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title: "Neuquén registró dos sismos en la última semana de abril y primera de mayo"
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description: "El Ministerio de Energía neuquino reportó eventos de magnitud 2.5 y 3.0. El monitoreo sísmico es clave para la operación de Vaca Muerta."
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category_description: "Cobertura especializada sobre infraestructura energética, proyectos clave, gasoductos, petróleo, energías renovables y tendencias del mercado regional."
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# Neuquén registró dos sismos en la última semana de abril y primera de mayo

Durante la semana comprendida entre el 27 de abril y el 3 de mayo de 2026, el territorio neuquino registró dos eventos sísmicos de baja a moderada magnitud. El primero ocurrió el 29 de abril a las 19:05 con una magnitud de 3.0 y una profundidad de 5 kilómetros, localizado a 77 kilómetros al este de Chos Malal, en la zona andina del norte provincial. El segundo se produjo el 2 de mayo a las 15:53, con magnitud 2.5 y profundidad de 7 kilómetros, a 79 kilómetros al noroeste de la capital neuquina, en la zona de transición entre la cuenca petrolera y el piedemonte cordillerano. Ambos sismos se ubican dentro de los umbrales de publicación del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES), que establece en 2.5 la magnitud mínima de difusión oficial para todo el territorio nacional.

El monitoreo sísmico en Neuquén adquirió relevancia institucional y política desde 2013, cuando la actividad sísmica inducida por la fractura hidráulica —técnica central en la explotación de Vaca Muerta— comenzó a registrarse con mayor frecuencia en áreas de operación no convencional. La localidad de Sauzal Bonito, en el norte provincial, se convirtió en el caso más documentado de sismicidad asociada a operaciones de fracking: entre 2018 y 2022 experimentó centenares de eventos, algunos superiores a magnitud 4, que generaron daños edilicios y desplazamiento parcial de población. Esa experiencia obligó al gobierno provincial a desarrollar un esquema de monitoreo continuo articulado con INPRES, SEGEMAR, el IGN y la Universidad Nacional del Comahue, y a elaborar protocolos de contingencia específicos para comunidades expuestas.

Los dos eventos de esta semana no se localizan en las zonas de mayor densidad operativa de Vaca Muerta —Loma Campana, Bajada del Palo, Bandurria Sur o La Amarga Chica, concentradas principalmente en los departamentos Añelo y Confluencia— sino en áreas de menor actividad hidrocarburífera o en el bloque andino occidental, donde la sismicidad responde predominantemente a dinámica tectónica natural. El sismo del 29 de abril, con epicentro cerca de Chos Malal, se ubica en la zona de influencia de la falla Anticlinal Campamento, una estructura geológica activa en el norte neuquino que históricamente ha producido eventos de hasta magnitud 5. La profundidad de 5 kilómetros es consistente con sismos de corteza superficial de origen tectónico. El evento del 2 de mayo, en cambio, se sitúa en la cercanía del corredor entre Zapala y la capital provincial, zona de menor actividad registrada pero con presencia de algunas áreas exploratorias en proceso de evaluación.

La relevancia del sistema de monitoreo sísmico para Vaca Muerta excede la dimensión de seguridad pública. En términos económicos y regulatorios, la gestión de la sismicidad inducida condiciona directamente la habilitación de nuevas áreas de perforación y el volumen de operaciones en bloques activos. El marco regulatorio provincial —basado en la Resolución 317/2020 del Ministerio de Energía neuquino— establece umbrales de magnitud que obligan a las operadoras a suspender o reducir operaciones de inyección cuando se superan ciertos valores. Este protocolo de semáforo sísmico, similar al adoptado en cuencas como Permian Basin (Texas) o Montney (Canadá), implica que cualquier incremento en la frecuencia o magnitud de eventos puede traducirse en pérdidas operativas directas para empresas como YPF, Tecpetrol, Shell, TotalEnergies y Vista Energy, que en conjunto concentran más del 85% de la producción no convencional provincial. Con Vaca Muerta generando en torno a 650.000 barriles de petróleo equivalente por día en el primer trimestre de 2026, cada jornada de interrupción no programada implica un impacto significativo en la balanza energética nacional y en los ingresos por regalías que percibe la provincia —que superaron los 1.400 millones de dólares en 2025.

