
Brasil busca posicionarse en minerales críticos: Casa Civil impulsa marco regulatorio y empresa privada exporta monacita
Redacción
La Casa Civil de Brasil conformó un grupo interministerial con el objetivo de coordinar las posiciones del Poder Ejecutivo ante el proyecto de ley 2780/2024, que establece la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos. El grupo debe canalizar propuestas al diputado Arnaldo Jardim (Cidadania/SP), relator de la iniciativa en el Congreso, quien pospuso dos semanas la presentación de su dictamen —prevista inicialmente para el 7 de abril— a pedido del propio gobierno. Entre las propuestas que el Ejecutivo busca incorporar al texto figuran la creación de una empresa estatal específica para el sector y la implementación de un impuesto a las exportaciones de estos recursos, medidas que generan resistencia tanto en el Legislativo como en sectores privados.
El interés creciente del gobierno de Lula por definir un marco regulatorio para los minerales críticos se inscribe en un contexto geopolítico que ha cobrado una nueva dimensión desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recurrió a aranceles como herramienta de presión para asegurar cadenas de suministro estratégicas. La dependencia global de China —que concentra alrededor del 80% del procesamiento mundial de litio y tierras raras— impulsó a las principales economías a buscar alternativas de abastecimiento. Brasil, con vastas reservas aún subexplotadas de litio, niobio, cobalto y tierras raras, se posicionó como actor central en ese reordenamiento. El tema ingresó incluso en el debate electoral de cara a las presidenciales de 2025.
Las proyecciones oficiales refuerzan la urgencia del debate. El Plan Nacional de Energía 2055 (PNE 2055) estima que la demanda de minerales estratégicos para generación eléctrica podría multiplicarse entre 3,5 y 7 veces hacia ese año, dependiendo del escenario de descarbonización. Para producción de baterías, la demanda proyectada oscila entre 11 y 25 veces los niveles actuales. En paralelo, la empresa privada ADL Mineração —de capital 100% brasileño— concretó el 7 de abril la primera exportación privada de monacita al Canadá en aproximadamente siete años. El mineral, rico en elementos de tierras raras como cerio, lantano y neodimio, tiene aplicaciones en imanes permanentes para vehículos eléctricos, turbinas eólicas, equipos de defensa y componentes nucleares. El último antecedente de exportación de monacita había sido protagonizado por Indústrias Nucleares do Brasil (INB), empresa estatal federal.

La convergencia entre el movimiento regulatorio del Ejecutivo y la primera operación exportadora privada en el segmento refleja la tensión entre dos modelos de desarrollo sectorial: uno centrado en el control estatal y la captura de renta vía impuestos a la exportación, y otro basado en la atracción de inversión privada con reglas claras. La definición del marco legal será determinante para que Brasil pueda transformar sus reservas en capacidad industrial doméstica, desarrollar cadenas de valor locales y posicionarse como proveedor confiable ante socios estratégicos como la Unión Europea, India y Estados Unidos, que negocian actualmente acuerdos de suministro de minerales críticos con el país sudamericano.



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