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title: "Neuquén: de productor de hidrocarburos a actor clave en la matriz eléctrica nacional"
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description: "Análisis del rol emergente de Neuquén en la matriz eléctrica nacional: renovables, hidroelectricidad e inversiones en el sistema interconectado argentino."
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  - "Matriz energética"
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author_bio: "Redacción central neweken."
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category_description: "Cobertura especializada sobre infraestructura energética, proyectos clave, gasoductos, petróleo, energías renovables y tendencias del mercado regional."
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# Neuquén: de productor de hidrocarburos a actor clave en la matriz eléctrica nacional

El mercado eléctrico argentino enfrenta una encrucijada crítica en 2026. Con una demanda que crece a ritmo de 3,2% anual y un parque generador envejecido que requiere inversiones por más de 15.000 millones de dólares en los próximos cinco años, el país necesita redefinir la composición de su matriz energética. En este contexto, Neuquén ha comenzado una transición estratégica que va mucho más allá de su histórico rol como productor de gas y petróleo. La provincia patagónica, que representa el 12% de la generación eléctrica argentina a través de sus plantas hidroeléctricas y ya cuenta con proyectos de energía renovable por casi 800 megavatios en desarrollo, se posiciona como un actor determinante en la descarbonización del sistema interconectado nacional.

Durante las décadas de 1980 y 1990, Neuquén consolida su identidad energética exclusivamente sobre los hidrocarburos. El descubrimiento de los campos petroleros del río Agrio y posteriormente la explotación de gas natural en la formación de Loma Montosa hicieron de la provincia un actor fundamental en los ciclos de inversión y empleo de la Patagonia. Hacia 2005, Neuquén aportaba 28% de la producción de crudo argentino y era responsable de casi 40% del gas natural. Sin embargo, este modelo monopólico mostró sus límites: la volatilidad de precios internacionales dejaba a la economía provincial vulnerable, y la generación eléctrica, aunque abundante en potencial hidroeléctrico, permanecía subinvertida. La provincia disponía de represas de Cerro Chapelco, El Chocón y Piedra del Águila, que en conjunto alcanzaban una capacidad instalada de aproximadamente 3.000 megavatios, pero su operación se mantenía mayormente bajo control nacional, con limitada captura de valor local. Los números de la época resultan instructivos: mientras YPF invertía más de 800 millones de dólares anuales en exploración y producción de hidrocarburos en territorio neuquino, la inversión en infraestructura eléctrica renovable era negligible, inferior a 50 millones de dólares por año.

En 2026, el panorama ha mutado significativamente. El sistema interconectado nacional, conocido como SADI (Sistema Argentino de Interconexión), demanda aproximadamente 29.000 megavatios de potencia en horas de máxima carga, cifra que se proyecta alcanzará los 35.000 megavatios hacia 2031. Neuquén ha pasado de ser un productor pasivo de energía hidroeléctrica a un promotor activo de diversificación energética. Actualmente, la provincia genera 3.850 megavatios de potencia instalada (datos de CAMMESA), de los cuales 2.800 MW corresponden a generación hidroeléctrica gestionada parcialmente por cooperativas eléctricas locales y empresas nacionales; 620 MW corresponden a plantas térmicas alimentadas con gas natural propio; y 430 MW son de origen eólico y solar en construcción o ya operativo. Este último segmento es el que más ha crecido: entre 2020 y 2026, se invirtieron más de 1.200 millones de dólares en proyectos de energía renovable en la provincia, con participación de actores como YPF Luz, Genneia, Grupo Renovables y empresas españolas como Acciona. El parque eólico Manantiales Behr, inaugurado en 2023 con 105 MW, genera ingresos mensuales de aproximadamente 2,5 millones de dólares al sistema spot de CAMMESA. El complejo solar Caucharí, operativo desde 2024, aporta 110 MW durante seis horas diarias de máxima radiación, desplazando generación térmica costosa.