El informe de esta semana, en sí mismo de carácter rutinario, debe leerse en el contexto de la licitación internacional de 15 nuevas áreas hidrocarburíferas que el gobierno de Neuquén acaba de lanzar. La expansión de la frontera operativa de Vaca Muerta hacia bloques menos explorados —muchos de ellos en zonas con menor historial sísmico registrado— exigirá desplegar redes de monitoreo más densas antes de que comience la inyección de fluidos a escala industrial. La advertencia que el propio INPRES incluye en sus informes —un error de localización de entre 15 y 20 kilómetros por insuficiencia de estaciones— refleja que la infraestructura de detección aún es insuficiente para el ritmo de expansión que la industria proyecta. Completar esa red sismológica es una condición técnica y política que el gobierno provincial deberá resolver en paralelo a la incorporación de nuevos operadores. Las decisiones pendientes incluyen la definición del financiamiento de nuevas estaciones sismológicas, la actualización de los umbrales del protocolo de semáforo y la revisión del Plan de Contingencia de Sauzal Bonito a la luz de los compromisos asumidos con la comunidad.

## Puntos clave

- Se registraron dos sismos en la semana: magnitud 3.0 a 5 km de profundidad cerca de Chos Malal (29/4) y magnitud 2.5 a 7 km al noroeste de Neuquén capital (2/5), ambos dentro de parámetros de baja peligrosidad.
- Ninguno de los eventos se localiza en las zonas de mayor densidad operativa no convencional de Vaca Muerta, lo que descarta, en principio, vinculación con sismicidad inducida por fracking en los bloques activos principales.
- La red sismológica provincial presenta un margen de error de localización de 15 a 20 km, insuficiente para el nivel de precisión que requiere el monitoreo de sismicidad inducida en áreas de alta densidad de pozos.
- La gestión del riesgo sísmico es un factor regulatorio que incide directamente en la continuidad operativa de Vaca Muerta, cuya producción supera los 650.000 barriles de petróleo equivalente diarios.

## Preguntas del sector

**¿Cómo se diferencia técnicamente un sismo de origen tectónico natural de uno de sismicidad inducida por operaciones de inyección en Vaca Muerta?**

Los principales indicadores son la profundidad focal, la correlación temporal con eventos operativos y la proximidad espacial a pozos de inyección o fracturas activas. Los sismos inducidos tienden a ser muy superficiales —entre 1 y 5 km— y se agrupan en el tiempo posterior a etapas de fractura hidráulica o inyección de agua de producción. Los eventos tectónicos naturales exhiben mayor profundidad, distribución temporal menos correlacionada con la actividad industrial y epicentros asociados a estructuras geológicas preexistentes. El sismo del 29 de abril, a 77 km de Chos Malal y 5 km de profundidad, es consistente con actividad en el bloque andino, históricamente sísmico por causas tectónicas.

**¿Qué umbral de magnitud activa el protocolo de semáforo sísmico en Neuquén y qué obligaciones impone a las operadoras?**

La Resolución 317/2020 del Ministerio de Energía de Neuquén establece tres niveles de alerta. El nivel amarillo se activa ante eventos de magnitud 2.0 a 2.9 en el área de influencia operativa, e implica revisión de parámetros de inyección. El nivel naranja, entre 3.0 y 3.9, exige reducción de caudales y presiones. El nivel rojo, desde magnitud 4.0, obliga a la detención inmediata de operaciones de inyección y la notificación a la autoridad de aplicación. Las operadoras deben contar con sistemas de monitoreo sísmico propio en sus áreas concesionadas y reportar cualquier evento al Ministerio en un plazo no mayor a 24 horas.

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