Tres asociaciones de biogás defienden la isonomía entre rutas en el mandato de biometano de Brasil

ABiogás, Abrema y Unica rechazan la diferenciación por ruta de producción y advierten que fragmentar el mercado alejaría inversiones.
Energía02/04/2026RedacciónRedacción

Las asociaciones brasileñas ABiogás, Abrema y Unica emitieron un posicionamiento conjunto en defensa del tratamiento uniforme del biometano dentro del mandato de descarbonización del mercado de gas natural, rechazando cualquier jerarquización regulatoria según la ruta tecnológica de producción. La declaración llegó un día después de que el Consejo Nacional de Política Energética (CNPE) aprobara la meta de descarbonización para productores e importadores de gas natural en 2026, fijada en un 0,5% de participación de biometano en el consumo total. El cumplimiento de ese objetivo se acreditará mediante certificados de origen del biometano (CGOB).

El debate se inscribe en la implementación de la Ley de Combustible del Futuro, que estableció un marco regulatorio para biocombustibles de baja emisión en Brasil. Para calcular el volumen de cumplimiento, el gobierno definió una intensidad de carbono promedio de 8,55 gCO₂eq/MJ para el biometano, aplicable de forma uniforme independientemente de su origen. Esa uniformidad fue cuestionada a fines de marzo por la Asociación Brasileña de Recuperación Energética de Residuos (Abren) y entidades del sector agropecuario, que argumentaron que el biogás derivado de residuos agrícolas presenta menores emisiones que el producido en rellenos sanitarios y que, por tanto, debería recibir un tratamiento diferenciado.

La nota conjunta de ABiogás, Abrema y Unica, publicada el 2 de abril, responde directamente a ese planteo. Las tres organizaciones, que participaron activamente en la elaboración de la política desde las primeras discusiones de la ley, sostienen que la isonomía entre rutas es condición necesaria para generar un mercado líquido con capacidad de atraer capital. Defienden que los atributos ambientales específicos de cada ruta operen como instrumentos voluntarios —tal como contempla la regulación del CNPE— para empresas con compromisos corporativos de descarbonización, pero no como criterios de jerarquización obligatoria en el mercado regulado.

La disputa tiene consecuencias directas sobre la arquitectura del mercado de biometano en Brasil, aún en etapa incipiente. Según las entidades, introducir diferenciaciones compulsivas por ruta de producción antes de que el mercado alcance madurez reduciría la oferta disponible para cumplir los mandatos, elevaría los costos de conformidad y desincentivaría la inversión privada en un sector que requiere precisamente lo contrario. La Agencia Nacional del Petróleo, Gas Natural y Biocombustibles (ANP), por su parte, prorrogó hasta el 10 de abril el plazo para contribuciones sobre el diseño del programa de gas release, lo que indica que el marco regulatorio del sector aún está en proceso de consolidación.

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