BP asume pérdidas por US$5.000 millones en renovables y reorienta su estrategia hacia petróleo y gas

El ajuste revela los límites financieros de la transición energética en grandes petroleras y reabre el debate sobre el ritmo del cambio.

Energía14/01/2026RedacciónRedacción

BP anunció un deterioro contable de entre US$4.000 y US$5.000 millones en activos vinculados a hidrógeno, energía eólica marina y biocombustibles, en el mayor revés para su estrategia de descarbonización desde 2020. La decisión implica una revalorización del portafolio “verde”, recortes de proyectos y una reasignación de capital hacia segmentos tradicionales de petróleo y gas, que en 2023 aportaron la mayor parte de las utilidades del grupo.

La petrolera británica había sido una de las pioneras en anunciar un giro estratégico hacia “net zero” bajo la conducción de Bernard Looney. Sin embargo, el bajo retorno de las inversiones limpias, la volatilidad regulatoria en Europa y los altos costos financieros obligaron a revisar el modelo. Analistas del sector señalan que, si bien BP seguirá invirtiendo en energía baja en carbono, lo hará bajo criterios más estrictos de rentabilidad y escala.

El caso de BP no es aislado: otras majors como Shell y TotalEnergies también moderaron sus planes verdes frente al repunte del negocio de hidrocarburos tras la crisis energética global. Este retroceso parcial genera dudas sobre el compromiso real del sector con la transición energética y deja espacio para nuevos actores, como utilities, fondos soberanos o empresas tecnológicas, en el desarrollo de proyectos limpios.

Para países como Argentina, el giro estratégico de BP puede tener efectos mixtos: mayor apetito inversor en upstream convencional, pero menor financiamiento para proyectos eólicos o de hidrógeno verde, en un contexto de alta competencia por capital. El reequilibrio entre rentabilidad y transición se consolida como un eje clave del negocio energético global en 2026.

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