Irán flexibiliza el tránsito por Ormuz pero el tráfico sigue 90% por debajo de lo normal

Teherán permite el paso de petroleros iraquíes y buques con bienes esenciales, mientras Trump amenaza con represalias si no se reabre la vía.
Energía06/04/2026RedacciónRedacción

Las Fuerzas Armadas de Irán anunciaron durante el fin de semana pasado que los buques que transportan crudo iraquí quedan habilitados para transitar por el Estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por el que fluye aproximadamente el 20% del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL). La medida se extendió también a embarcaciones que cargan bienes de primera necesidad, según confirmó la agencia estatal Tasnim. Un día después del anuncio, un petroleiro con carga iraquí fletado por la malaya Petronas completó el tránsito, siendo la primera operación de ese tipo desde que el bloqueo iraní sacudió los mercados energéticos globales en marzo.

El Estrecho de Ormuz concentra uno de los mayores riesgos geopolíticos para el suministro energético mundial. Su cierre o restricción afecta directamente a productores del Golfo Pérsico como Arabia Saudita, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos e Irak —el quinto mayor productor de crudo del planeta—, además de impactar en los flujos de GNL con destino a Europa y Asia. El sistema de peaje impuesto por Teherán como condición para el tránsito representa un esquema inédito que algunos analistas interpretan como un mecanismo de presión económica antes que una restricción operativa definitiva.

Según datos de rastreo satelital procesados por Lloyd's List Intelligence, la semana pasada se registraron 53 tránsitos por el estrecho, el volumen más elevado desde el inicio del conflicto, aunque el tráfico acumulado sigue siendo más del 90% inferior a los niveles históricos previos. Entre los operadores que lograron pasar figuran embarcaciones vinculadas a China y Omán, mientras que Pakistán informó haber acordado con Irán el paso de 20 buques bajo su pabellón. Un portacontenedores francés se convirtió en el primer navío de una gran naviera occidental en cruzar el estrecho sin incidentes. En paralelo, la empresa Adnoc informó la suspensión de operaciones en Habshan —la mayor planta de procesamiento de gas natural de los Emiratos Árabes Unidos— tras un ataque que provocó un incendio con daños significativos en la instalación.

La flexibilización iraní se produce bajo intensa presión diplomática y militar de Washington. El presidente Donald Trump fijó un ultimátum de 48 horas —con vencimiento el martes 7 de abril a las 21 horas— exigiendo la apertura total del estrecho y advirtiendo consecuencias severas en caso de incumplimiento. Las Fuerzas Armadas de Irán rechazaron la amenaza con dureza, Rusia repudió el ultimátum y China, que posee poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU, se opuso a una resolución impulsada por Bahrein que autorizaría el uso de la fuerza en la zona. El diferimiento de esa votación para esta semana mantiene abierta la posibilidad de un primer aval formal de Naciones Unidas al uso de medidas coercitivas en el conflicto, lo que elevaría sustancialmente la tensión diplomática y el riesgo sobre los precios del crudo a nivel global.

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