
EE. UU. impulsa un boom global de generación eléctrica a gas por demanda de IA, con alto impacto climático
Redacción
La creciente demanda energética de los centros de datos que alimentan tecnologías de inteligencia artificial está impulsando una nueva ola de proyectos de generación eléctrica a gas natural en todo el mundo, liderada por Estados Unidos. Según un informe de Global Energy Monitor, la capacidad global de plantas térmicas a gas podría crecer casi un 50 % si se concretan los proyectos actualmente en planificación, lo que implicaría una carga climática significativa en la próxima década.
Estados Unidos concentra más de un tercio de estos desarrollos, con más de 45 GW en nuevos proyectos. Esta expansión responde al crecimiento exponencial del consumo eléctrico de empresas tecnológicas que desarrollan y operan inteligencia artificial generativa, cuya demanda energética supera ampliamente la de sectores industriales tradicionales. Si bien el gas es percibido como una fuente más “limpia” que el carbón, la escala y la velocidad del despliegue amenazan con revertir logros en reducción de emisiones.
El fenómeno evidencia un dilema energético global: la transición digital está elevando la presión sobre la infraestructura energética, y muchos países optan por fuentes fósiles para cubrir la nueva demanda. Esto podría traducirse en decenas de miles de millones de toneladas adicionales de CO₂, comprometiendo los objetivos del Acuerdo de París y desviando recursos que podrían haberse dirigido a renovables o eficiencia energética.

Desde el punto de vista regulatorio, el giro hacia el gas también pone en entredicho la coherencia de las políticas públicas climáticas en economías avanzadas. En lugar de acelerar la electrificación limpia, se está consolidando un “puente fósil” para la IA, con implicancias tanto para los mercados energéticos globales como para la planificación de inversiones a largo plazo.






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