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title: "Renovables en Neuquén: cómo se construye la hoja de ruta junto al modelo hidrocarburo"
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description: "Neuquén avanza en eólica y solar mientras Vaca Muerta lidera la inversión. Análisis de la complementariedad, los cuellos de botella y el potencial del modelo dual."
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date_published: "2026-07-14T00:40:00-03:00"
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# Renovables en Neuquén: cómo se construye la hoja de ruta junto al modelo hidrocarburo

En julio de 2026, Neuquén ocupa simultáneamente dos universos energéticos que parecen contradictorios pero que la provincia busca integrar: es el corazón de la revolución del shale argentino y, al mismo tiempo, intenta posicionarse como actor relevante en la transición energética. La pregunta que estructuran inversores, funcionarios y operadoras no es si las renovables desplazarán a los hidrocarburos —eso está fuera de agenda en el mediano plazo— sino cómo ambos modelos pueden coexistir, financiarse mutuamente y maximizar el valor provincial. En un contexto donde Argentina busca dólares frescos, donde el RIGI amplió el paraguas de incentivos a proyectos de gran escala y donde la demanda eléctrica industrial en la cuenca crece a tasas superiores al 8% anual, la hoja de ruta renovable de Neuquén adquiere una relevancia que excede lo ambiental y entra de lleno en la aritmética económica.

El punto de partida histórico es claro: Neuquén construyó su matriz energética y su riqueza fiscal sobre los hidrocarburos. Las regalías petroleras y gasíferas representan entre el 30% y el 40% del presupuesto provincial según el año, y Vaca Muerta —con sus más de 370.000 kilómetros cuadrados de roca madre— sigue siendo el activo estratégico nacional más relevante de la próxima década. Sin embargo, desde 2017 la provincia incorporó legislación propia para fomentar fuentes renovables, adhirió al régimen nacional de la Ley 27.191 y vio cómo el parque eólico Diadema, los proyectos solares del sur provincial y las licitaciones del MATER (Mercado a Término de Energías Renovables) empezaron a poblar el mapa. Para 2025, la capacidad renovable instalada en Neuquén rondaba los 280 MW, un número modesto frente al potencial técnico evaluado por el INTA y el Ministerio de Energía de la Nación, que ubica al corredor patagónico norte —incluyendo Neuquén— con factores de capacidad eólica de entre 45% y 55%, entre los más competitivos de América del Sur.

El estado actual del sector muestra una dinámica de dos velocidades. Por un lado, los grandes operadores de Vaca Muerta —YPF, Vista Energy, Tecpetrol, Shell y Pan American Energy— están desarrollando o evaluando proyectos de generación renovable destinados al autoabastecimiento eléctrico de sus operaciones de fracking, que son intensivas en electricidad: una fractura multietapa típica requiere entre 15 y 25 MW de potencia sostenida durante horas. YPF Luz tiene en carpeta proyectos solares y eólicos en el entorno de Añelo con una inversión estimada superior a los 200 millones de dólares en el trienio 2025-2028. Por otro lado, desarrolladores independientes —entre ellos Genneia, Pampa Energía y capitales chilenos— están prospectando corredores eólicos en el departamento Picunches y en la meseta central, donde la velocidad media de viento supera los 9 metros por segundo a 100 metros de altura. En el segmento solar, el valle del río Neuquén presenta irradiación global horizontal de 5,2 kWh/m²/día, suficiente para proyectos de entre 50 y 200 MWp con retornos competitivos si se resuelven los problemas de conexión al SADI (Sistema Argentino de Interconexión).

Los desafíos son concretos y no menores. El primero es infraestructural: las líneas de transmisión existentes en la provincia están diseñadas para evacuar energía desde grandes centrales hidroeléctricas —Alicurá, Piedra del Águila, El Chocón— hacia el área metropolitana, no para integrar generación distribuida renovable desde la meseta. Ampliaciones como la línea de 500 kV Comahue-Cuyo o refuerzos en el corredor Neuquén-Bahía Blanca llevan años de tramitación y financiamiento incierto. El segundo desafío es regulatorio: el MATER mostró señales positivas pero los contratos de largo plazo que requieren los proyectos renovables de escala (PPAs de 15 a 20 años) siguen siendo difíciles de estructurar en un entorno macroeconómico donde la credibilidad del peso y la estabilidad tarifaria aún están en proceso de consolidación. El tercero es de competencia por capital: con el RIGI traccionando inversiones superiores a los 3.000 millones de dólares en proyectos hidrocarburíferos en Neuquén en 2025-2026, los renovables compiten por talento, logística y atención institucional con un sector que ofrece tasas de retorno históricamente superiores en el corto plazo. La oportunidad, no obstante, es sustancial: si las operadoras de Vaca Muerta electrifican entre el 30% y el 50% de su demanda operativa con renovables propias para 2030 —meta que algunas ya declararon públicamente—, el mercado cautivo provincial podría absorber entre 800 MW y 1.200 MW adicionales de capacidad instalada, sin necesidad de competir en el mercado spot nacional.

