Auca Mahuida: conservación de biodiversidad única bajo presión hidrocarburífera

El Área Natural Protegida de 77.020 hectáreas alberga 30 especies endémicas y convive con concesiones petroleras. Neuquén actualiza su plan de manejo.
Energía09/10/2026RedacciónRedacción

El Área Natural Protegida Auca Mahuida, con 77.020 hectáreas distribuidas en los departamentos Añelo y Pehuenches del noreste neuquino, enfrenta un dilema de conservación sin precedentes: proteger uno de los ecosistemas más biodiversos de la Patagonia árida mientras opera como zona de exploración y explotación hidrocarburífera, incluyendo actividades de petróleo convencional y no convencional vinculadas a Vaca Muerta. La situación refleja la tensión estructural que caracteriza a Neuquén desde hace tres décadas: la necesidad simultánea de preservar patrimonio natural de valor global y garantizar la base económica provincial que genera el 90% de los ingresos tributarios provinciales.

Creada en 1996, esta Área Natural Protegida representa un compromiso provincial con la conservación de ambientes áridos y semiáridos de la Patagonia extra andina. Su relevancia ecológica radica en albergar una concentración notable de especies de distribución extremadamente restringida: 30 especies de flora endémica, de las cuales 13 se encuentran exclusivamente en el Distrito de la Payunia. Estos números adquieren significado cuando se los contextualiza en el escenario ambiental argentino actual: en Neuquén, la pérdida de cobertura vegetal nativa alcanzó el 8,6% en la última década según registros del inventario nacional de bosques nativos, situando a la provincia entre las jurisdicciones con mayor presión sobre ecosistemas naturales.

La biodiversidad documentada en Auca Mahuida incluye 16 especies de reptiles, con especial relevancia de lagartijas endémicas de los géneros Liolaemus y Phymaturus cuya distribución se limita al macizo volcánico. En fauna de mayor tamaño destaca una población de guanacos que expertos consideran la más numerosa de Neuquén, además de la presencia del cóndor andino con uno de los sitios de nidificación más orientales de la especie en la provincia. La flora refleja la sucesión de ambientes desde el Monte inferior hasta especies altoandinas en la cumbre a 2.253 metros: corimbosa, piquillín, monte gris y hualan caracterizan los sectores bajos, mientras que la vegetación patagónica domina a mayor altitud. Dos aguadas naturales funcionan como recursos críticos en este ambiente árido, utilizadas por la fauna silvestre como bebederos esenciales en un territorio donde la disponibilidad de agua limita todos los procesos ecológicos.

El desafío de gestión se intensifica porque gran parte del ANP se encuentra concesionada para actividades petroleras. Los impactos no se reducen a la huella física de pozos e instalaciones, sino que incluyen picadas de acceso, ductos, tránsito operativo persistente y fragmentación de hábitat que afecta especies de baja movilidad como reptiles endémicos. La degradación de aguadas por contaminación o disminución de recarga hídrica representa una amenaza directa para poblaciones faunísticas que dependen de estos puntos de agua en una región donde las precipitaciones medias rondan 200-250 mm anuales. Este escenario obliga a Neuquén a resolver una ecuación compleja: la actividad hidrocarburífera genera ingresos que financian educación, salud e infraestructura en comunidades donde no existen alternativas económicas equivalentes, pero simultáneamente degradan ecosistemas únicos. YPF, Shell y operadores independientes mantienen operaciones en sectores del ANP, con inversiones que en 2025 alcanzaron USD 120 millones en la provincia dentro del ciclo de desarrollo de Vaca Muerta.

La respuesta institucional pasa por la actualización del plan general de manejo del ANP con horizonte 2026-2031, impulsada por el Ministerio de Turismo, Ambiente y Recursos Naturales mediante un proceso participativo que reúne organismos públicos, actores productivos, comunidades locales, instituciones académicas y organizaciones ambientales. Este documento constituirá el primer instrumento de gestión aprobado formalmente para Auca Mahuida, estableciendo objetivos de conservación, criterios de zonificación y lineamientos para coexistencia de hidrocarburos, ganadería extensiva (que también se practica en el territorio) y uso público. El plan enfrenta amenazas documentadas como desertificación progresiva, degradación de aguadas por sobrepastoreo y acumulación de pasivos ambientales vinculados a décadas de operaciones petroleras. La estrategia busca fortalecer monitoreo de especies endémicas, restauración de aguadas y regulación de acceso a sectores críticos, mientras negocia con operadores petroleros estándares de operación que minimicen impactos sobre fauna y flora.

La actualización del plan de manejo se produce en un contexto donde Neuquén intensifica su producción de petróleo y gas no convencional: Vaca Muerta representa actualmente 510.000 barriles diarios de petróleo equivalente, con proyecciones de 750.000 bd para 2028 según reportes del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas. Este crecimiento presiona directamente sobre territorios frágiles como Auca Mahuida. Las decisiones que adopte Neuquén en los próximos meses sobre densidad operativa permitida, protección de aguadas, restricciones a infraestructura lineal y monitoreo ambiental definirán la viabilidad de conservación a largo plazo. El sector privado mantiene expectativas de continuidad operativa con costos regulatorios moderados, mientras que actores ambientales y científicos demandan restricciones que garanticen preservación de endemismos irreemplazables. El equilibrio que logre construirse en este plan tendrá implicaciones para toda la gobernanza ambiental provincial en territorios superpuestos con actividad extractiva.

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