
El auge del GNL choca con los límites del mercado: señales de sobreoferta global
La expansión acelerada de terminales de GNL genera un desbalance estructural que presiona precios y redefine estrategias para exportadores como Argentina.


El resultado electoral de este domingo definirá si el superávit energético se consolida o si la incertidumbre frena inversiones clave en gas, renovables e infraestructura.
Economía y Mercados22/10/2025
Redacción
Argentina llega a las elecciones del 27 de octubre con señales alentadoras en su balanza energética: tras años de déficit, el sector aportó más de US$ 5.000 millones de superávit comercial en 2024, gracias al crecimiento de la producción de gas no convencional, la expansión de las energías renovables y una menor demanda de importaciones. El dato tiene un impacto macroeconómico directo: en un contexto de restricciones externas y caída de exportaciones tradicionales, el sector energético se consolidó como uno de los pocos generadores netos de divisas genuinas.

Sin embargo, la sostenibilidad de ese aporte está condicionada por el resultado electoral. Si el oficialismo logra una victoria sólida, podría capitalizar el respaldo político para avanzar con reformas regulatorias pendientes, acelerar la liberalización del mercado de hidrocarburos y consolidar un marco de incentivos para grandes inversiones. Eso incluye proyectos estratégicos como la ampliación del gasoducto Néstor Kirchner, la construcción de plantas de GNL para exportación y la licitación de nuevas rondas de renovables bajo esquemas de mercado.
El escenario contrario —una derrota contundente del gobierno— abriría un período de alta incertidumbre macro y financiera. Una reacción negativa del mercado, con presión sobre el tipo de cambio y los bonos soberanos, complicaría la planificación de inversiones a mediano plazo. Además, podría poner en suspenso la agenda de desregulación energética y reintroducir dudas sobre la sostenibilidad de los precios relativos, tarifas y subsidios. En un sector altamente dolarizado y con compromisos contractuales a largo plazo, el riesgo país y la percepción de gobernabilidad son variables determinantes.
Para los inversores, traders y operadores del mercado, el escrutinio del domingo no solo definirá la correlación de fuerzas en el Congreso, sino también la dirección probable de las políticas energéticas en un contexto de fragilidad económica. El dilema de corto plazo —continuidad con reformas o parálisis por shock político— tendrá efectos inmediatos sobre la inversión, la oferta de divisas y la dinámica inflacionaria. En ese marco, el rol del sector energético como ancla del equilibrio externo argentino quedará, una vez más, atado al vaivén electoral.

La expansión acelerada de terminales de GNL genera un desbalance estructural que presiona precios y redefine estrategias para exportadores como Argentina.

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