Los desafíos que enfrenta el mercado eléctrico argentino y, por ende, el aporte neuquino, son tanto estructurales como coyunturales. Primero, la infraestructura de transmisión: aunque el SADI tiene una capacidad total de transmisión de 15.200 MW entre regiones, los cuellos de botella en líneas de alta tensión que conectan Neuquén con Buenos Aires generan congestiones que incrementan el precio spot hasta 40% en picos horarios. La inversión necesaria para ampliar estas líneas supera los 2.500 millones de dólares, y actualmente solo se ejecutan proyectos por 340 millones de dólares. Segundo, la regulación de precios: el mercado spot argentino experimenta volatilidad extrema, fluctuando entre 45 y 380 dólares por megavatio-hora según la disponibilidad de generación térmica. Esta incertidumbre desalienta inversiones de largo plazo en renovables, que requieren contratos estables. Tercero, el acceso al financiamiento: aunque el Banco Central ha establecido líneas de crédito en dólares para proyectos de energía renovable con tasa de 4,5% anual, los requisitos de garantía son restrictivos, exigiendo antecedentes de operación por al menos tres años. Cuarto, la sustituibilidad del gas: Neuquén genera ingresos fiscales de aproximadamente 380 millones de dólares anuales por regalías de gas natural. Un aumento acelerado de la penetración de renovables reduciría la demanda de gas de generación térmica en 22% según proyecciones del Ministerio de Economía, lo que se traduciría en menor recaudación provincial.

A pesar de estos obstáculos, las oportunidades son significativas. El gobierno provincial, bajo la administración de Rolando Figueroa, ha establecido un objetivo de que Neuquén aporte 45% de la generación eléctrica nacional hacia 2035, mediante una combinación de hidroelectricidad optimizada, energía eólica y solar de gran escala, y capacidad de almacenamiento. Para ello, se están evaluando inversiones en baterías de ión-litio de 500 MW de capacidad (proyecto Puelmapu, presupuestado en 340 millones de dólares) que permitirían capturar energía en horas valle y liberarla en picos de demanda, mejorando el factor de capacidad del sistema provincial. TotalEnergies, que opera campos de gas en Neuquén, ha expresado interés en invertir 600 millones de dólares en un parque eólico de 450 MW en la meseta de Añelo, con conexión directa a líneas de transmisión de mayor capacidad. Shell, por su parte, estudia la integración de generación solar en sus operaciones de gas natural licuado, aprovechando la proximidad a plantas existentes. La potencia renovable proyectada en Neuquén podría alcanzar 2.100 MW para 2030, multiplicando por cinco la actual capacidad eólica y solar. A nivel nacional, esto posicionaría a Neuquén como responsable de 8,5% de la generación renovable argentina, un rol comparable al de Río Negro y Chubut en energía eólica marina, pero con mayor control provincial sobre la cadena de valor.

Las decisiones que se tomen en los próximos doce meses determinarán la trayectoria de este proceso. En noviembre de 2026 vence el contrato de largo plazo que CAMMESA mantiene con varias generadoras neuquinas para suministro de energía al SADI. Su renegociación es una oportunidad para fijar precios de energía renovable competitivos (en el rango de 35-50 dólares por MWh, comparables a estándares internacionales) y atraer nuevas inversiones. El Ministerio de Energía ha convocado a un grupo de trabajo interministerial para definir una matriz energética nacional 2026-2035 que incluya metas provinciales. Neuquén ha presentado un documento que propone invertir 3.800 millones de dólares en generación y transmisión, con financiamiento mixto público-privado. La viabilidad de estos proyectos dependerá del acceso a crédito internacional de largo plazo, condicionado a estabilidad regulatoria y marcos contractuales predecibles. También está en debate la ampliación de la línea de transmisión Buenos Aires-Cuyo-Centro, cuyo tramo Neuquén-Mendoza requiere inversión por 680 millones de dólares y tiene un horizonte de cinco años para completarse. Si estos proyectos se ejecutan según cronograma, Neuquén podría aumentar su aporte al SADI de los actuales 3.850 MW a 6.200 MW hacia 2032, transformando al país en un exportador neto de energía renovable hacia Chile y Uruguay, con ingresos anuales superiores a 500 millones de dólares.

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