La energía eólica y solar superó por primera vez a los combustibles fósiles en la generación eléctrica de la UE

La combinación de fuentes renovables alcanzó el 30% del mix eléctrico en 2025, mientras que el uso de fósiles cayó al 29%, según datos de Ember.

Energía22/01/2026RedacciónRedacción

La transición energética en Europa marcó un hito en 2025: por primera vez, la electricidad generada por fuentes eólica y solar superó a la proveniente de combustibles fósiles, de acuerdo con un informe publicado esta semana por el think tank Ember. La generación solar creció un 27% interanual, con avances notables en países como Países Bajos, Grecia y España, lo que permitió que las renovables alcanzaran el 30% de la matriz eléctrica de la Unión Europea, frente al 29% de las fuentes fósiles.

Este cambio estructural se explica por una combinación de factores. La caída en el consumo eléctrico —impulsada por una menor demanda industrial—, junto con condiciones meteorológicas favorables y un fuerte ritmo de instalación de nuevas capacidades solares, contribuyó a consolidar esta tendencia. Alemania y España lideraron la expansión, aunque también se observó una aceleración en mercados del este europeo que tradicionalmente dependían del carbón.

El informe destaca que la generación a carbón cayó un 25% en el último año, lo que representa la mayor baja anual desde al menos 1990. Esta disminución fue clave para reducir las emisiones del sector eléctrico europeo en un 19%. Sin embargo, los analistas advierten que la desaceleración de reformas estructurales y la incertidumbre regulatoria en algunos países podría comprometer el cumplimiento de los objetivos climáticos hacia 2030.

El avance de las renovables plantea nuevos desafíos técnicos y regulatorios, especialmente en términos de almacenamiento, interconexión y respuesta a la demanda. La necesidad de reforzar la infraestructura eléctrica y mejorar los mecanismos de financiamiento se vuelve prioritaria para sostener la curva de crecimiento, en un contexto donde la seguridad energética sigue siendo una preocupación estratégica para Bruselas.

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