EE. UU. redobla la apuesta por los fósiles y deja el liderazgo de la transición energética en manos de China

El viraje político consolida a China como potencia dominante en renovables y baterías, mientras crecen las tensiones por el control del futuro energético global.
Energía14/01/2026RedacciónRedacción

La administración Trump impulsa una agenda pro-fósiles que desfinancia las energías limpias y relega el liderazgo tecnológico global en manos de China. Un análisis de Reuters reveló que, más allá del resultado electoral de noviembre, las decisiones actuales ya están desplazando el eje de poder energético hacia Asia. Mientras Washington desmantela regulaciones climáticas y promueve el fracking y las térmicas a carbón, Beijing avanza con inversiones récord en renovables, vehículos eléctricos y cadena de baterías.

Durante 2023, China instaló más capacidad solar que el resto del mundo combinado y captó el 65% del mercado global de baterías de litio. Además, lidera en patentes de tecnologías limpias y controla gran parte de las cadenas de suministro de minerales críticos. En contraste, EE. UU. ha recortado subsidios a proyectos eólicos offshore y congelado iniciativas de almacenamiento energético, a tono con una narrativa política centrada en la “seguridad energética” basada en petróleo y gas.

El desplazamiento del liderazgo energético tiene implicancias geopolíticas profundas: mientras China gana influencia sobre los mercados emergentes vía financiamiento de infraestructura verde, EE. UU. pierde capacidad de moldear estándares y definir el futuro industrial del sector. Para América Latina, el fenómeno representa una ventana de oportunidad: vender gas a corto plazo, pero apostar a integrarse a la cadena asiática de transición limpia.

A mediano plazo, el desbalance entre la apuesta estadounidense por combustibles fósiles y el avance chino en tecnologías limpias puede redefinir la competitividad industrial, la balanza comercial energética y los flujos globales de inversión en energía.

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