio técnico que diferencia la vulnerabilidad hídrica por tipo de actividad.
  • Neuquén tiene cerca de 1,5 millones de cabezas entre caprinos y ovinos en zonas de secano, el segmento más expuesto al estrés hídrico y con menor capacidad de recuperación ante mermas productivas consecutivas.

Preguntas del sector

¿Qué mecanismos concretos activa la emergencia agraria para los productores certificados y cuáles son los plazos de tramitación?

El régimen de emergencia y desastre agrario —regulado por la Ley provincial 3117 y el marco nacional de la Ley 26.509— habilita diferimientos impositivos, prórroga de vencimientos en créditos con organismos provinciales, prioridad en líneas de crédito del BPN a tasas subsidiadas y acceso a programas de asistencia técnica del INTA. El cuello de botella histórico es la certificación: el productor debe tramitar el certificado ante la Subsecretaría de Producción, que evalúa el grado de afectación. Los plazos formales rondan los 30 días hábiles, pero en situaciones de emergencia masiva pueden extenderse por saturación administrativa, lo que retrasa el acceso efectivo a los beneficios.

¿Cuál es el impacto esperado sobre el stock ganadero caprino y ovino de Neuquén si la acumulación nival de 2026 resulta nuevamente deficitaria?

En un escenario de baja acumulación nival consecutiva, los efectos sobre el stock se acumulan: menor oferta forrajera implica menor condición corporal de las hembras al entore, lo que reduce las tasas de preñez y parición. En años de crisis hídrica severa, el sector técnico estima caídas de entre 15% y 25% en la señalada (porcentaje de crías logradas sobre madres). Dado que Neuquén tiene aproximadamente 1,2 millones de caprinos y 300.000 ovinos en zonas de secano, una merma de esa magnitud representa una pérdida de entre 220.000 y 375.000 animales logrados en un ciclo, con impacto directo en la oferta de carne, en los ingresos de las comunidades rurales y en la cadena exportadora de fibras y cueros.

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