
Ruta 67: la duplicación avanza al 43% con inversión en conectividad de Vaca Muerta
Redacción

La duplicación de la ruta provincial Nº67 alcanzó el 43 por ciento de avance en su ejecución, informó el gobernador Rolando Figueroa durante la presentación del balance de sus primeros mil días de gestión. La obra contempla 19 kilómetros de nueva calzada paralela a la traza existente, desde la Autovía Norte hasta la intersección con la Ruta Provincial Nº51, con una inversión de 24.770 millones de pesos financiados con fondos provinciales. Este proyecto se enmarca en un plan vial más amplio que busca construir 1.000 kilómetros de asfalto nuevo y repavimentar rutas existentes para alcanzar una red provincial pavimentada de 2.050 kilómetros.
La iniciativa responde a una necesidad estructural del sector energético argentino. Vaca Muerta genera un volumen de tránsito vehicular que las rutas existentes no pueden absorber de manera eficiente. La ruta 67, apodada informalmente la "ruta del petróleo", concentra el movimiento de camiones pesados que transportan equipos, insumos y personal hacia los yacimientos no convencionales del sur neuquino. El crecimiento sostenido de la actividad hidrocarburífera —tanto en gas como en petróleo— ha presionado la infraestructura vial de la provincia durante la última década. La matriz de transporte de Vaca Muerta depende casi exclusivamente de rutas terrestres, ya que no existe ferrocarril de carga funcional en la región. Esta dependencia del transporte por carretera explica por qué la duplicación de la ruta 67 se considera crítica para reducir costos operativos y tiempos de circulación.
El contexto de inversión energética en Vaca Muerta muestra por qué la infraestructura vial es ahora tan relevante como la obra civil de los yacimientos. Según datos del sector, la producción acumulada de shale gas en la formación Vaca Muerta alcanzó aproximadamente 6 millones de metros cúbicos diarios a finales de 2025, con una trayectoria de crecimiento que debería duplicar esa cifra hacia 2028 si se concretan los proyectos de inversión anunciados por YPF, Shell, TotalEnergies y operadores menores. El volumen de petróleo no convencional está en torno a 120.000 barriles diarios. Cada incremento de 10.000 barriles diarios de producción implica circulación adicional de entre 15 y 20 camiones diarios en las rutas de acceso. La duplicación de la ruta 67 está diseñada para absorber ese crecimiento sin generar cuellos de botella que encarezcan la logística. Un estudio no publicado realizado por consultoras del sector estima que cada año de congestión vial cuesta entre 8 y 12 millones de dólares en pérdidas operativas a las empresas de hidrocarburos que operan en la cuenca.
La ejecución al 43 por ciento a inicios de octubre de 2026 coloca la obra en un ritmo que permitiría su finalización hacia mediados de 2027, según el calendario provincial. Esto es relevante porque la balanza energética argentina depende cada vez más de Vaca Muerta. En el contexto de agotamiento relativo de yacimientos convencionales en el golfo de San Jorge y dificultades de exploración en otras cuencas, la provincia de Neuquén concentra ahora más del 50 por ciento de la producción nacional de gas natural y porcentajes similares en petróleo. La mejora de la conectividad vial reduce fricciones en la cadena de valor y mejora la rentabilidad de proyectos que operan con márgenes cada vez más ajustados debido a la volatilidad de precios internacionales. Para YPF, el operador dominante, una reducción de costos logísticos de entre 5 y 8 dólares por barril es material en proyectos de petróleo shale donde los costos de extracción oscilan entre 35 y 45 dólares el barril.
Además de su rol energético, la ruta 67 también articula el acceso a zonas de turismo recreativo como Barreales y el lago Mari Menuco, lo que sugiere que el gobierno provincial también busca diversificar el modelo económico de la región. Sin embargo, es la función de transporte de cargas pesadas la que explica la prioridad de esta obra. El avance del 43 por ciento permite proyectar que para 2027 la provincia habrá mejorado significativamente la capacidad vial de la zona norte de Neuquén capital, aliviando la presión sobre la ruta 7, que actualmente funciona cercana a su capacidad máxima durante los picos de circulación. Esto libera recursos de transporte y mejora la seguridad vial, ya que la congestión genera mayor accidentalidad. Las decisiones pendientes incluyen la sincronización entre esta obra y las inversiones que YPF y otros operadores realizarán en fase de desarrollo de nuevos pozos, así como la necesidad de mejorar otras arterias viales como la ruta provincial 51 y el acceso a la ruta nacional 22, que también soportan tránsito de Vaca Muerta.




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