
Neuquén avanza en el plan de manejo del Área Natural Protegida Auca Mahuida
Redacción
El Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales de la provincia de Neuquén impulsó una jornada de trabajo en Aguada San Roque orientada a la actualización del Plan General de Manejo del Área Natural Protegida (ANP) Auca Mahuida. La instancia tuvo como eje central la presentación del borrador preliminar del documento y la apertura de un espacio de diálogo multiactor para consensuar objetivos estratégicos, criterios de zonificación, lineamientos de gestión y un modelo de gobernanza participativa. La iniciativa se suma a un proceso similar desarrollado semanas atrás en el ANP Domuyo, en el marco de una política provincial de revisión y fortalecimiento de los instrumentos de gestión ambiental.
La relevancia de este proceso radica en una particularidad histórica: desde su creación, el ANP Auca Mahuida nunca contó con un plan de manejo aprobado. Esa ausencia derivó en décadas de gestión fragmentada, bajo nivel de implementación y exposición del territorio a presiones acumuladas sin marcos regulatorios específicos. El área protege 77.020 hectáreas en los departamentos Añelo y Pehuenches, en torno al macizo volcánico homónimo, con un gradiente altitudinal de entre 500 y 2.258 metros sobre el nivel del mar. Allí convergen ambientes del Monte y la Estepa Patagónica, dos ecosistemas de alto valor ecológico: el Monte es, además, una de las ecorregiones menos representadas dentro del sistema provincial de áreas protegidas.
El borrador del plan identifica valores de conservación críticos: vegetación representativa del Monte y la Payunia, ambientes basálticos, recursos hídricos superficiales y subterráneos, y el papel del área en la recarga de acuíferos. Uno de los aspectos más destacados es la presencia de aproximadamente la mitad de la población provincial de guanaco, especie que sostiene en esta zona un patrón de migración altitudinal único en Neuquén. Entre las amenazas documentadas figuran la aridización, la degradación del hábitat por actividad hidrocarburífera y canteras, el sobrepastoreo, la caza furtiva y los pasivos históricos no remediados —picadas de exploración, locaciones y caminos— que fragmentan el ecosistema. El documento estructura la gestión en 4 programas, 10 subprogramas, 15 objetivos, 26 estrategias y 138 actividades, además de 15 proyectos especiales para el período 2026–2031, con una zonificación interna en 6 unidades ambientales.

El impacto estratégico del nuevo instrumento es doble. Por un lado, establece reglas claras para la coexistencia de la actividad hidrocarburífera —presente en el área desde hace décadas, en pleno contexto de expansión de Vaca Muerta— con los objetivos de conservación, incluyendo lineamientos para minimizar interferencias y avanzar en la remediación de zonas degradadas. Por otro, propone un modelo de gobernanza con Directorio de Manejo Participativo y mesas multiactor que otorga legitimidad social al instrumento, una condición necesaria para su implementación efectiva. Con un plan técnicamente validado y construido con participación de actores gubernamentales, productivos, comunitarios y académicos, el Estado provincial busca transformar una de sus áreas protegidas más estratégicas en un territorio con reglas de juego definidas para la próxima década.



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