
Neuquén mapeó por primera vez su sistema científico-tecnológico: 1.826 investigadores y 212 proyectos activos
Redacción
La Agencia Neuquina de Innovación para el Desarrollo (Anide) presentó el 26 de junio de 2026 el Observatorio Provincial de Ciencia, Tecnología e Innovación, junto con el primer relevamiento unificado del sistema científico-tecnológico neuquino. El diagnóstico identificó 1.826 personas dedicadas a investigación y desarrollo, 212 proyectos científicos ejecutados durante 2025, 93 becas doctorales y posdoctorales adjudicadas, y 23 sedes distribuidas en seis de las siete regiones de la provincia. Es la primera vez que Neuquén consolida en una sola plataforma los datos de todas las instituciones académicas y organismos nacionales con presencia territorial.
El relevamiento se enmarca en una tendencia que gana fuerza en provincias con economías extractivas complejas: la necesidad de articular la producción de conocimiento local con las demandas del sector productivo, en particular el energético. Neuquén concentra la mayor actividad de hidrocarburos no convencionales del país en Vaca Muerta, un yacimiento que en 2025 superó los 700.000 barriles de petróleo equivalente por día de producción combinada y que demanda capacidades tecnológicas crecientes en perforación, geomecánica, tratamiento de aguas, inteligencia artificial aplicada a reservorios e ingeniería de fractura hidráulica. Sin embargo, hasta ahora la provincia carecía de un inventario preciso de su capital humano científico y de los proyectos en curso, lo que dificultaba la orientación de inversiones públicas y privadas en innovación.
El relevamiento incluyó a la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) sede Neuquén, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Las 23 sedes relevadas cubren regiones que van desde el área metropolitana Neuquén-Plottier-Centenario hasta zonas de menor densidad institucional como la Línea Sur y el norte provincial. Un dato destacable desde la perspectiva de género: el 53,3% del personal de investigación y desarrollo es femenino, por encima del promedio nacional del sistema científico, que según datos del Ministerio de Ciencia de la Nación ronda el 50% para investigadoras del Conicet. En materia de transferencia tecnológica, el observatorio incorpora indicadores sobre patentes solicitadas y aprobadas, un registro que hasta ahora era fragmentario y que resulta clave para evaluar la capacidad de la ciencia local de generar propiedad intelectual aplicable a procesos industriales.

El impacto potencial sobre Vaca Muerta y la economía neuquina es directo. La cuenca Neuquina requiere cada año mayor volumen de bienes y servicios de alto contenido tecnológico: desde fluidos de fractura y aditivos químicos hasta software de simulación sísmica y sistemas de monitoreo ambiental. Hoy, una proporción significativa de esos insumos se importa o proviene de proveedores con base en Buenos Aires, Houston o Calgary. Contar con un mapa actualizado del capital humano científico local es el primer paso para identificar dónde existen capacidades instaladas que podrían sustituir importaciones o desarrollar proveedores locales de mayor valor agregado. La economía de Neuquén factura alrededor de 12.000 millones de dólares anuales en producción de petróleo y gas, pero la cadena de valor científico-tecnológica asociada —laboratorios, ensayos, certificaciones, desarrollos de software— permanece en su mayor parte fuera de la provincia. El Observatorio CTI es una herramienta necesaria, aunque no suficiente, para revertir esa asimetría.
Lo que viene es decisivo. El valor del Observatorio dependerá de la frecuencia y rigor con que se actualicen los datos —el relevamiento actual cubre 2025 y deberá replicarse anualmente para ser útil como instrumento de política— y de la capacidad de Anide de cruzar esa información con las demandas concretas del sector privado, en particular de las operadoras y prestadoras activas en Vaca Muerta. Quedan pendientes al menos tres decisiones estratégicas: la definición de áreas temáticas prioritarias donde concentrar financiamiento de proyectos (¿geotermia, hidrógeno, captura de carbono, química de reservorios?), la creación de mecanismos formales de vinculación entre investigadores relevados y empresas que demandan innovación, y la articulación con el Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología (Foncyt) para apalancar recursos federales sobre la base de este diagnóstico provincial. También está pendiente extender el relevamiento al sector privado: startups, centros de I+D corporativos y laboratorios de empresas de servicios petroleros que operan en la provincia pero que no fueron incluidos en esta primera edición.
Puntos clave
- El primer relevamiento unificado del sistema CTI neuquino identificó 1.826 investigadores y técnicos, 212 proyectos activos en 2025 y 23 sedes en seis regiones provinciales.
- El 53,3% del personal científico relevado es femenino, por encima del promedio nacional del Conicet y de la media regional patagónica.
- La plataforma incorpora indicadores de patentes y transferencia tecnológica, claves para medir la conexión entre ciencia local y demanda industrial de Vaca Muerta.
- El relevamiento cubre solo instituciones públicas; el sector privado —operadoras, servicios petroleros, startups— queda fuera de esta primera edición, lo que limita la visión del ecosistema completo.
Preguntas del sector
¿Qué porcentaje de los 212 proyectos científicos relevados tiene vinculación directa con la industria de hidrocarburos o con tecnologías aplicables a Vaca Muerta?El relevamiento no desagrega los proyectos por área temática ni por vínculo con el sector privado en esta primera edición. Anide deberá incorporar esa clasificación en la próxima actualización para que el Observatorio sea operativo como herramienta de política de innovación productiva y no solo un inventario institucional.
¿Cómo se financiarán los 93 becarios doctorales y posdoctorales identificados, y existe algún mecanismo para orientar esas becas hacia líneas de investigación prioritarias para la economía neuquina?Las becas mencionadas corresponden en su mayoría al sistema Conicet y a programas de la UNCo, cuyo financiamiento es federal. Neuquén no cuenta aún con un fondo provincial de becas científicas de magnitud comparable. El Observatorio podría justificar la creación de ese fondo si logra demostrar la brecha entre capacidades instaladas y demanda tecnológica del sector energético.




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