La Unión Europea acelera el acuerdo con el Mercosur para asegurar minerales críticos y reducir su dependencia de China

Bruselas ve en Brasil un socio estratégico para acceder a litio, nióbio y tierras raras clave para su autonomía energética y tecnológica.
Minería y Recursos Estratégicos11/12/2025RedacciónRedacción

En medio de crecientes tensiones geopolíticas y disrupciones en las cadenas de suministro, la Unión Europea considera prioritario cerrar el acuerdo comercial con el Mercosur, en especial para garantizar el acceso estable a minerales críticos como el litio, el níquel y el nióbio. Según representantes del Parlamento y la Comisión Europea, la alianza con América del Sur, con Brasil en un rol central, permitiría diversificar el abastecimiento y reducir la fuerte dependencia de la región respecto de China, que actualmente suministra más del 90% de las tierras raras utilizadas en la industria europea.

La eurodiputada Hana Jalloul Muro, vicepresidenta de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento Europeo, definió el tratado como “una oportunidad única” para consolidar la autonomía estratégica del bloque. Por su parte, Kristina Grutschreiber, negociadora jefe del acuerdo por parte de la Comisión, subrayó que el contexto global ha elevado el valor geopolítico del pacto, especialmente por su capítulo dedicado a materias primas. “Europa necesita desesperadamente estos minerales. El acuerdo podría liberar inversiones, abrir mercados y mejorar nuestra seguridad industrial”, señaló.

Desde Brasil, el Ministerio de Minas y Energía reafirmó que el país no busca ser un mero exportador de mineral en bruto. Mario Bierkens, asesor de la secretaría de minería, destacó que la política nacional para minerales críticos apunta a agregar valor, fomentar la industrialización local y atraer asociaciones internacionales con transferencia tecnológica y financiamiento verde. “Queremos cadenas de suministro previsibles y de bajo carbono, con participación en el procesamiento e innovación”, afirmó.

El acuerdo también incluye compromisos ambientales clave, como la incorporación del Acuerdo de París como cláusula obligatoria y la meta de frenar el desmonte hasta 2030. Para Bruselas, avanzar ahora con el pacto no sólo es una decisión estratégica, sino también una carrera contra el reloj. “Si no actuamos ya, América Latina mirará hacia otros socios”, advirtió Grutschreiber.

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