De cara al segundo semestre de 2026 y al horizonte 2027-2030, las decisiones que están sobre la mesa son varias. En el plano provincial, el gobierno de Rolando Figueroa debe definir si otorga concesiones de áreas renovables con la misma agilidad que otorga bloques hidrocarburíferos, y si articula un fondo de desarrollo energético que use parte de las regalías para cofinanciar infraestructura de transmisión. En el plano nacional, la Secretaría de Energía debe resolver la remuneración del MATER 4 y enviar señales claras sobre el esquema tarifario post-dolarización parcial del sector eléctrico. Para los inversores, el interrogante central es si Argentina sostendrá el marco de incentivos lo suficiente como para que proyectos con horizontes de repago de 12 a 15 años encuentren financiamiento bancario a tasas razonables. Si esas piezas encajan —y hay razones para creer que al menos algunas lo harán— Neuquén puede construir un modelo energético dual que no elija entre el pasado del petróleo y el futuro de los renovables, sino que los use como palancas complementarias para financiar infraestructura, diversificar exportaciones y atraer industrias electrointensivas. El potencial está cuantificado. Lo que falta es la arquitectura institucional para capturarlo.

## Puntos clave

- La capacidad renovable instalada en Neuquén ronda los 280 MW, con un potencial técnico eólico y solar que multiplica ese número varias veces según los factores de capacidad medidos en la región.
- Las operadoras de Vaca Muerta representan el mercado cautivo más relevante: cada pad de fractura multietapa demanda entre 15 y 25 MW de potencia, lo que convierte la electrificación de operaciones en el motor más concreto del crecimiento renovable provincial.
- La infraestructura de transmisión es el cuello de botella crítico: las líneas actuales no están diseñadas para integrar generación distribuida desde la meseta neuquina al SADI.
- El RIGI amplió el paraguas de incentivos pero también concentra el capital disponible en hidrocarburos, generando competencia indirecta con los proyectos renovables por recursos logísticos, humanos e institucionales.

## Preguntas del sector

**¿Cuál es el factor de capacidad eólico real en la meseta neuquina y cómo se compara con otras regiones de Argentina?**

El corredor patagónico norte, que incluye los departamentos Picunches y Loncopué en Neuquén, registra factores de capacidad eólica de entre 45% y 55% a 100 metros de altura, con velocidades medias superiores a 9 m/s. Eso lo posiciona entre los mejores recursos del país, comparable al sur de Chubut y Santa Cruz, pero con la ventaja de la proximidad a infraestructura existente de la cuenca hidrocarburífera.

**¿Qué significa el MATER para un proyecto renovable en Neuquén y cuáles son sus limitaciones actuales?**

El Mercado a Término de Energías Renovables permite a grandes usuarios del SADI contratar directamente energía renovable mediante PPAs privados, sin pasar por las licitaciones del Estado. Para Neuquén, es el mecanismo más realista para estructurar proyectos de entre 50 y 200 MW destinados a operadoras de Vaca Muerta. La limitación principal es que los contratos requieren certeza tarifaria y convertibilidad que el entorno macroeconómico argentino no siempre garantiza, encareciendo el costo de capital.

**¿Cuánta electricidad consume actualmente la operación de shale en Vaca Muerta y qué porcentaje podría cubrirse con renovables propias?**

Las estimaciones del sector ubican la demanda eléctrica total de las operaciones de Vaca Muerta —incluyendo equipos de perforación, fractura, plantas de tratamiento y campamentos— en torno a los 600 a 800 MW promedio en 2025-2026, con picos superiores durante campañas de fractura intensiva. Las principales operadoras han declarado metas de electrificación renovable de entre 30% y 50% para 2030, lo que implicaría incorporar entre 180 y 400 MW de capacidad renovable dedicada en el período.

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