
Exportaciones de GNL: qué aprendió Argentina del invierno 2024 y cómo se prepara para 2025
Redacción
El invierno 2024 fue una prueba de estrés para el sistema gasífero argentino. Si bien se evitó un colapso generalizado, los cuellos de botella en transporte y la alta demanda térmica obligaron a compras spot de GNL en condiciones menos favorables que las previstas.
Cammesa adquirió cargamentos a precios superiores a los esperados, debido a un repunte del mercado internacional y limitaciones logísticas. Esto encareció el costo fiscal y forzó restricciones a industrias en ciertos picos de demanda.
Enarsa, en coordinación con IEASA, aceleró gestiones para mejorar el uso del Gasoducto Néstor Kirchner y priorizar la reversión del Gasoducto Norte. Sin embargo, aún se depende de las terminales regasificadoras y del swap con Bolivia.

De cara al invierno 2025, la planificación busca una mayor diversificación. Se exploran contratos de GNL más flexibles, nuevos acuerdos con Bolivia y la eventual exportación estacional desde el sur mediante barcazas.
YPF, Excelerate y otras empresas proyectan iniciativas de licuefacción modular para convertir a Argentina en exportador neto durante el verano. La estrategia implica sumar valor al gas de Vaca Muerta y equilibrar la balanza energética.
Las exportaciones de GNL no son aún estructurales, pero pueden marcar el inicio de una nueva etapa si se consolida la infraestructura y mejora la macroeconomía. El invierno dejó enseñanzas clave para construir esa visión.






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